jueves, 26 de diciembre de 2013

El Hobbit: la desolación de Smaug

Y un poco la de Tolkien, diría yo.

Puedo entender que a veces con dos horas no te dé para contar todo lo que quieres contar y te salga una película algo más larga. Pasaba con la trilogía de "El señor de los anillos", donde 9 horas eran incluso insuficientes para narrar todo lo que sucedía y atar todos los cabos. Lo que ya me gusta menos es que el director busque expresamente que la película sea larga (160 minutos) y que meta para ello paja y relleno a cascoporro, puesto que cae en el peor de los defectos en los que puede incurrir una película de aventuras: hacerse aburrida.

No, a ver, no es que la película sea aburrida, de hecho, durante la mayor parte del tiempo es bastante divertida, con saltos, porrazos, flechas y muchos orcos muriendo, mientras vemos los espectaculares paisajes de la Tierra Media, que es lo que se le pide. Pero hay partes en las que no pasa nada interesante, y que son precisamente de relleno, como la trama de Esgaroth cuando el grupo ya está en Erebor, que lo que hace es cansar un poco al espectador, y puede hacer que, fue un poco mi caso, llegue al final ya sin energía.

El final, por cierto... a ver, una cosa es dejar un final abierto y terminar con un cliffhanger, pero lo de esta película es casi plantar un "continuará" en mitad de una escena, como si de un episodio de Dragon Ball se tratase. Y la canción pastelosa de los créditos, pésimamente elegida.

No me quejaré de las fantasmadas, y de cosas que físicamente no tienen sentido (¡un enano haciendo surf sobre oro fundido!), y nadie debería hacerlo, ya que desde el principio queda claro que es fantasía. Tampoco me quejaré, pues sabía dónde me metía, de las licencias que se toma con respecto a la obra de Tolkien, algunas de las cuáles sospecho que le harían retorcerse en su tumba, como lo de Kili y Tauriel (había que sacarse de la manga un personaje femenino que molara, por aquello de los cupos, pero no darle trasfondo romántico parece que no cabía), o algo tan curioso como ver ciudadanos negros en Esgaroth. Que alguien me explique cómo han llegado hasta ahí desde el Lejano Harad. ¿Y qué decir de meter a Legolas con calzador, claro? ¿Y en qué punto se convirtió Smaug en retrasado mental?

Pero para que no parezca que todo es negativo en esta película, destacaré cosas que me han gustado, como el aspecto visual de la cueva de Smaug, o el efecto de la pupila de Sauron, o las propias escenas de Gandalf, que siendo de relleno, son lo suficientemente cortas como para no robar el protagonismo a la historia principal. También destaco algunas escenas que son clavadas a como las imaginaba del libro (toda la parte del bosque oscuro y la huída del reino élfico) y otras en las que el cambio entiendo que es justificado. Cierto que me rechina que den tanto peso a Bardo, pero sí es cierto (y aquí viene un spoiler del libro) que quedaría muy raro si a Smaug lo mata simplemente un "tío que pasaba por ahí y del que prácticamente no has oído hablar", que es lo que pasaría seguramente si la intervención de Bardo fuera más fiel al original. Así que aunque no puedo evitar que ese apartado me rechine un poco, debo considerarlo aceptable.

En resumen, la película va de más a menos, y le sobra como media hora de metraje. El relleno debe estar al servicio de la película, y no al revés. Por lo demás, aunque a años luz de "El señor de los anilos", resulta aceptable.
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