miércoles, 31 de octubre de 2018

La noche de Halloween

El cazador cazado.

No voy a ser muy sesudo en la crítica (tampoco es que de normal suela serlo), pues aquí sabía a lo que venía y es eso con lo que me he encontrado. Secuela directa de uno de los máximos exponentes del subgénero slasher (tío que va y mata), ignora las películas que hay por el medio y se va a 40 años después, con una Laurie ya madura que ha estado entrenando toda su vida para preparar el enfrentamiento final con el temible Michael Myers. Y bien, porque como solo he visto la original, pues así perfecto.

Así pues, lo que nos encontramos es un reguero de cadáveres que el asesino con mala baba va dejando y todas las convenciones del género, rodeando al malo de una cierta aura de misticismo. Sigue la fórmula, aunque tiene un par de giros simpáticos y el final es previsible pero correcto. Tiene sus puntos oscuros, claro, pero muchos de ellos inherentes al género.

¿Llega al nivel de la primera? Sinceramente creo que no, aunque hay que entender que tiene la desventaja de no poder ofrecer algo realmente original frente a una de las que impulsaron el género (a bote pronto diría que la santísima trinidad del asesino con careta es La matanza de Texas, Halloween y Viernes 13, aunque aquí Jason sea de las secuelas), pero teniendo el nivel de calidad que suelen ofrecer a veces estas secuelas, pues con un canto en los dientes, oigan.

martes, 30 de octubre de 2018

La mejor foto del siglo

La naturaleza puede ser maravillosa.

Uno ve esa foto y la historia que tiene detrás y no puede evitar pensar en lo nocivos que somos los humanos para el planeta, y cómo somos una especie egoísta que solo se preocupa por sí misma. ¡Ay, cuánto tendríamos que aprender de los animales!

Pues no. Uno ve ese meme y efectivamente se echa las manos a la cabeza porque el humano es el único animal que ve esa gilipollez y se la cree. Ampliamente desmentida, esa foto, que es un montaje, es además un absurdo de proporciones colosales. ¿De verdad, por qué narices iba un elefante a salvar la vida a un futuro depredador? 

Aquí la foto original, sin felinos añadidos.

Por desgracia, Internet es un campo muy grande y las mentiras, a pesar de tener las patas cortas, corren muy rápido, y dado que el esfuerzo de desmontar los bulos es grande, mi postura será, cada vez que me lo encuentre, responder con cachondeo. No servirá para nada, pero al menos me echaré unas risas. 

¡Cuánto hemos de aprender!

Algo parecido hice con el bulo de la manada de lobos.

lunes, 29 de octubre de 2018

El fotógrafo de Mauthausen

En lugar de usar actores usaron a Mario Casas.

Francisco Boix y Antonio García (aunque en la película solo nos hablan del primero) fueron dos de los prisioneros españoles que estuvieron internados en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen, donde tenían la labor de trabajar como fotógrafos, y que consiguieron salvar muchas de las fotos sacadas ahí, como prueba del horror del nazismo y que sirvieron para condenar a algunos de sus dirigentes. 

Y la película, a pesar de Mario Casas, es una maravilla. A ver, tampoco vaya nadie a pensarse que hace un trabajo especialmente malo, que está bastante correcto e incluso tiene sus momentos, pero sin ser un desastre sí que es verdad que en algunos momentos no da la talla y lastra un poco alguna escena. Algo mejor está otro al que tenía bastante miedo es Alain Hernández (un actor del que nunca sé qué esperar, pues lo mismo se sale en "El rey Tuerto" que me hace querer exigir la devolución del precio de la entrada en "Plan de Fuga"), que aquí construye un personaje extraño pero adecuadamente perturbador.

Quien sí brilla a un nivel estelar aquí es la directora Mar Targarona, que consigue hacer de la película un crescendo constante, que comienza con un tono ligero, a veces casi hasta amable, pero que se va metiendo en una espiral de horror y nos regala momentos verdaderamente escalofriantes, como esa escena en la que el aborrecible capo se va de paseo con uno de los prisioneros mientras hay una representación teatral y... prefiero no contar nada, pero no puedo no mencionar esa escena, que mantiene el culo del espectador casi literalmente clavado a la silla, y aunque casi telegrafía lo que va a suceder, fabrica una tensión que casi se puede masticar. Hay escenas que valen por sí solas el precio de la entrada, y esa desde luego es una. Pero no es la única.

Sí adolece de ser un tanto confusa con algunas subtramas y las hay que se quedan colganderas, como si la película se olvidara de ellas (el tema del Nacht und Nebel, queda un poco con pinzas), pero perdonable.

Donde también destaca, prometo que no estoy buscando el chiste fácil, es su fotografía, trasladando maravillosamente las fotos originales a pantalla y también generando muy bien esa atmósfera, así como en adornar la película con referencias, visuales o argumentales a películas de culto. A bote pronto me vienen a la cabeza Casablanca, La Vida es Bella o American History X. ¿Mucha coincidencia sería que fueran casualidad, no?

Una soberbia película, y todo lo que no sea cuando menos una nominación al Goya para Targarona me parecería sorprendente.

domingo, 28 de octubre de 2018

Fin de semana: ¿Dónde se ha ido mi buen tiempo?

Ejerciendo de guía turístico.

Hoy pensaba subir la crítica de la película que vi ayer, "El fotógrafo de Mauthausen", pero como a estar horas me da pereza escribirla me voy a una más socorrida crónica del fin de semana.

El viernes, que por la mañana fui a trabajar en camiseta, al salir fui al ambulatorio a realizar mi donación de sangre trimestral, pero fui demasiado pronto, así que fui a casa a hacer tiempo, y luego ya fui a que me agujerearan el brazo y me desangraran. Mucho mejor y menos doloroso que la otra vez, la verdad.

Después fui a buscar a María, una amiga sevillana residente en Algeciras, que conozco de TdN, que estaba en Bilbao por un curso del trabajo, y fuimos a dar una vuelta, que no conocía Bilbao y como la lluvia se estaba portando bien, le pude enseñar los lugares más típicos: Casco Viejo, Arriaga, Ayuntamiento, Guggenheim y, por supuesto, poteo por Pozas.

El sábado por la mañana una de corretear y sudar en el gimnasio y por la tarde en casa retomando la Raspberry y el Secret of Mana antes de quedar con mi señora novia para cenar e ir al cine. La idea era cine y cenar, pero la sesión de las 20:00 estaba petadísima, lo que nos hizo cambiar de planes. Sobre la película me pronunciaré más a fondo mañana, pero valoración positiva.

Hoy domingo por la mañana en casa sin hacer gran cosa (ordenador, consola y tele) y comer en el chino con los de la partida de Warhammer. ¿Y cuál ha sido el plan de la tarde? Pues partida de Warhammer... y estornudar, que con este cambio de temperatura me he resfriado a base de bien.

Ya para cerrar, hemos ido a comer unas pizzas (bueno, he ido con unos amigos que han ido a comer unas pizzas) al Domino´s y de charleta hasta hace escasos minutos.

Y lluvia, mucha lluvia.

sábado, 27 de octubre de 2018

Élitǝ

Alumnos de Las Encinas.

¿Por qué me he puesto a ver esto? Es una mierda. Sí, pero una mierda que engancha. 

Esta serie de Netflix nos cuenta las historietas juveniles de un grupo de alumnos de un selectísimo y caro colegio que tienen que convivir con tres chavales de barrio que están en el colegio con una beca, y ahí saltará el choque, que tendrá como trasfondo una truculenta historia que nos van desvelando capítulo a capítulo. En este sentido recuerda muchísimo a Por 13 razones, rozando el, eh... homenaje.

Tiene también su guasa volver a ver juntos a Miguel Herrán, Jaime Llorente y María Pedraza, a quienes se pudo ver en La Casa de Papel, y en el caso de Llorente con un registro prácticamente idéntico.

Por lo demás, dramas estudiantiles aderezados con drogas, lujo y sexo (a veces un poco gratuito, dicho sea de paso), un poco a lo Skins, y que intenta romper tantos moldes que acaba haciendo el giro de 360 grados y volviendo a ser cliché, pero funciona. Y funciona sobre todo porque es una serie fácil de ver, de modo que como producto de entretenimiento, el aprobado holgado se lo lleva.

jueves, 25 de octubre de 2018

Ray Donovan

Liev Schreiber y su cara multiusos: es la misma en todos sus registros.

Pocas veces suelo dejar una serie a medias, pero llega un momento en el que te das cuenta de que no te interesa lo que te están contando, y como no te interesa desconectas. Entonces, como desconectas pierdes el hilo, y como pierdes el hilo... así hasta que termina el capítulo y lo último que te apetece es poner otro, y solo retomas la serie cuando te acuerdas de que la estás siguiendo, casi por obligación y por verla entera. Es entonces cuando te das cuenta, tras temporada y media, que ya ha tenido suficientes oportunidades y la cosa no va a mejorar.

Esto es lo que me ha pasado con Ray Donovan, la historia y los dramas familiares de un "arreglador" de Los Angeles que se dedica a dirigir un equipo que hace trabajos "oscuros" para ricachones, donde lo mismo espanta a un acosador que ayuda a cobrar una deuda o te negocia una baja con Movistar. Un equipo en el que todos son fuertes y listos, y todo lo hacen bien, y donde por supuesto Ray es el tío que da hostias como panes y se folla todo lo que se le pone por delante (como el Lucas Hood de Banshee, pero en aburrido). 

Pero como no todo va a ser un camino de rosas para Ray, sufre los problemas de su familia desestructurada en su mansión de Hollywood, con un hermano con parkinson, otro traumatizado por haber sufrido abusos sexuales y otro que les acaba de llegar, pues su padre (John Voigt, de lo poco salvable de la serie) es un pieza, un vividor, un liante y un ex-canalla que acaba de salir de la cárcel. Todo siempre muy sombrío e intensito.

Hay quien compara esta serie con los Soprano, y es una comparación bastante acertada, al menos tan acertada como comparar el jamón de bellota con el chopped caducado, aunque sí puede recordar un poco a Bosch, en cuanto a su atmósfera tan del Los Angeles de los ricos, pero con bastante menos gracia. 

Mucho me temo, he de decir, que la clave es que no soporto al protagonista. Y eso en una serie que tiene su título por nombre, mal asunto. Y me sabe mal, ya que es una serie que estuvo mucho tiempo en mi lista de series para visionar.

Pero como decía al principio, si después de temporada y media no me engancha, dudo que merezca la pena seguirlo intentando. Hay cosas mejores a las que dedicar el tiempo.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Curso de OneNote

Esto habría molado más, pero no.

Hoy he tenido que ausentarme, de forma justificada, durante media mañana del trabajo, y es que tenía curso de formación, del programa OneNote de Office, programa que sirve para facilitar la toma de notas, la recopilación de información, y la colaboración multiusuario.

El curso no estaba mal y mientras nos explicaban el funcionamiento del mismo yo estaba pensando qué aplicaciones prácticas podría tener en el trabajo que desarrollo día a día, pues siempre se pueden optimizar procesos. 

Termina el curso, apruebo el examen de aprovechamiento (era muy facilito) y cuando vuelvo a la oficina, lo primero que hago es abrir el OneNote, para ver cómo puedo integrar en mis procesos productivos del trabajo los conocimientos adquiridos en este curso del trabajo.

No se abre. Vaya, lo habré escrito mal. Ah, pues no, es que no lo tenemos instalado. Nos han dado un curso para aprender a usar un programa... que no vamos a usar.

Pues nada, al menos he dado un paseo agradable y hacía buena mañana.

martes, 23 de octubre de 2018

Milla 22

Mark Whalberg descubre con horror que en vez del GPS se ha traido un M16.

Esta película habla de la lucha contra el mayor grupo terrorista internacional, matones que, dirigidos por gente sin escrúpulos se dedica a saltarse la legalidad tanto nacional como internacional, matando a quien le apetece y sin dar explicaciones a nadie, pero contada desde el punto de vista de los terroristas. Me refiero, claro, a los servicios secretos de los Estados Unidos.

Milla 22 nos ofrece la historia de un grupo de elite, con gran capacidad para matar, muchos medios y todos sus miembros guapos y listos, que es capaz de llevarse por delante todo lo que haga falta, pero esta vez se enfrentan a la gravísima amenaza para el orden mundial de la semana: unas bombas de Cesio que, a lo Carmen Sandiego, están escondidas por el mundo, y tienen que ir a país asiático random a recuperar los datos. La misión básicamente es coger los datos, llevarlos al avión, que está a 22 millas y marcharse a casa a por la recompensa. 

Pero, al más puro estilo videojuego, esas 22 millas estarán repletas de enemigos y amenazas, lo que desemboca en una sinsorga película de acción de tiros y explosiones a go-go, donde la motivación de los antagonistas es, en apariencia, que son malos porque sí.

La película se resume en tres palabras: "Mark Whalberg matando", y no fui capaz de encontrarle ni el más mínimo interés, siendo incluso aburrida, una de esas películas que una semana después ni siquiera recuerdas haberla visto. Sin embargo, he de decir que el giro del final me gustó bastante, ya que arregla gran parte del estropicio que es la película y da sentido a muchas cosas. La pena es que para cuando llega has tenido que soportar un infumable correcalles y mientras los chicos de las fuerzas de choque luchan contra una legión de terroristas armados, el espectador lucha contra la tentación de irse del cine. 

El final está muy bien, francamente lo mejor de la película. Pero no tengo muy claro si la recompensa merece el esfuerzo de haber sufrido la película.

lunes, 22 de octubre de 2018

Paradise PD

Protegen y sirven.

Para amantes de las series de animación de humor bestia, al estilo de South Park, La casa de los dibujos o Padre de Familia y American Dad, series estas dos últimas a las que recuerda muchísimo, tanto por el tipo de humor como por el estilo de dibujo, Paradise PD es una tronchante serie de Netflix que se centra en las locas andanzas del cuerpo de policía de un ficticio pueblo de los EEUU llamado Paradise.

Drogas, escatología, sexo, pullas nada disimuladas a famosos... Paradise tiene un humor a veces muy de brocha gruesa y no se corta un pelo, lo que en ocasiones puede sacar la carcajada, pero que puede espantar a quien no sea nada amigo del humor marrón, del que tiene mucho.

Los personajes principales, siguiendo el orden de la foto son:

Stanley Hopson: Un policía tan veterano que por edad debería haberse jubilado hace años, pero que sigue en el cuerpo porque no le da la pensión. Está completamente senil.

Gerald Fitz: Un agente que sufre estrés post-traumático y diversas fobias. También suele sufrir episodios de discriminación racial.

Kevin Crawford: Un poco el protagonista de la serie, un entusiasta novato que entra en el cuerpo de policía por enchufe, ya que es el hijo del jefe de policía y la alcaldesa de Paradise.

Randall Crawford: El jefe de policía. Era el arquetipo de superpolicía hasta que accidentalmente su hijo le voló los testículos a disparos. Eso le obliga a tomar constantemente parches de testosterona, o...

Bullet: Perro policía encargado de custodiar la sala de pruebas. Es adicto al sexo, las drogas y todo tipo de sustancias.

Gina Jabowski: Más bruta que un arado, es el músculo de la comisaría de Paradise, y todos los delincuentes temen su famosa brutalidad policial. 

Dusty Marlow: Con obesidad mórbida y la mentalidad de un niño, tiene la facultad de no enterarse nunca de las cosas. Su compañera Gina está obsesionada con él y tuvo que pedir una orden de alejamiento porque no dejaba de acosarlo sexualmente.

Además de los principales, hay toda una colección de personajes secundarios, algunos de los cuales son geniales, como Mendicop (Hobocop en el original), un mendigo al que contratan para desactivar bombas, porque el dinero no da para comprar un robot artificiero, o los paletos traficantes Delbert y Robbie.

El mejor resumen que puedo hacer de la serie es "si te gusta el humor bruto y gamberro vela, y si no te gusta ese tipo de humor, ni lo intentes". A mí, que soy un cafre, me ha encantado, y tiene capítulos verdaderamente brillantes.

domingo, 21 de octubre de 2018

Fin de semana con boda exprés

Recuerdo del bodorrio.

Venga, voy con el viernes, del que cabe destacar que fue la celebración cumpleañera de mi señora novia en el restaurante tailandés, con la consiguiente entrega de regalos. 

De ahí salto ya al sábado, que por la mañana tuvo salón del cómic (como comenté ayer) y por la tarde autobús, pues me iba a Madrid, con motivo de la boda de Manu y Pilar.

La boda, que no tenía ceremonia, solo copas y cenas, era temática de cine y durante la misma había una miniescape room, de los Cazafantasmas, cuyo premio era una figurita como la de la foto.

Luego de fiesta y copas, pero a la 1:30 me marché, pues tenía que coger el autobús de vuelta, ya que el alojamiento estaba demasiado caro. Pero el viaje de vuelta en autobús fue el horror. Y fue el horror por que existe gente a la que no le entra en la cabeza que por muy reclinable que sea el asiento, NO PUEDES HACERLO SI LE APLASTAS LAS PIERNAS AL DE ATRÁS.

Yo subí en Avenida América, y me cogí el asiento de la última fila, que va solo, para ir cómodo. Pero en Barajas se subió una chica delante, que se empeñaba, a pesar de la oposición de mis rodillas, en reclinar el asiento. No paraba de bufar y quejarse, e incluso llamó a la azafata para quejarse de que no podía invadir mi espacio. La azafata, por buscar una solución, nos comunicó que había un sitio libre delante del todo, y me preguntó si me quería cambiar. Por tener la fiesta en paz y facilitarle su trabajo, acepté.

Error.

En la primera fila, al lado del conductor, hay más luz, y el conductor tenía la música a tope. Tonto de mi, tenia que hacerle dicho que se cambiara ella, pero no caí en la cuenta, y pasé el viaje (de 2:15 a 6:15) sin poder pegar ojo y con un terrible dolor de cabeza.

Entre una cosa y otra llegué a casa, me acosté y no me dormí hasta las 7, pero en vez de dormir un carro de horas, a las 10:30 ya estaba en pie, lo que me ha supuesto pasar el día zombi perdido, con la mañana reptando en el sofá, y por la tarde en la partida de rol (la campaña de Warhammer) mirando un poco a los dados como las vacas al tren.

Lo bueno que mañana me lo cogí libre, y hoy podré descansar en condiciones.