jueves, 26 de mayo de 2016

El rey tuerto

Romero el madero: la película.

"Esto parece una obra de teatro", es lo que pensaba cuando veía la película, con pocos personajes, mucho diálogo y prácticamente toda la película desarrollándose en el mismo escenario. Y vi que no me equivocaba al pensar que es el traslado al cine de la pieza teatral catalana El rey tuerto (El rei borni), con los mismos protagonistas.

Esta autodeterminada comedia negra comienza con el reencuentro de dos amigas (Sandra y Lidia) que se reencuentran después de muchos años para hacer una cena con sus respectivos novios. El problema viene cuando estos descubren que ya se conocían de antes, pues Nacho es un activista de izquierdas que perdió un ojo en una manifestación y David el antidisturbios que se lo hizo perder con una pelota de goma.

La cena, incómoda para los protagonistas pero siniestramente divertida para el espectador, pone los cimientos para una verdadera catarsis en la que uno de los personajes cambiará completamente su planteamiento sobre muchas cosas, provocando el más absoluto de los desastres.

Jugando con esta idea, la película aprovecha para tocar el recurrente tema de la crisis económica y aprovecha para lanzar sus críticas, así como para mostrar, las "dos Españas", en una narración en la que no sería muy complicado a qué partido vota cada uno de los personajes, aunque a veces no queda muy claro si pretende humanizar o parodiar alguno de los lados.

En cualquier caso, ¿cómo no odiar y a la vez amar a ese gran cazurro descerebrado al que tan magistralmente da vida Alain Herández? Capaz de inspirar simpatía, desprecio y miedo, y sobre todo de hacer reír, es el mejor, aunque no el único bueno, ya que el cuarteto actoral hace aquí un muy buen trabajo, dando solidez a las escenas y hace reír cuando toca hacer reír, cosa que no pasa pocas veces a lo largo de la película.

Sin embargo, y ahora viene el momento de los peros, esta película que podría haber sido una gran película, se estrella en mi opinión en un momento en el que se estrellan muchas, y es en no saber cerrar la historia. Empieza bien, desarrolla el nudo con agilidad, nos mueve bien de escena en escena, pero el final, demasiado abrupto, y que tal vez funcionara bien en su versión teatral, no lo sé, da aquí esa desagradable sensación de cinta inacabada.

Aún así, la película merece bastante la pena, aunque me temo que pasará bastante desapercibida.
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