sábado, 21 de febrero de 2026
Greenland 2: Migration
viernes, 20 de febrero de 2026
Mis países visitados (II)
Viene de aquí.
Italia: Por la tontería han sido unas cuántas veces. Una con mis padres, otra de interraíl, la final de la Eurocup en Turín, la escapada a Roma y la visita a mi madre en Milán. Luxemburgo: Otra de las de "ya que estamos cerca pasamos la frontera y echamos el día". Me consta haber estado pero tengo un total de cero recuerdos de este país.
Macedonia: Aquí hago la misma trampa que con Croacia, pues solo estuvimos de paso en el tren.
Mónaco: Mi primer viaje a Italia fue en coche con mis padres, y antes de eso hicimos paradita en el país de los casinos. Tengo un recuerdo muy vago, porque solo estuvimos un rato.
Noruega: Un bonito fin de semana en Bergen, del que ya hablé largo y tendido en el blog.
Países Bajos: He pasado por Amsterdam creo que cuatro veces. Una con mis padres, otra con un amigo, otra con pareja y la última en solitario, cuando hice escala allí volviendo de Escocia.
Polonia: Técnicamente he estado dos veces. Una fue la escapada a Varsovia de 2024 y la otra una excursión que hice con mis padres cuando estábamos en Berlín, allá por 1991. Cogimos el coche y nos fuimos hacia la frontera. Hacía poco que había caído el muro, pero nos dejaron entrar sin ningún problema. Dimos una vuelta por un pueblo fronterizo, donde recuerdo que me hacían mucha gracia esos precios tan exagerados (¡2000 zlotys una botella de Fanta!) y un picnic por el campo, donde a falta de instalaciones sanitarias tuve que poner mi marca en la naturaleza. Pero lo más anecdótico fue el regreso a Alemania, pues en la frontera nos informaron (con la barrera idomática de por medio) de que había un problema, ya que no teníamos visado. Ya después de hacer sus comprobaciones, durante media hora de mis padres poniendo cara de pardillos, nos dejaron pasar.
Portugal: Aquí fui varias veces con mis padres; Lisboa, Oporto, Algarve... y otra con mi señora novia en 2013. La visita más reciente, la de hace un mes a Lisboa para ver al Bilbao Basket.
Reino Unido: Creo que mi primera visita a Londres fue en 1993, que era también la primera vez que viajaba en avión. Me gustó mucho y varias veces intenté volver, pero por a o por b se torcían los planes. Por fin pude volver en 2014 y otra en 2018. A estas habría que sumar las de Escocia, con Edimburgo en 2017 y Glasgow en 2023.
Rusia: El baloncesto fue la excusa que me llevó hace 14 años a Moscú, aunque no era la primera vez que pisaba territorio ruso, pues volviendo de China hicimos escala en Domodédovo.
San Marino: En el viaje por Italia con mis padres aprovechamos para echar la mañana en esta milenaria y montañosa república.
Serbia: Mi experiencia con Serbia se reduce a bajar de un tren para subir a otro en Belgrado.
Suiza: Fui una vez con mis padres a pasar el día. Recuerdo que vimos varias ciudades, una de ellas Vevey (la de Nestlé) y ya de adulto la escapada a Ginebra.
Turquía: Nuestra aventura del Interraíl nos llevó hasta Estambul. Cruzar el Bósforo con el ferry fue también mi primera ocasión para poder decir que había pisado Asia.
Vaticano: Evidentemente cada vez que he ido a Roma he visitado la Santa Sede. El único Estado que he podido rodear andando.
¿Cuál será el siguiente país en engrosar esta lista?
jueves, 19 de febrero de 2026
Muertos S.L.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Como cabras
martes, 17 de febrero de 2026
Cumbres Borrascosas
lunes, 16 de febrero de 2026
Vídeo promocional #omicron2026
domingo, 15 de febrero de 2026
Finde carnavalesco y lluvioso
Hoy ni tan mal, pero entre el viernes y el sábado hemos tenido lluvia para rellenar tres océanos. Aunque no ha sido lo único reseñable del fin de semana.
El viernes tras la siesta una de cine, con Castigo Divino y luego una incursión al trastero, que fui a por cosas y casi vuelvo nadando. Ya en casa, rememorando clásicos, con Illusion of Time de la SNES.
El sábado quedo con el amigo Giner por la mañana, para intercambio de utensilios y aprovecho para saludar a los compañeros de la Mosko, que estaban preparando los disfraces para la tarde (aunque la llvuia hizo que se cancelara el desfile). Aprovecho para cortarme el pelo y mojarme aún más.
"Reparo" la DS (es decir, saco el cartucho y soplo), juego un rato y me voy a la lonja, que teníamos en "Conomiéndonos", un evento que hacemos una vez al año entre socios y candidatos, para conocernos, socializar y ponernos cara (así como comer tortilla como si no hubiera mañana). Pero antes del sarao jugamos una a Heat (que gano in extremis) y luego una al Blood on the Clocktower, que también gano in extremis.
Hoy domingo paso por la lonja, pero no para jugar sino para montar el nuevo mobiliario del local. Luego pitnxopote, comida y siesta. Un rato de Switch y después un paseo, finalizando con partida al Splendor Duel (que gano, pero no tan in extremis :P) y un par de capítulos de la serie "Un hombre infiltrado".
Eso ha sido el fin de semana. Mañana a trabajar.
sábado, 14 de febrero de 2026
Resucitando la DS
viernes, 13 de febrero de 2026
Castigo divino
¿Es el título una crítica en sí misma a la película? Nah, en realidad no es tan mala (lo que no significa que no sea mala). En una especie de Como Dios de baratillo (la de Jim Carrey con poderes divinos) el humorista Juan Dávila se mete a actor para dar vida a Pedro, un celador bastante sinvergüenza, que trafica con drogas y roba material del hospital en el que trabaja. Pero Pedro tiene un corazón de oro, ya que tiene un perro (hay quien diría que nadie que tenga un golden retriever puede ser mala persona pero tengo opiniones) y es bueno con los niños. Supongo que les hace precio con la droga o algo.
El tema es que cuando una misteriosa paciente fallece, le lega un d20 mágico que da poderes a su portador. Y como el d20 elige, a lo anillo de Green Lantern. Pedro se encuentra con que puede hacer lo que sea, pero con una serie de reglas, como no afectar a la salud de nadie, no hacer que nadie se enamore o no usar esos poderes en beneficio propio, y se los pasará por el forro de los cojones, excepto el de enamorar a nadie, que eso está feo (no como vender droga o ronar material sanitario de un hospital que anda justo de presupuesto).
Además de eso tiene que lidiar con varias cuestiones, como que su ex-novia, a la que aún ama, llega con su novio que está en coma, que sus mejores amigos son un niño con leucemia y un médico que se cree Miguel Bosé o que su jefa le acosa sexualmente, lo que es presentado como algo gracioso porque nadie le dijo al director que ya no estamos en 1993.
No me puedo quejar de que sea una cutrez absoluta, pues el cartel ya nos da una pista de lo que vamos a encontrarnos, y es cierto que sabiendo dónde se mete uno ofrece un rato de entretenimiento inocuo. Repleto de cosas ridículas, personajes que dan vergüenza ajena y un argumento bastante difícil de sostener, pero eso se le presupone. Y en defensa de Juan Dávila, más o menos cumple con su papel.
No llega al aprobado, ya que pierde puntos por ranciedad, pero tampoco se va a la sima de los despropósitos. Le daremos un 4/10, pero tampoco hace falta que vuelva en septiembre.
jueves, 12 de febrero de 2026
Mis países visitados (I)
Andorra: Si no es el país al que más veces he ido cerca andará, ya que cuando yo era niño a mi padre le encantaba ir una o dos veces al año para comprar artículos de tecnología que no llegaban a España.
Austria: En un viaje con mis padres, en el que vimos varios países, pasamos por Austria. De allí recuerdo Braunau am Inn, conocido por ser el pueblo natal de Adolf Hitler y Salzburgo, que estaba llena de dos cosas: carteles por el 200 aniversario de la muerte de Mozart y avispas del tamaño de bananas.
Bélgica: Aquí he estado varias veces. La primera fue con mis padres, volviendo de Amsterdam, otra viendo Brujas y Gante, la terrible final de Charleroi y un viaje bastante más agradable unos años más tarde.
China: De mi vista al país de la Gran Muralla ya hablé. Tanto que tiene etiqueta propia.
Croacia: Aquí estoy haciendo un poco de trampa, dado que lo único que vi de este país fue el paisaje por la ventanilla cuando hacíamos el Salónica-Lubljana. Pero sin duda es un trayecto que me dejó un recuerdo imborrable.
Dinamarca: Aquí poca hostia, la verdad. Aprovechando la ruta que hice con mis padres por el norte de Alemania, pasamos la frontera para ver un pueblo fronterizo (puede que fuera Padborg), comer manteca a cucharadas (si explico el contexto pierde su gracia) y volver.
Eslovenia: Como parte del Interraíl, hicimos un par de noches en esta ciudad, viendo Lubljana y el lago Bled.
España: Esta es obvia, ¿no?
Estados Unidos: Parece que fue ayer cuando en 2008 me fui con dos amigos a visitar New York y Washington, en un viaje que está ampliamente documentado en este blog. Me gustarái volver algún día, pero la distopía trumpista en la que se ha convertido no ayuda, la verdad.
Francia: Otro al que he ido un montón de veces. Sería una locura contarlas todas así que mencionaré la última hasta el momento, que es la excursión a Dijon del año pasado.
Gibraltar: No es exactamente un país, pero como en muchos listados suele aparecer, yo lo cuento. Fui con mis padres siendo muy pequeño y todo lo que recuerdo es que hacía tanto calor que se derritió el chocolate en el maletero.
Grecia: Tres han sido las veces que he ido: una con el viaje de estudios de la carrera, con Atenas, Creta y una maravillosa excursión por el Peloponeso; la segunda en Interraíl y la tercera la gloriosa final de Salónica el año pasado.
Hungría: Un viaje muy especial, con una persona muy especial, del que ya dije lo que tenía que decir en su momento.
Irlanda: El viaje con mi padre a Dublín hace poco más de diez años. Si contamos Irlanda del Norte también la vimos en ese viaje.
Y como la entrada se ha prolongado más de lo que pensaba, lo dejo aquí para seguir en otro momento.
Sigue aquí.