martes, 23 de marzo de 2010

El libro de Eli

Eli descubre horrorizado que se ha dejado el libro en la otra chaqueta.

En un futuro postapocalíptico, Eli (Denzel Washington) un hombre mezcla entre Blade y Mad Max recorre América acompañado de su iPhone y sus Rayban, con un único propósito: llevar un libro hacia el Oeste. Un libro que es codiciado por Carnegie (Gary Oldman, con extra de Old en esta película) el malvado cacique de un pueblo por el que tiene a bien pasar Eli.

Eli sigue firmemente su propósito, y esto incluye no interferir en los asuntos que le rodean. Tiene un don para sajar y rajar bandidos, y todo el que se le acerca con aviesas intenciones se lleva lo suyo, pero va firmemente hacia delante, con tal de llevar su preciado libro, que valora más que su propia vida, pues de ese libro depende el futuro de la Humanidad.

Lo que realmente tenemos es una película de acción bastante prescindible, con unos villanos de opereta, escenas absurdas, incluso algún fallo grave de raccord (si no me falló la percepción, que podría ser) y una evolución de ciertos personajes totalmente irreal, y un final bastante soso y predecible, dando la sensación de estar ante una mala adaptación de una novela, pues no me creo que el libro sea tan cutre.

Entrando en el terreno de los spoilers, Eli es un hombre que vive solo, acompañado únicamente de su iPhone y su arsenal de armas, que se pasea cazando gatos (cada vez que alguien se masturba él también mata un gatito) y bandidos, cosa que se ve en la primera escena, donde una jamelga pechugona intenta servir de cebo para que los bandidos maten y roben a Eli (no necesariamente en ese orden) y cuando parece que de un momento a otro va a aparecer Mel Gibson y los va a matar a todos, Eli saca un machete y monta un circo de tripas y miembros cercenados sin inmutarse.

Posteriormente se va de compras al pueblo de Gary Oldman, un malo muy maloso que quiere el libro a toda costa y tiene esclavizadas a una mujer ciega y a su hija Solara, y su inagotable fuente de maleantes, a los que ordena buscarle el libro, pese a que no saben leer (Moteros analfabetos: en el futuro postapocalíptico podrán faltar muchas cosas, pero nunca faltarán canis), lo que hace que le lleven cosas como "El Código da Vinci". Como es de esperar, claro, el pueblo, como todo pueblo, tiene posada, todo el mundo sabe que el futuro postapocalíptico es aburrido, por lo que nada como montar una bronca.

Paso uno: Golpea al gato del matón.
Paso dos: Atrae la atención del matón.
Paso tres: Golpea la cabeza del matón contra una mesa rompiéndole varios dientes en el proceso.
Paso cuatro: Recordar al matón que le viste atracar y violar, pero que no interviniste porque te pillaba mal.

Con estos pasos, la trifulca de bar está garantizada. Si no se consigue, repetir pasos 3 y 4 las veces que haga falta.

Se carga a medio bar, hasta que llegan las autoridades. Y Oldman, como es muy, pero que muy malo, en lugar de mandar que le disparen, le lee sus derechos, le custodia en una celda, le da de cenar, le da una cama, y por si tiene picores, le manda a la chica guapa (Solara) para que... Pero no cuentan con que Eli es vasco, ya que es la segunda chica que se le insinúa (la otra era la jamelga pechugona de la emboscada) y él ni se inmuta. Así que se quedan toda la noche charlando, y él le da a ella un par de lecciones... de catecismo.

Lecciones que la chica repite al día siguiente delante del malo, que como sabe de qué va el percal, se da cuenta de que el libro de Eli es lo que él llevaba buscando: una Biblia, un libro poderoso, cuyas copias fueron todas destruidas menos ésa (hace falta moral para ir motel por motel, habitación por habitación, eh) y como es lógico, quiere ese libro.

Lo intenta por las buenas, "venga, déjame ver el libro", "venga, hombre, deja que le eche un ojo", "pero tío, ¿qué te cuesta?" "¿¿¿pero no se supone que quieres difundirlo???" hasta que pierde los nervios y manda a sus matones a disparar a Eli. Pero como es un tipo educado les manda que en vez de dispararles todos a la vez (eso sería de bárbaros incivilizados) le disparen de uno en uno, y a poder ser no tirando a dar. Eli en cambio, donde pone el ojo pone la bala, y aunque una bala impacta su nuca ni se inmuta (de lo que se deduce que es de Bilbao) y mata a casi todos, menos al jefe de los matones (lugarteniente de Oldman) que se queda mirando a Eli porque sí, y en vez de dispararle se queda absorto y contemplativo (en ese momento el espectador piensa, erróneamente, que será por algo que tenga sentido).

Al haber sacado todos los px del pueblo, Eli se marcha hacia el Oeste, buscando gente a la que apiolar, y se le une Solara, aunque como no quiere cargas, Eli le tiende una trampa digna de Coyote vs Correcaminos y la deja encerrada en una tumba, junto a un cadáver que pasaba por ahí (muy humanitario, no sea que salir corriendo sirva para que ella sobreviva).

No sabemos qué ha sido de Eli, pero vemos que Solara ha salido, y se encuentra con la jamelga pechugona de la emboscada 1, que ha llamado a Telemalo para que le manden más bandidos, y atacan a Solara, como buenos salteadores de caminos. Pero cuando están a punto de consumar la agresión, Eli demuestra que es de la liga antisexo y aparece de la nada para cepillarse a los bandidos (con metáforas nada sutiles) y aunque no tiene sentido que estuviera en ese momento y en ese lugar, se salta su política de "no intervenir" y recomienda al espectador que si aún no ha apagado el cerebro, lo haga. Solara joins the party.

La siguiente pantalla nos lleva a una casa abandonada donde están Dumbledore y una señora caníbal (y sin grupo de fans en Facebook) que les invitan a té y pastitas, y a quedarse a la cena (es viernes, hay carne en el menú), por lo que Eli dice "ya me iba", y cuando sale ve que fuera está Gary Oldman con otro ejército (Telemalo hace su agosto en esta película) decide quedarse, que sería una pena perderse el tiroteo. Así que nada de negociar con el malo, y nada de dejarle ver el libro. Los viejunos se animan a la fiesta, y sacan un arsenal del sofá de la risa (me pregunto si en Ikea tendrán de ésos) para liarse a tiros. Aquello parece una partida de Unreal y se salda con el balance de 2 ancianos, unos cuántos sicarios caídos y Eli y Solara capturados.

Oldman pide a Eli que le dé el libro, amenanzandole. Ni siquiera tiene la decencia de dispararle en una rodilla, pero en un arrebato de inteligencia amenaza con matar a Solara, lo que parece funcionar, así que dispara a Eli, que parece morir, y se lleva a Solara (había prometido al Sicario Nº 1 que se la podía quedar).

Se van en alegre y feliz caravana, pero siempre tiene que haber alguien que estropee la diversión, en este caso Solara, que estrangula al conductor de su jeep (así agradece que tengan la deferencia de no atarla ni noquearla) y provocar un grave accidente, así como un par de trucos de magia, pues en el asiento del copiloto de ese jeep tenemos:

-Toma 1: un señor.
-Toma 2: donde había un señor hay una granada de mano.
-Toma 3: donde había una granada de mano hay un señor apuñalado, que se baja del jeep y se muere solo.

El señor parece haber sido apuñalado por el espíritu santo, no hay más explicaciones, y la granada que antes era un señor hace explotar el jeep de unos sicarios, no el de Gary Oldman que sigue vivo, y cuando le preguntan si persiguen a la chica, demuestra tener algo de cabeza y decir que ha venido aquí a hablar de su libro, y que ya lo tiene. Pero como está cerrado, cuando llega al pueblo pide... un ingeniero. ¿Un ingeniero para abrir una cerradura? ¿Qué tenía de malo un puto cerrajero? ¿Qué pedirá cuando quiera hervir agua, un químico? Y encima para descubrir que la Biblia está en braile, y encima la ciega (la madre de Solara) no le quiere ayudar. Tanta incompetencia para tan poco resultado desemboca en una agresiva moción de censura.

Solara, a su vez, va a la tumba de Eli y descubre (oh, sorpresa) que éste está vivo, así que siguen su camino hasta llegar al Golden Gate y más tarde a la cárcel de Alcatraz (moraleja: si matas gente acabas en la cárcel), donde les recibe Linderman, que resulta ser un coleccionista de cosas de la antigua era (libros, cuadros, un ejército SWAT perfectamente equipado...) y como Eli no tiene el libro, pero se lo sabe de memoria, pues no en vano ha estado 30 años yendo al Oeste y leyendolo todos los días (por cierto, en ese momento nos insinúan que Eli es ciego, lo que explicaría su gran capacidad de matar pero no que sea capaz de ver cuánta batería tiene el iPhone) en su lecho de muerte recita a Linderman la Biblia, que acaba en la estantería con la Torah, el Corán, el Talmud y el 10 Minutos con la cara nueva de Belén Esteban.

Y como ya ha cumplido su misión, Eli puede morir en paz (eso explica que el muy huevazos se tirara 30 años para llevar el libro, lo que no quería era morir joven) Y sus pertenencias pasan a Solara, que se convierte en una especie de Lara Croft, de lo que se deduce que eran las gafas de sol y el iPhone lo que daban superpoderes a Eli.
Publicar un comentario