lunes, 19 de enero de 2009

La mesa de un opositor

Uno de los tacos conduce a la gloria. Los demás contienen... ¡muerte horrible!

Como es de suponer, a causa de las oposiciones, que acaparan mis pensamientos, desvelos y tiempo libre, paso mucho tiempo encerrado en mi cuarto, metafóricamente encadenado a la mesa de escritorio, que tantas alegrías me diera allá por marzo, y que presenta el aspecto totalmente caótico (ordenado dentro del caos) que se ve en la foto.

Apuntes, esquemas, textos legales, diagramas, cuadros, recuadros, bolígrafos mordidos... ése es el lugar donde se gesta un funcionario (o aspirante a), el zulo de mi reclusión. Y bueno, lo que se ve en la mesa no es todo. En la mochila que se adivina en el suelo había más papel, así como en el armario de la mesa. Y no se descarte que alguna ley pululara por el salón.

En fin, nada que ver con mis años de estudiante.
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