viernes, 24 de abril de 2009

Just a game

El trailer

Era verano de 1996, con el instituto terminado y mucho, mucho tiempo libre. Con ganas de hacer cosas para cubrir ese tiempo libre, así que nos dio por coger la cámara de mi padre (con su permiso, eso sí) y ponernos a hacer un corto.

Titulado "Just a Game", su argumento era simple: años después de haber perdido el contacto, el grupo de amigos del instituto es citado para participar en una especie de juego, que descubren con horror que no es más que una cacería, en la que alguien se dedica a darles caza uno por uno (en un garaje, para más señas) y se descubre que el malo es uno de ellos, al que años atrás habían traumatizado en una fiesta que se les fue de las manos (quedando el qué pudieron hacerle más o menos a la truculenta imaginación del espectador). Iban cayendo uno tras otro, hasta que solo queda uno, que como sabe artes marciales, tras una épica pelea, acaba con el malo.

La escasez de medios, que suplíamos con ganas y entusiasmo (la cosa iba de hacer unas risas, no alto cine) era pasmosa. Rodábamos en cualquier sitio, con una videocámara casera. Algunos no aparecían a los rodajes (aunque lo suplíamos con imaginación, como la escena en la que uno de los personajes, al que no se ve, grita "oh, vaya, qué sala tan oscura, ¿qué estoy pisando? Argh, la cabeza de Josu, la cabeza de Aingeru!!) o diálogos inoportunos, que hubo que censurar con música de fondo (por no andar repitiendo tomas: es que en una de las escenas dos tenían que charlar, y no se les ocurre otra cosa que empezar a contar los líos amorosos reales de un tercero, que no salía en escena)

Los efectos especiales eran tan cutres como el resto. Valga como ejemplo la muerte de mi personaje, al que arrancan el corazón de cuajo, en la que usábamos un corazón de vaca que yo sostenía, y que cuando la cámara me filmaba de espaldas, el malo me quitaba, mientras yo gritaba de dolor, o algo.

De lo poco decente era el montaje musical, que al tener un aparato de mezclas quedó relativamente bien. No así los diálogos, que en la inmensa mayoría de la película no se entienden, hay risas de fondo, etc... todo muy profesional.

Pero la cosa era divertirnos, y vaya si lo hicimos. Y años más tarde, Jon (que era el malo, por cierto) cogió por banda la cinta y se puso a hacer el trailer que se ve al principio de la entrada.

Publicar un comentario