sábado, 13 de marzo de 2010

Un humorista con ruedas

Un coche más serio que el mío.

Ese calificativo merece mi coche, todo un cachondo de la automoción, que tantas sorpresas me ha dado, y ayer tuvo a bien volver a reírse de mí.

Pues resulta que ayer me dirigí a comprobar si tenía unas cosas en el maletero, y cuando doy al botón de la llave, no abre. "Agh, ha vuelto a suceder". Me tranquilizo y lo vuelvo a intentar. Sin efecto. Doy desde todos los ángulos posibles, y nada.

Así que paso al siguiente nivel. Abro el coche con la llave (no con el botón) y procedo a lo que me dijeron; desmonto la llave, meto lo que es la llave en el contacto (con las puertas cerradas, claro) y acerco el botón, antes de que pasen 30 segundos, al lector. Funcionó las veces anteriores, tiene que funcionar ahora. Pero nada. Y por supuesto, el pilotito del antirrobo, del "no puedes usar tu propio coche", encendido.

Como encendido empiezo a estar yo, que comienzo a emitir juicios de valor sobre diversos temas, juicios que no deberían emitirse en horario infantil (en castellano: empiezo cagarme en los muertos del fabricante) y llamo al RAC. Oh, dios mío... ha vuelto a suceder.

Amablemente me dicen que llaman al técnico, así que aprovechando el ínterin, me voy a casa de mi padre a por la llave de repuesto, por si acaso, aunque tiene mala pinta la cosa, máxime cuando dentro de una semana necesito el coche y dentro de 3 también, para ir a Tolosa primero y Rentería luego.

La parte cachonda viene cuando vuelvo al coche y con mi llave (no con la de repuesto) doy al botón al acercarme al coche (por pura inercia) y sorprendentemente un -clic- me dice que ha funcionado, que las puertas se abren sin problema. Vuelvo a probar un par de veces y perfecto.

La prueba de fuego: arrancar el motor. Nada, oigan, me meto en el coche y éste arranca sin problemas. Y abre y cierra con ambas llaves, como si nada hubiera pasado. ¿Estamos graciosillos, eh?

Total, que cuando llega el del RAC no me queda otra que poner cara de memo y decirle que al final ha venido para nada, y entre ambos llegamos a la conclusión de que lo más probable haya sido que hubiera pasado por ahí un inhibidor de frecuencias, que haya interferido en ese momento con la señal de la llave (ese motivo que siempre me decían y que al final resultaba no ser nunca, pues hoy parece que ha sido),

Tras esto, cuando toque la revisión en agosto, no sabré si mandar el coche a la ITV o al club de la comedia.
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