domingo, 15 de diciembre de 2013

Sunday market y elementos cinéfobos

Mucha cola para poca hostia.

El Sunday Market era un mercado de artesanía, ropa, comida y cosas en general que se organizaba hoy en el Museo Marítimo, pero no en la explanada, como creía, sino en el hall interior. 

Esto significa que cuando hoy por la mañana nos acercamos a mirar, vimos una cola bastante larga, que hasta casi 40 minutos después no nos permitió entrar. Y lo que había no merecía demasiado la pena, pues además del exceso de gente, la música discotequera lo hacía todo muy agobiante, con todo apelotonado en poco espacio, y más ganas de salir que de quedarse. De lo poco reseñable, un par de trucos curiosos en el stand de una academia de magia (no era Hogwarts, he preguntado).

En otro orden de asuntos, también he ido al cine, a ver "12 años de esclavitud", sobre la que mañana me extenderé más, pero hago mención especial a dos espectadoras, una que tenía justo delante, y otra que tenía justo detrás. La de delante no parecía estarse divirtiendo demasiado con la película, pues se ha tirado prácticamente las dos horas mirando Twitter con el teléfono. Esto es cierto que sí se puede hacer algo molesto, ya que genera una fuente de luz que distrae la vista. 

Nada especialmente insoportable, ya que basta con no mirar. Pero no parecía pensar lo mismo la señora que tenía detrás, que no contenta con comentarlo repetidas veces, y casi a voz en grito con el señor que la acompañaba, ha tocado techo cuando en un momento de la película me ha tocado el hombro para preguntar "¿Oiga, no le molesta que la chica esa esté todo el rato con el móvil?". Entre las respuestas legítimas habrían estado un rugido, un sopapo o una triple Nelson, pero me he limitado a gruñir algo parecido a "No tanto como la gente que se queja a voces en el cine". Aunque lamentablemente mi comentario ha sido vilmente ignorado por la señora. Niños en el cuerpo de adultos, a veces pasa.
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