lunes, 2 de marzo de 2009

Bone

Fone, Phoney y Smiley (inevitable pensar en Mickey, Donald y Goofy)

Voy a hablar de una colección que terminé la semana pasada después de casi 11 años, pues la versión en castellano de Bone ha sufrido mucho, pasando por dos editoriales, muriendo con Dude Cómics y resucitando de la mano de Astiberri.

Me interesé por Bone gracias a un artículo del periódico, allá por 1998, que me hablaba de un cómic que iba a salir, y que de alguna manera llamó mi atención. En teoría era mensual, pero su periodicidad era aleatoria. Había meses en que salía, meses en que no, a veces se podía tirar 8 meses sin salir un número y salir 4 o 5 seguidos... hasta que murió, y ahí quedó mi colección a medias, sin saber cómo terminaba la cosa.

Pero reeditaron la colección, en 9 tomos, a todo color (la obra en origen era b/n), sacando 3 al año, y esta nueva edición era todo un regalo para la vista, y aunque al principio me resistí, acabé cayendo.

En cuanto al cómic, Bone, de Jeff smith, es una simpática historia de los 3 primos Bone, Fone (el héroe de la historia), Phoney (avaricioso, mezquino y chanchullero, pero a la vez entrañable) y Smiley (el bonachón), que van a parar a un valle desconocido en el que se encontrarán con la aventura de sus vidas.

Bone mezcla el humor absurdo con tintes épicos a lo Tolkien (no en vano, hay quien lo define como una mezcla entre Tolkien y Matt Groening, aunque a mí me recuerda a una versión más madura de los clásicos Don Miki). Hay batallas, dragones, ejércitos y muertes climáticas, pero también momentos delirantes, insectos que hablan, carreras de vacas, y viñetas que con una imagen logran hacer reir como el mejor de los chistes. Tiene personajes interesantes, y el estilo de dibujo me gustó mucho.

El punto de partida es el siguiente: Los tres primos, desterrados de su Boneville natal por culpa de su primo, acaban perdidos y se van a un valle, en el que descubren a las terribles mostrorratas, unos bichos feroces, malolientes y bastante estúpidos (pero a su modo encantadores), y una sucesión de malos a cada cual más terrible, pues está el rey de las mostrorratas, Kingdok, que teme al misterioso enca`puchado, que a su vez teme al aún más misterioso señor de las langostas. De ellos se sabe que buscan al elegido, al que porta la estrella. (Bingo, la camiseta de Phoney tiene una estrella) El lector sabe que algo se cuece, pero contrasta con el bucólico Barrelhaven, donde los Bone conocerán a la adorable Thorn, a la abuela Ben, o al malhumorado Lucius. Y poco a poco la historia se va desarrolando y lo que empieza como algo pequeño acaba como algo grande, muy grande.

Bone es un cómic de gran prestigio, con un par de spin-offs ("Rose" y "Estúpidas, estúpidas mostrorratas"), y un objetivo cumplido después de casi 11 años.
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