12 años después, volvemos a una final.
La cosa pintaba muy mal cuando hace una semana el Bilbao Basket perdía estrepitosamente en Dijon (77-58), lo que obligaba nuevamente a recurrir hoy a la épica, y con los dos pivots lesionados. Pero soñar es gratis.
El partido ha empezado muy bien, con el Bilbao Basket como una moto y pasando al rival a rodillo, para terminar el primer cuarto 8 arriba. ¡Ya solo faltaban 11! Pero luego se ha deshinchado en ataque, concatenando hasta diez posesiones sin meter una canasta, y aunque defendían de forma correcta el rival alguna ya metía, de modo que se llegaba al descanso 5 arriba. 14 puntos a remontar en la segunda mitad.
El tercer cuarto no ha sido mejor, y cada vez que Bilbao Basket se iba un poco, allí venían ellos, sin que la desventaja global bajara nunca de la horquilla de los 12-13 puntos. Empezábamos el último cuarto con muy mala pinta: solo 4 arriba (o sea, -13) y teniendo que hacer en 10 minutos lo que no habíamos hecho el 70.
Los peores presaguios se hacían realidad y la mostaza se nos atragantaba. El Dijon completamente subido a nuestras barbas y a falta de 8 minutos empaataban la eliminatoria. Habíamos pasado del "a ver si remontamos" al "a ver si al menos no perdemos". Y cuando a falta de 5 minutos el visitante Booth ponía con un triple el 69-66 en el marcador ya todo parecía perdido.
Pero entonces cambió la película por completo.
Parece ser que nadie avisó a Dijon del cambio de hora, así que decidieron irse antes del partido, mientras Bilbao Basket hacía la de Hulk Hogan con su baile de San Vito y empezaba a repartir mamporros baloncestísticos, en un vendabal como hacía mucho no se veía aquí. Del 69-66 al 97-68. Ver para creer.
Mientras tanto en Cholet, el PAOK de Salónica se colaba milagrosamente en la prórroga con un triple en el último segundo y gracias a un tiro libre fallado por los franceses a falta de 12 segundos se clasificaba para la final, donde será nuestro rival.
No será fácil, pero al menos es posible. Más que lo que parecía hace una semana. La competición es la que es, el rival era el que era y nosotros somos lo que somos, pero hacía mucho que no me iba tan contento de Miribilla.
¡Aupa Bilbao Basket!