miércoles, 30 de noviembre de 2011

De megapuente

Pero el mío mola más.

Empieza para mí el puente de la Inmaculada Constitución. ¡Pero si falta casi una semana! Sí, pero como tenía todavía algunos días de vacaciones sin gastar, y tengo que cogerlos por narices todos seguidos, pues aprovecho ahora y me hago un puentecito. Ya que no voy a tener vacaciones de Navidad este año (T_T), pues bueno. Un poco de descanso. En cuanto a salir por ahí, en principio nada previsto, salvo jornadas de Santander. Pero disfrutaré de lo bien que se está en casa sin hacer nada.

martes, 29 de noviembre de 2011

Nivel 16

Levelupe

Hoy me ha llegado la notificación, ya casi lo había olvidado, de que consolido el grado 16, lo que me convierte en funcionario de nivel 16. Suena muy Futurama, pero la cuestión es que en la Administración Pública, los puestos tienen su nivel (el mío es 18) y los funcionarios un grado personal, que suele subir desempeñando puestos de nivel superior. Cada dos años, lo que si mal no recuerdo, significa que dentro de 2 años, de seguir en el mismo sitio, consolidaría el grado 18.

¿Y qué significa esto en la práctica? Pues a decir verdad, poca cosa. Tengo esto un poco olvidado, pero me suena que servía para concursos de traslados o determinadas situaciones administrativas, que no viene muy al caso explicar aquí. Más que nada porque ya no me acuerdo muy bien, y no es plan de hacer el ridículo.

En todo caso, consecuencias directas no, por lo que no pasa de ser algo positivo (y en parte importante), pero meramente anecdótico en lo inmediatamente tangible.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Películas imposibles (VIII)

Con B de Buñuel.

A todo Ghost: Un conductor es asesinado, pero su fantasma se resiste a dejar de participar en carreras de coches.
Candy Candy Man: Una pastelosa y enamoradiza adolescente japonesa se aparece a quien diga su nombre 5 veces delante de un espejo y se enamora de él. No suena tan mal hasta que es descubres que la gente de la que se enamora acaba muriendo de forma horrible.
Celda 311: La historia de un motín de reclusos espartanos, capitaneados por el peligroso delincuente Malamádridas, en una prisión persa.


Ciudad de Dios no es para mí: Paco Martínez Soria es un hombre de provincias que nunca ha salido de su pueblo y un día decide visitar a su hijo, fugado a Brasil, y aterrizará en una de las peores favelas de Río de Janeiro, donde el choque cultural dará lugar a todo tipo de situaciones cómicas.
Con Airbag: Como parte de su salvaje despedida de soltero de un ranger, sus amigotes le encierran en un avión de reclusos. La broma se saldrá de madre cuando el líder de los prisioneros, un narcotraficante gallego, tome el control del avión.
¿Corega, dónde está mi coche?: Drama sobre la demencia senil en el que un hombre de avanzada edad es incapaz de recordar dónde ha aparcado su coche y dónde se ha dejado la dentadura postiza.
Dragon Monster´s Ball: Cuando Goku se queda viudo, se busca un empleo en una prisión, donde convive con su hijo Gohan y un cada vez más racista Mutenroshi. La llegada de una mujer alienígena después de que Vegeta sea ejecutado por sus crímenes, cambiará sus vidas radicalmente.
From Hellboy: Alguien se está dedicando a asesinar prostitutas en el Infierno, y un detective de lo sobrenatural debe resolver el caso.
Gran Torino salvaje: Jack Lamotta tiene que soportar en su jubilación a unos vecinos chinos con los que choca constantemente.
Hackers, piratas del Caribe: Jack Sparrow se compra un ordenador.
Los Goonies al sol: El tesoro de Copper´s Pot no fue suficiente para forjarse un futuro, y varios años después, sin estudios ni trabajo, los ya no tan niños van viendo un mundo sin esperanzas. Con Luis Tosar en el papel de Slot.
Madagascarface: Unos aviesos pingüinos desembarcan en Miami, donde crearán su lucrativo imperio de narcotraficantes.
Miedo y asco en Latveria: Cierre de la trilogía del Dr. Doom, en la que el supervillano se recorre el desierto con su coche lleno de drogas con las que pretende derrotar a los 4 fantásticos.
Mis dobles, mi mujer y yo, robot: Un hombre descubre que no es sino un androide fabricado a imagen y semejanza de su creador. Pero también descubre, con alegría, que las leyes de la robótica no dicen nada de tirarse a la mujer del jefe.
Nunca digas nunca Hamás: Un James Bond a punto de jubilarse es enviado a Palestina a desactivar unas bombas con las que unos terroristas quieren chantajear al Gobierno británico.
Sexo, mentiras y gordas, y cintas de vídeo: Un grupo de adolescentes creados por Ángeles Sinde se dedica a destruir VHS piratas entre coito y coito.
Sopa de gangs of New York: Los hermanos Marx organizan una banda criminal en la dictatorial Freedonia.
The Loki horror picture show: Thor y Freya son dos inocentes excursionistas que visitan Transgard, y van a parar al inquietante castillo del hermano de Thor, un dios loco con afición por travestirse.
Un día de furia de titanes: Perseo es un sencillo oficinista griego, al que un día le da el catacrocker y se lía a matar bestias mitológicas como si no hubiera mañana.
Wall Street Fighter: Unos brokers llevan al extremo el concepto de agresividad bursátil, enzarzándose en un torneo de opas hostiles, con demoledores combos de "compra acción, vende acción, compra acción, triángulo, círculo, R1".

domingo, 27 de noviembre de 2011

Minimusical y más

Rock&Jokin

Fin de semana cargadito de actividades (y pegamento), que empezaba el viernes con la inauguración de la nueva tienda de cómics y merchandising "Invernalia", que se mudan de sede a una más grande. Después, el incidente del pegamento y al Zubiarte, a saludar a la gente y a jugar una partida de Dixit.

El sábado, mañana y tarde en la lonja, donde había jornadilla de rol de LYCO, jugando dos partidas, una como agentes del orden (Perseus) y en otra como mafiosos italoamericanos (El Padrino). Y muy adecuado lo del Padrino, pues a la noche tenía cena de cumpleaños del señor Joni·, la cual se celebra en el italiano Tagliatella. Unida la cena al hecho de haber comido en el Telepizza, mi estómago acaba pidiendo clemencia, aunque eso no impide salir por ahí de bares. Obviamente, parada obligada en el Azzurro, donde algunos de los asistentes son traumatizados con los vídeos musicales del lugar. Después, un par de bares y a casa, que el domingo tocaba levantarse pronto.

Tocaba levantarme pronto, pues después de ni me acuerdo cuánto, iba a un partido de baloncesto por la mañana. Victoria fácil contra un flojo Estudiantes, en un partido en el que el equipo local hizo lo que tenía que hacer: ganar con el mínimo esfuerzo.

Y por la tarde, como anuncia el título de la entrada, al Azzurro de nuevo. A grabar otro minimusical, siendo esta vez la canción elegida e Rock del Garaje de Loquillo y los trogloditas. Pese a las dificultades técnicas, que me obligan a repetir la escena en la que entro en el bar más de 15 veces, una grabación muy divertida. Ahora a ver qué tal sale el montaje. Y eso ha sido más o menos todo cuanto ha dado de sí el fin de semana.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Sin pegar ojo

Mala idea.

Afortunadamente el título no es una metáfora sobre el insomnio, sino la resolución felizmente literal de un accidente doméstico que sufrí ayer.

Viendo la imagen no es difícil deducir de qué se trata. Me hallaba yo haciendo labores de bricolaje, cuando al usar pegamento, una minúscula gotita salió disparada hacia mi ojo. Momentos de tensión y susto, más bien acojone, y con la cabeza tan fría como permite la situación, a todo correr al cuarto de baño, a inundar el ojo con agua.

Bien. Sin problemas de visión, parpadeo normal y nada más que una ligera molestia, como si se me hubiera metido arenilla. Cojo el bote de pegamento, lo meto en una bolsa, y me preparo para salir de casa e ir a urgencias. No me molesta en exceso, pero no conviene dejar pasar estas cosas, que nunca se sabe. El ojo sigue picando.

Cuando voy a salir por la puerta, y estoy pensando en que voy a tener que tirarme 4 horas en la sala de espera, me acuerdo de que tengo igualatorio, y llamo. Allí me comunican que tengo servicio de urgencias, y además al lado de casa. Voy allí, y tras esperar no más de 10 minutos, enseguida me atienden. Me echan una anestesia y un colirio colorante para detectar posibles lesiones en la córnea. No tengo nada de eso. Me dan un colirio y a casa.

Media hora después, mi ojo ni se acuerda del incidente. Todo ha sido un susto. Hoy por la mañana, el ojo perfectamente. Y con cosas como las de ayer, me alegro de tener el seguro médico privado.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El Concurso

Gira, rueda, gira.

Hoy se ha convocado el concurso de traslados de la Dipu. Lo que significa que tengo oportunidad de cambiar de puesto de trabajo, dado que tengo cumplido el requisito de llevar dos años en el sitio actual (y parece que fue ayer). Grosso modo, nos ofrecen el listado de plazas disponibles (igual que al sacar la oposición) y cada plaza se la queda el que tenga más puntos. Dejando la suya disponible.

Aquí es donde entra en juego el dilema. Por una parte, yo estoy encantado donde estoy, y no tengo mayor interés en cambiar. Pero sucede que hay factores que propician el cambio, y que no dependen de mí en absoluto. ¿Por qué? Bueno. La ayuda que tramitamos aquí, la Renta de Garantía de Ingresos, se la llevará Lanbide el 1 de enero, con lo que aunque aquí tenemos todavía para rato cerrando las cosas (nos dicen que hay trabajo para un año), llegará el momento en que eso se acabe y nos terminen por recolocar.

Claro, esa recolocación puede ser que nos asignen nuevas tareas pero sigamos en la misma oficina y la misma gente (opción deseable) o que nos recoloquen y nos manden a otro sitio (opción menos deseable).

Así, la decisión a tomar implica riesgo. Riesgo en el sentido de que si me quedo me arriesgo a que el día de mañana me pese la decisión (porque me manden a un sitio que no quiera, o porque nos asignen un trabajo que me guste menos que otros que pudiera haber elegido) y si me voy también me arriesgo a ir a un sitio que me guste menos, y ver que de quedarme estaría más a gusto. En todo caso, la verdad es que la opción de quedarme y que sea lo que tenga que ser lleva la delantera. Prefiero equivocarme quedándome que yéndome, pues irme siempre sería más fácil que volver (y vaya, esto me recuerda tremendamente a mis disyuntivas de hace dos años).

De todas formas, siempre conviene tener un plan B, y dado que existe la oportunidad de presentarse a concurso, y si te asignan la plaza entonces elegir coger la que te hayan asignado o quedarte con la que tienes (oportunidad que no tenía hace dos años), nunca estará de más documentarme, ver qué hay, y elegir algunas por si acaso. Al fin y al cabo, siempre podría pasar que antes de resolverse el concurso nos aclaren qué pasará con nuestra situación. Y todo lo que sea reservarse la opción de tomar decisiones, bueno será.

jueves, 24 de noviembre de 2011

5 metros cuadrados

Un drama de terror inmobiliario.

Una historia por desgracia muy creíble, y muchas veces repetida en nuestro país. La burbuja hace "puf", y comprar un piso puede convertirse en una pesadilla. Es lo que en "5 metros cuadrados" les pasa a Alex (Fernando Tejero) y Virginia (Malena Alterio), que deciden poner todas sus esperanzas y sus ahorros en un piso que compran, con ilusión, sobre plano, y pronto verán cómo el monstruo inmobiliario destruye ilusión, esperanzas y dinero.

El dueto protagonista no es la primera vez que coincide, pues son sobre todo conocidos por sus Belén y Emilio de la hilarante "Aquí no hay quien viva". Pero que nadie se piense que esta película es de risa, porque nada más lejos de la realidad. Es un dramón, y además un drama que nos toca muy de cerca, pues todos habremos visto casos más o menos cercanos y es fácil ver que la película puede tener muchos elementos. Pero no el fantástico.

Trata el tema con bastante acierto, y tal vez sea eso lo que ha hace tan desasosegante. Y desde luego que me ayuda a reafirmarme en mi opinión de que vivir de alquiler no es tan mala opción. Y que desde luego es mucho mejor que comprar a ciegas.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La entrada

¡Al rico papelote, cada hojita a su sitio!

No todo en mi trabajo es atender al público o recibir llamadas telefónicas (o tomar cafés y hacer sudokus, según los malpensados) Y de hecho, solemos variar bastante, pues hacemos las tareas rotatorias. Y en esta ocasión voy a hablar de la que me ha tocado este mes, que suele ser una de las más puñeteras: hacer la entrada.

Básicamente consiste en coger toda la documentación que nos llega de registro, comprobar que estén bien los albaranes, clasificarla y hacer que llegue al sitio adecuado. Así dicho, parece fácil. Y salvo excepciones, suele serlo. El problema viene de que hay días en los que el volumen de papel es bastante elevado, sobre todo dada la materia que tocamos, y no es una cosa en la que lo puedas dejar de un día para otro. Hay que llevarlo al día sí o sí. Desde luego, no es una labor titánica, y lo normal es que dé tiempo. La putada es cuando toca turno de mostrador, o como ayer, que tenía el teléfono. Y es difícil concentrarse en algo cuando tienes el teléfono venga a sonar.

Si no, la tarea en sí no reviste demasiada complicación, salvo por los documentos DCPYE (¿Dónde coño pongo yo esto?), que nos hacen dar vueltas, o alguna vez que algún albarán viene con algún fallo y toca echarlo para atrás. Pero lo bueno es que, a pesar de lo que pueda parecer, es algo que suele hacerse duro pero ameno, ya que al final ves de todo y el reto que plantea "tengo que hacer esto hoy, y lo tengo que hacer bien, además sé que puedo" siempre es un incentivo. Eso sí, los días de muuuucho papel, o cuando llegan documentos de determinados ayuntamientos (no sería elegante decir cuáles), se caga la culebra.

¿Y para qué cuento esto? Por nada en particular, pero es mi blog, y hablo de mis cosas. Que para eso lo tengo. Y tampoco se me ocurría nada mejor que contar hoy.

martes, 22 de noviembre de 2011

Las crónicas de Alain Telon

El cartel

Hoy toca hablar de una obra de teatro que sin duda acudiré a ver, pues el creador y actor no es otro que Samuel Gibert, quien resulta ser mi profesor de teatro. Y no me cabe la duda de que si la obra resulta ser tan divertida como cualquiera de las clases, será algo que merece la pena. Debo decir que no me he informado mucho sobre la obra, pues prefiero sorprenderme en directo, pero copiapegaré vilmente un exctracto que he cogido de su página web:

LAS CRONICAS DE ALAIN TELON comienza en una estación de tren, la estación de un pueblo inhóspito e intrascendente llamado Banal. Jorge Rodríguez esta a punto de tomar un tren con destino a La Gran Capital, donde comenzará su vida como actor. Dejando atrás con resquemor y desprecio el lugar que le ha visto nacer y crecer, Banal, Jorge se dirige a la ciudad con el deseo de no volver nunca mas a su pueblo. Pero, en el momento que nuestro protagonista va a tomar el tren, un fenómeno sobrenatural, mágico e inesperado, provoca que Jorge sea trasladado a otra dimensión, al mismo teatro donde se esta representando la obra original del autor de esta comedia (Samuel Gibert). El teatro real y autentico donde los espectadores estan viendo LAS CRONICAS DE ALAIN TELON se convierte en un mundo también real para este personaje de ficción. Jorge, haciendo uso de una situación del todo incomprensible para el, relatará a los espectadores su vida como aspirante a actor desde sus inicios hasta el momento justo donde empieza la obra. A pesar de todo, ¿Volverá a su dimensión, a su propia realidad?, ¿y como volverá?... La respuesta en Diciembre de 2011.

Así, promocionado queda el evento. Fechas y sitio, en el cartel.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Señores que... vienen al mostrador

Un poco de quitarse el sombrero, con los tiempos que corren.

Muchas veces suelo hablar aquí de ciertos elementos indeseables que pueblan a veces el mostrador, y con los que tengo que lidiar. Que no es que sean la mayoría, ni mucho menos. Pero como son los que más ruido meten, y los más divertidos de contar, por eso dan más juego.

Hoy en cambio me voy al extremo opuesto. A la gente que de vez en cuando te sorprende agradablemente, y que te permite recuperar la fe en la humanidad. Es el caso de un señor (y en este caso merecidamente) que venía a plantear lo siguiente: "cobré la ayuda, y cuando empecé a trabajar me la quitaron, pero me han dicho que a lo mejor he cobrado algo de más. Y lo que pasa es que en breve me voy a marchar del país, y claro, si me mandáis cartas reclamándomelo, pues no me van a llegar. Y quiero dejar las cuentas saldadas y poderme marchar sin deber nada".

La verdad es que en ese momento me ha dejado un tanto descolocado, y cuando he llamado para consultar, él estaba comentando con su mujer, que le acompañaba, que le parece una buena medida que al que rechace un trabajo le corten la renta básica, pues hay mucho jeta suelto.

Además, debo mencionar que el tipo era además amable y educado, y ha insistido en dar todo tipo de facilidades, para hacer bien las cosas. Le he pedido que exponga la situación por escrito, y que lo más pronto posible se lo solucionaremos. Aunque la verdad, casi me daban ganas de decirle que no hiciera nada, y que le echaran un galgo.

Añadiré, para terminar, que el hombre en cuestión pertenecía, por decirlo a un colectivo socialmente bastante denostado. Ya sabéis, de esos que "vienen todos a robar y a chupar del bote". Me alegra ver que, como hoy, a veces me encuentro con gente que me da la razón cuando digo que no todos son así.