domingo, 8 de marzo de 2009

Ley de Murphy y autobuses

Inconvenientes de aparcar de oído.

Hay una cosa que no le podemos negar al karma, y es que tiene sentido del humor. Ayer sábado, y para variar un poco, decídí ir con los amigos al centro comercial (Max Center), a la bolera para más señas, y como éramos 6, y además mi coche no estaba disponible, optamos por coger el autobús.

No tras pocas vueltas llegamos a la parada (es lo que tiene andar sin rumbo fijo hasta que alguien se da cuenta y dice "eh, que la parada está en dirección contraria, ¿a dónde coño estamos yendo?", y una vez allí me doy cuenta de que debería sacar dinero.

El cajero más cercano estaba a dos pasos, pero todos sabemos cómo funcionan estas cosas. Seguro que voy, y cuando estoy sacando dinero aparece el autobús. Pero si nos quedamos aquí hablando del tema, seguro que no viene. Es más, esta es una de esas situaciones en las que al final, aburridos de esperar, acabamos yendonos y en ese preciso instante aparece el autobús. (Y de eso estábamos hablando)

Total, que para evitar eso, y sin más dilación, decido ir al cajero, que ya sería mala suerte que sucediera. Y todo lo que no fuera un "y en ese momento me cruzo con el autobús, que hacía su feliz aparición" sería sorprendente y decepcionante, así que, en efecto, fue moverme de la marquesina y aparecer el autobús. Lo que me hace plantearme a veces si mi vida es como el show de Truman, y los guionistas unos cachondos.

20 días...

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