miércoles, 25 de febrero de 2009

Overbooking en mostrador

¿Es aquí donde las chiviris?

Día agobiante donde los haya en mostrador. Más de 150 personas, con algunos picos en los que había más de 30 personas en espera, y sin poder tener ni un respiro.

No es que haya habido mucha más gente que otros días, sí había bastante, al haber sido ayer día de cobro y muchos vienen a pedir cuentas de por que no han cobrado, o por qué han cobrado menos de lo que pensaban, pero es que hoy por una cosa u otra, cada uno que venía se tiraba más tiempo de lo habitual.

"Pedí la renta básica hace 4 meses y todavía no me han dicho nada" es la frase más repetida. Se está tardando mucho, sí, pero es que hay tal aluvión de solicitudes, tanta gente pretendiendo vivir del dinero público, que es imposible hacer frente a todos en un plazo más breve. Es comprensible que todos quieran saber por su situación, pero es que están todos en la misma, y explicar más de 50 veces en una mañana "no te puedo decir cuándo te van a resolver el tema, sois muchos pidiendo y todavía estamos con las solicitudes de octubre", acrecentado porque algunos ayuntamientos, sobre todo el de Bilbao, dirigido por mi bienamado Azkuna, manda la carta en la que dice al solicitante que cobrará en el plazo de 2 meses desde que la pide, lo cual es simple y llanamente mentira. Matizo, no dice eso, dice "si en 2 meses no te responden es que vas a cobrar", lo cual no siempre es cierto, y en todo caso induce a error, ya que no son pocos los que piensan que eso significa "cobrarás dentro de 2 meses".

Otra que me toca mucho repetir es la del autobús. Bilbobús da a los preceptores de Renta Básica una tarjeta para tener el autobús gratis (me pregunto si hay alguien en todo Bilbao que pague el autobús) y pide una serie de documentos. Entre ellos, el certificado de Renta Básica que damos nosotros. Pero ahí acaba toda nuestra relación con el autobús, ya está. Pero claro, no todos los tienen tan claro, y siempre vienen a pedirnos directamente la tarjeta del autobús. Aquí la casuística es amplia, y está desde el que viene a decir que se le ha perdido la tarjeta del autobús (aparte de compadecerle poco puedo hacer), el que coge el certificado y pregunta si eso es la tarjeta del autobús (tentado he estado a veces de decir "tienes que plegar la hoja y meterla en la ranura del creditrans"), aunque la mayoría de la gente simplemente te pregunta, lo cual es menos absurdo, qué tienen que hacer con ese papel. Entonces les explico, que lo del autobús lo lleva la empresa Veolia, y que tienen que ir allí con el papel que les doy y con el resto de la documentación que tienen que llevar, que particularmente ignoro. Generalmente mientras les digo eso, les suelo señalar el cartel que tenemos donde está la dirección de Veolia, con el teléfono y tal, y les suelo decir "tienes que ir ahí". Creedme, no son pocos los que se plantan debajo del cartel, como si esperaran que se fuera a abrir el techo y caerles del cielo una tarjeta de autobús.

Empezaba la entrada diciendo que hoy había sido un día muy poblado en el mostrador, en el que ha habido de todo; gente normal, gente menos normal, jubilados, inmigrantes, funambulistas, pastores de cabras, astronautas, hierofantes babilonios, senegaleses, gente de bien, gente de algo peor...

Incluso algún conocido, lo que suele ser una situación incómoda para mí, y supongo que para esa persona también, ya que ¿qué haces en esas situaciones? No le vas a preguntar "hola, qué tal, ¿cómo te va la vida? Ah, así que no tienes de qué vivir y dependes de la Renta Básica. Ya ves, yo soy funcionario". Como que no estaría muy bien sospecho.

Pero no es mi intención una entrada demasiado extensa, por lo que mañana seguiré contando alguna anécdota más singularizada del rico y variado turno de mostrador de hoy, del que no hemos podido salir hasta pasados 45 minutos de la hora (Sí, aunque haya quien no se lo crea, no sacamos la escopeta a las 13:30. La puerta la cerramos, pero al que ya está dentro le atendemos, y no nos vamos hasta acabar)

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