miércoles, 7 de enero de 2026

Vuelta al curro con pocas luces

No fue así toda la mañana.

Lo malo de las vacaciones es que se terminan, y hoy a las 7:20 de la mañana estaba abriendo la oscura oficina, pues era el primero en llegar. Pero no es esa oscuridad a la que debo el título de la entrada, sino a que un par de veces a lo largo de la mañana se nos ha ido la luz. En los primeros compases venían recuerdos de abril, pero viendo por la ventana que en los edificios de al lado había luz veíamos que no era tan gordo. Es más, había luz no solo en el portal, sino también en el taller. 

Lo malo es que trabajar sin luz era difícil, porque sin luz no hay red ni ordenador, pero era una nada glamourosa caída de tensión porque teníamos demasiados aparatos encendidos. Así nos ha pasado un par de veces poero al fin hemos conseguido que no se nos fuera. 

Por lo demás, ya se ha pasado el primer "lunes" del año.

martes, 6 de enero de 2026

La asistenta

¿Quién está más cucú en esa casa?

En esta adaptación de Best Seller Sidney Sweeney es Millie, una chica con un pasado oscuro que necesita un trabajo a toda costa y acaba trabajando como asistente doméstica en casa de un matrimonio de millonarios, donde todo va inquietantemente bien al principio pero se empieza a torcer cuando la señora de la casa resulta estar como las maracas de Machín. Esto se complicará cuando empiezan a surgir chispas entre Millie y el señor de la casa (interpretado por Brendan Sklenar, otro al que cogieron en el casting porque era feo), con erótico resultado.

Pero las cosas no son como parecen, y en una serie de giros previsibles pero razonablemente bien hilados iremos viendo la verdad, en un thriller que salvo un par de detalles un poco ridículos al principio, como algún scare jump innecesario o esos diálogos que parecen sacados de película porno y que el final se resuelve un poco por el superpoder de la casualidad, se deja ver y funciona. Me recordó a ratos un poco a Gone Girl, aunque de forma bastante tangencial.

No es un peliculón, pero tampoco un desastre. 

lunes, 5 de enero de 2026

Abuela tremenda

Tremenda mamarrachada.

El cartel no miente: promete una comedieta ligera y cutre, con sus momentos de vergüenza ajena y su final buenrollista y es exactamente lo que nos da. En realidad esto podría haber sido perfectamente una película de Leo Harlem, solo que aquí la protagonista es Elena Irureta.

Aquí Toni Acosta es Daniela, una estresada madre soltera que salvo por el estado civil y el número de hijos es básicamente el mismo personaje al que interpreta en la saga de Padre no hay más que uno, que además de tener que lidiar con una empresa en la que es la única competente tiene que hacerlo con su madre, una ex-rockera y adolescente de 70 años que le da más disgustos que alegrías.

Por cosas del guion, cuando Daniela tiene que ir a sufrir un retreat casi sectario con la gente del trabajo, la abuela se queda al "cuidado" de su nieta y otros niños, cometiendo todo tipo de fechorías, de esas que en la vida real terminarían con la señora en la cárcel y varias bajas civiles, pero que en la película se quedan en meras travesuras y se solucionan con un abrazo y el superpoder del amor

No puedo mentir y decir que es buena, pero tampoco podría ser tan cínico de quejarme, puesto que tampoco esperaba otra cosa de ella. Sí me quejaré, porque eso no venía en el menú, que para mi gusto se excede en lo escatológico y ahonda hasta el exceso gráfico con los chistes de vómitos y caca cuando eran completamente innecesarios.

Por otra parte, y sin que compense lo anterior, me hizo gracia reconocer el centro cívico de Zankoeta, convertido aquí por la magia del guion en comisaría del CNP.

domingo, 4 de enero de 2026

Primer finde de 2026

Reencuentro 15 años después.

Un domingo un poco raro, pues mañana todavía estoy de vacaciones y el martes es fiesta, pero respeto mis propias costumbres, de modo que me voy a reseñar el fin de semana, como suelo hacer.

El viernes tocó ir a Miribilla a sufrir un terrible partido en el que Valencia nos arrolló vilmente, y después fui a buscar consuelo en la lonja donde la cosa fue mejor con una partida al Spirit Island, que ganamos, y otra al Nimalia, donde gano yo pero en solitario.

El sábado por la mañana vagueo y por la tarde una de rol: Tales of the Valiant (enésima versión de D&D) que me sirve para reencontrarme con Conan, a quien no veía desde hacía fácil entre 14 y 16 años, de cuando solíamos ir a las jornadas de Santander. Aprovechamos para cenar, y al terminar la partida toca la retirada.

Hoy por la mañana más vagueo y por la tarde partida al SETI, donde emulando al Valencia del viernes gano por paliza (mientras el Bilbao Basket, al que hoy no he podido ver, rompía una racha de más de un año sin ganar fuera de casa en liga).

Y eso ha sido más o menos todo.

sábado, 3 de enero de 2026

Un 2025 de cine

También cuentan las que he visto en casa.

No se trata de que 2025 haya sido un año especialmente memorable, no por encima de cualquier otro. Como todos, ha tenido momentos malos y momentos buenos (aquí toca destacar Salónica, claro), pero la entrada va de otra cosa.

En la web Letterboxd suelo apuntar las películas cuando las veo, para llevar un seguimiento, y da la opción de tener un resumen anual con esos datos. Lo que me da no es del todo exacto, ya que me olvidé en su día de poner La deuda, y aunque la he puesto ahora, parece que ya me ha calculado el resumen y no me la contabiliza.

En total han sido 142 películas (141 en el cine), que dan casi 300 horas de visionado. Lo interesante es que me dice también quiénes han sido los actores y directores que más he visto. Como actor me sale Alberto San Juan (cosas de haberme visto la trilogía de los lados de la cama), que lo tenía muy denostado pero se redimía con La cena y como directos Osgood Perkins, que he tenido que mirar quién era porque no me acordaba, pero es el que perpetró Keeper y The Monkey. Supongo que ha cogido uno de los repetidores al azar, porque no es el único del que he visto dos películas.

En cuanto a géneros más vistos, me dice que Terror, no muertos y monstruos clásicos, y de subgénero el miedo poderoso e inquietante. Que tiene gracia, porque realmente no es mi género favorito (aunque luego voy y me trago todo lo que me echen). 

Como curiosidad, que mi día de ver más películas (33 en todo el año es el cine) y el que menos el viernes, que no me dice cuántos. Podría calcularlo a manija, pero me voy a ahorrar el esfuerzo.

Dentro de un año, si me acuerdo, pondré la de 2026, aunque de momento empieza flojo, con solo una vista en tres días.

viernes, 2 de enero de 2026

Rondallas

Daniel Sánchez Arévalo y Javier Gutiérrez. Nada puede salir mal.

Una rondalla es (copio de la Wikipedia) "un conjunto musical conformado por instrumentos de cuerda que se tocan generalmente con el plectro y se conocen como instrumentos de cuerda pulsada. Tiene su origen en la España medieval, especialmente en la antigua Corona de Aragón: Aragón, Valencia y Cataluña, y también en la región de Murcia. La tradición pasó a la América española y a otros lugares como Filipinas". Yo no lo sabía, así que por eso lo pongo. 

También es, como cabría esperar, el hilo conductor de la nueva obra de Daniel Sánchez Arévalo (director que me conquistó con la genial Primos). En ella, los habitantes de un pequeño pueblo gallego tienen que sobreponerse a la tragedia que hace dos años hundió un barco, matando a casi toda la tripulación, y los dos únicos supervivientes al accidente intentan rehacer no solo sus vidas, sino también devolver la ilusión al pueblo y volver a participar en el concurso de rondallas de la región.

Con mucho de película deportiva (a fin de cuentas, lo mismo es una secuencia de entrenamiento que una de ensayos), Sánchez Arévalo consigue de nuevo demostrar que es un grande cuando de hacer películas sensibles y entrañables, a la par que divertidas, se trata. Dibuja personables tremendamente queribles (el guardia rural al que da vida Tamar Novas es 100% abrazable) y consigue emocionar con la escena climática de la actuación final, que casi me saca la lagrimilla. Mucho folk, mucha música de gaita y mucha lluvia en un Sánchez Arévalo, que me hizo ir con grandes expectativas al cine y no me ha decepcionado.

jueves, 1 de enero de 2026

Valor sentimental

Padre e hija.

Fui a verla atraido por las buenas críticas (y por la cancelación de otro plan, seamos honestos), pero aunque le reconozco su calidad me ha dejado un poco frío. Debe de ser porque la película es noruega (¡primer chiste del año!).

Esto va de una actriz que no tiene apenas relación con su padre, director de cine y al fallecer la madre de esta y exesposa del otro, tienen que reencontrarse. A ella no le hace gracia, y menos cuando su padre le propone protagonizar su nueva película. Esto nos sirve de banderín de enganche para contar la saga familiar, la historia de la casa y las relaciones entre ellos. Actuaciones bien y una historia que funciona, pero tal vez por no ser lo que más me apetecía ver ayer, se me queda en un "sin más".