sábado, 31 de agosto de 2019

Miniescape room jurásica

Hemos liberado el huevo.

Ayer, aprovechando mi visita a Ikea, fui también a Leroy Merlin a por una barra de armario, y al llegar a casa vi que pese a que en la etiqueta ponía "80 cm", era realmente de 77 y no me valía. Eso ha hecho que tuviera que volver a cambiarla y coger otra, pero como había demasiada gente he optado por ir al de Artea, donde después de comer nos hemos encontrado con unos amigos que estaban trabajando allí, con la minisala de escape de temática dinosaurios que había como parte de la exposición sobre ese tema. Eran dos salitas pequeñas, con acertijos realmente sencillos, para los que daban 6 minutos y en ambas nos han sobrado más de la mitad, de modo que salimos con la cabeza bien alta y la sensación de logro, lo que cuando se es un zopenco con los puzzles es bien agradable.

viernes, 30 de agosto de 2019

Nuevo plantón cocinero

La planta rodadora es la única que vino ayer.

Contento me tiene Ikea. Allá por julio me montaron la cocina, pero como uno de los armarios no era de la medida adecuada y el filtro de humos estaba torcido, se hizo la incidencia para que vinieran a hacer el remate. Esto debía haber sido el martes pasado, cosa que no sucedió. Lo contaba aquí.

Tuve que llamar otra vez y me dijeron que es porque ese día no había dado tiempo, de modo que me iban a dar otra cita cuanto antes, pero que provisionalmente me reservaban el 29 (ayer). No volví a saber nada ellos.

Era el 29 y nada de cita adelantada, por lo que llamé (y no es fácil bucear por la burocracia telefónica de Ikea) y me dijeron que sí, que tenía para ayer, que me irían a lo largo del día, de 9 a 18 (¡toma precisión!). 

Las 10, las 11, las 12... y me llaman, pero para retirar las cosas que sobran. ¡Mal! Tienen que venir a instalar, estos zotes se han vuelto a confundir. Llamo y me dicen que no, que está correcto, que irán a lo largo del día y me llamarán una hora antes. Las 13, las 14, las 15... vuelvo a llamar, me dicen que sí, que está en ruta, que no me preocupe, que van fijo. Las 16, las 17, las 17:30... nadie ha llamado. Vuelvo a llamar, me dicen que si está en el parte es que van, y que si no han llamado es porque no es obligatorio. Las 18, las 18:30... Llamo de nuevo y me dicen que no consiguen contactar con el instalador, que lo máximo que pueden hace es darme otra nueva cita... para el 10 de septiembre. Que entienden mi enfado, pero que no pueden hacer otra cosa.

Viendo el percal, me voy en persona a Ikea y les explico mi situación. Me atienden con bastante amabilidad, todo hay que decirlo, y por fin consigo que me digan que me irá alguien a las 8:30 de la mañana del lunes y que mirarán si me pueden devolver el dinero del porte y el montaje. A ver si es cierto. 

El lunes sabré si es verdad y cumplen con lo prometido, porque ya han sido dos los incumplimientos y encima sin avisar, por lo que hoy estaba que les quería quemar el chiringuito. Mala idea poner los armarios de la cocina con Ikea, desde luego.

jueves, 29 de agosto de 2019

Historias de miedo para contar en la oscuridad

El simpático espantapájaros.

Noche de Halloween. En un pueblo repleto de tópicos de la América profunda de los años 60, un grupo de chavales, los inadaptados de la clase, se mete en una casa encantada, donde encuentran un libro perteneciente a una siniestra figura del pasado del pueblo, y ese libro está maldito: cuenta historias de terror, que se acaban cumpliendo, sin que tengan además forma de librarse del puñetero libro.

Esa excusa sirve para hacer una simpática película de terror con sabor añejo de las películas de terror de efectos especiales y susto, me recordaba un poco a las de Creepshow, aunque con una unidad argumental, pues pasa todo en el mismo pueblo y compone una misma historia.

Visualmente se nota la mano de Guillermo del Toro, sobre todo con algunos de los monstruos que salen, que resultan verdaderamente perturbadores, y en general aunque quizás no sea una gran película, he de confesar que sí que me hizo pegar algún que otro respingo en el sofá, y tiene sus sustos, así como una importante moraleja: no es una buena idea esconderse debajo de la cama.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Caylus

Felipe IV de Francia te mira mal si no construyes.

Caylus es uno de los mejores exponentes del género de los eurogames, y un juego de estrategia con bastante solera, que tiene ya sus años.

Ambientado en la Francia del S. XIII, Caylus nos pone en la piel de constructores que tienen que ir creando edificios, cosechando recursos y ayudando a levantar el castillo, para hacerse con el favor del Rey.

Partida de Caylus.

De 2 a 5 jugadores, cada uno cuenta con 6 cilindros (representan trabajadores), 7 discos y varios marcadores de casa, además del dinero y los recursos que irá obteniendo. De inicio cuentan con 2 cubos rosas (comida), un cubo marrón (madera) y una cantidad variable de monedas (el primer jugador 5, el segundo y el tercero 6, el cuarto y el quinto 7). 

Hecho eso, se despliegan en las casillas iniciales los edificios neutrales (cuadrados rosas) y se empieza a jugar: cada jugador gana dos monedas (más las que le generen los edificios verdes o azules que vaya construyendo) y se empieza a jugar, colocando trabajadores en el mapa. Concretamente, en los edificios (neutrales, especiales, fijos o de los jugadores) o en el castillo. Para esto paga una moneda, suponiendo que ningún jugador haya pasado (luego explicamos lo de pasar), y salvo que se indique lo contrario, solo un trabajador por edificio.

Así se va haciendo en orden, hasta que todos los jugadores han pasado. Importante: el primer jugador que pasa gana una moneda (pero una vez pasas, ya no colocas trabajadores esa ronda) y tiene el efecto de que a partir de ahí, colocar trabajadores cuesta dos monedas (tres si pasan dos jugadores, cuatro si pasan tres, etc.). Así hasta que todos los jugadores han pasado.

Una vez todos han pasado, se pasa a activar, siempre en orden, los edificios especiales.

Tablero.

Procede explicar los edificios especiales, que en la imagen son los marcados con el 9. Están, en este orden las puertas de la ciudad, que permiten asignar el trabajador que se haya mandado ahí a cualquier edificio libre o al castillo (o comértelo con patatas si no hay dónde ponerlo); el comercio,  que da 3 monedas a quien lo active, el gremio mercantil, que permite mover al preboste (el disco blanco, cuya importancia explicaremos más adelante) tres casillas hacia delante o hacia atrás; el campo de justas, que pagando un recurso de tela y una moneda nos permite ganar un favor real (importante concepto que luego se va a explicar), los establos, que cambian el orden de turno (sirve par ganar la iniciativa, vaya) y la posada, que explicado en fácil, sirve para que mientras tienes el trabajador ahí, siempre pagas una moneda por poner trabajadores, aunque haya jugadores que han pasado (a costa de tener un trabajador menos). 

Luego iría el puente, donde en el orden en que pasaron, los jugadores pueden pagar hasta tres monedas para hacer avanzar y retroceder al preboste.

¿Y qué sentido tiene esto? Explicación breve: todo edificio que esté más adelantado que el preboste, no se activa aunque tenga un trabajador encima. Esto significa que los edificios recién construidos pueden ser más poderosos, pero también menos estables.

Dicho eso, pasamos a activar los edificios, que básicamente son de ganar recursos (canteras, serrerías, granjas, telares...), de comerciar (recursos por monedas o monedas por recursos, según el edificio) o de edificar. 

Para edificar, además de activar un edificio que nos lo permita, tenemos que pagar el coste de lo que queramos construir. Cogemos el edificio que podamos hacer, lo colocamos en la primera casilla libre del camino, ganamos los puntos de victoria que marca y le ponemos un edificio de nuestro color para marcar que es nuestro. Esto es importante porque cada vez que alguien pone un trabajador en un edificio nuestro, ganamos un punto de victoria, se active luego o no.

Para construirlo hay que activar un edificio que permita hacer grises y gastar piedra (gris) y tela (violeta). Construirlo nos da además 6 puntos de victoria.

Edificios los tenemos de madera (marrones), de piedra (grises), que son más potentes; residenciales (verdes) que se colocan sobre los neutrales y sirven para ganar más dinero y de prestigio (azules), caros y difíciles de construir, pero con enormes beneficios.

El castillo

Como decíamos, una de las acciones a las que podemos dedicar nuestros trabajadores es a construir el castillo. Una vez se han activado todos los edificios, se pasa a la construcción del castillo. Ahí, en el orden en el que se han colocado, cada jugador pone tantas piezas de castillo como quiera y pueda pagar, siendo el coste de cada pieza tres materiales distintos, de los que uno debe ser comida (rosa). 

Vivo con tu...

Como se ve, el castillo está dividido en tres secciones; mazmorras, muralla y torres, y se empieza a construir siempre desde la izquierda. Cada pieza da, en el momento de colocarla, puntos (5 en mazmorras, 4 en murallas y 3 en torres), y como se ver, los huecos son limitados. Esto significa que cuando se completa una sección ya no se puede construir más ahí, por lo que las que se pongan irán a la siguiente. Importante: si has hecho la acción del castillo y no quieres o no puedes poner pieza, te llevas 2 puntos negativos por listo. Además de eso, el que más piezas haya puesto ese turno en el castillo, gana un favor real.

Que el castillo se vaya llenando tiene además dos implicaciones importantes. Una es que a medida que se va haciendo, habilita la opción de coger mejores favores reales (aquello que comentábamos de las justas) y que cuando se llena del todo, completando las torres... se acaba la partida. Pero además, cuando se completa una sección se mira quiénes han puesto piezas y se ganan recompensas (en forma de favores reales) o castigos (-2 si no has contribuido a que su majestad tenga su castillo).

Y ahora, siguiendo con el turno, avanzamos el comisionado (disco gordo blanco) y reajustamos el preboste para que estén juntos. Esto puede hacer, si el comisionado llega a alguna de las casillas que así lo indica, que se tenga por terminada una sección del castillo, aunque queden huecos.

El favor real

Un concepto al que nos hemos referido antes, y que es muy importante, es el de favor real. Consiste en ir avanzando en una tabla, cuyas filas son distintos tipos de recompensas y las columnas el valor de las mismas. Se entiende mejor viendo la tabla.

Cada jugador va avanzando en cada una de las filas.

Cada vez que ganas un favor real, avanzas uno de tus cubos en una de las filas, la que elijas, y ganas la recompensa de esa casilla o una anterior (en el caso de las dos superiores no tiene mucho sentido, pero en las dos de debajo puede tenerlas).

a) Ganas esa cantidad de puntos de victoria
b) Ganas esa cantidad de monedas
c) Ganas ese recurso
d) Construyes un edificio sin cumplir todos los requisitos

Se ve también arriba que hay iconos que marcan que el castillo tiene que haber avanzado algo, de modo que si se están haciendo las mazmorras no se puede acceder a la 3ª columna, y lo mismo pasa con la 5ª columna y las murallas.

Fin de juego

Aquí me repito un poco para explicar que el juego se termina cuando se termina de construir el castillo, bien porque se han colocado todas las piezas de las torres o bien porque lo dice el comisionado, llegando a su última casilla del tablero. En ese momento se cuentan los puntos de edificios, recursos (uno por cada oro y uno por cada tres de los demás) y monedas (uno por cada cuatro) y el que tenga más gana.

Pese a lo extenso de la explicación es un juego realmente sencillo de jugar, aunque complejo de dominar.

martes, 27 de agosto de 2019

Los Goonies

Evocador a más no poder.

Tengo el recuerdo de haber visto esta película de niño en un cine de verano y algo más mayor (pero aún niño) en el autobús volviendo de una excursión escolar. Y no la había vuelto a ver, creo, desde entonces, de modo que no me acordaba de prácticamente nada, salvo una cosa: la sensación de haber disfrutado mucho viéndola.

Así que, aprovechando que la reestrenaban en el cine y tenía la tarde tonta, me acerqué a verla, con la mezcla de sensaciones entre la ilusión y el miedo (hay cadáveres que es mejor no desenterrar y a veces los iconos de la infancia nos decepcionan cuando los revisitamos), pero a ello me puse. 

Salvaban la prueba holgadamente, y es que aunque tampoco la iba a ver con los mismos ojos que cuando tenía (¿la vi con 7 años?), pues sí que la disfrutaba, saboreando ese sabor añejo de película de aventuras que empieza en lo más alto, con la trepidante fuga de los Fratelli a ritmo de una pegadiza banda sonora. Luego sonreía de oreja a oreja cuando me volvían a presentar a la pandilla (especialmente gracioso en el caso de unos jovencísimos Sean "Samsagaz" Astin y Josh "Thanos" Brolin) antes de que se introduzcan en ese desván, para volver a descubrir el misterio de Willy el Tuerto.

Pues eso, que mola, aunque hay cosas de las que en su día no era consciente y que me arqueaban la ceja, como el cutre recurso de convertir en "italiana" a Rosalita, que obviamente era hispana en la versión original, pero como traducían el "no sabe ni una palabra de inglés" por "no sabe una palabra de castellano", cambiaban español por italiano, haciendo así que el mapa del tesoro estuviera... en italiano.

lunes, 26 de agosto de 2019

Infierno bajo el agua (Crawl)

Como Sharknado pero con cocodrilos.

Película de serie B para pasar una tarde de verano. No podemos pedir peras al olmo, por lo que "es una patata de película" se deduce de contexto, cosa que aclaro por si en algún momento al hablar de sus virtudes (alguna tendrá) parece otra cosa. Porque virtudes tiene, entre ellas que como no esperaba nada de ella, la posibilidad de decepción era nula.

Esto va de que hay un tremendo huracán en Florida y una experta nadadora se va a buscar a su padre, para encontrarse que está herido en el sótano, y con las inundaciones ese sótano se ha convertido en el festival de los caimanes, por lo que se enfrentarán en una agobiante y claustrofóbica carrera por la supervivencia en la que los reptiles y en creciente nivel del agua se convierten en una trampa mortal.

O se convertirían si no fuera porque la protagonista es, además de una experta nadadora, literalmente anfibia (o es rubia y por eso se le olvida respirar) y tiene las extremidades de acero, así como el factor curativo de Lobezno, pues hasta tres veces conté que le mordieran de pleno los caimanes y apenas le hacían rasguños. Y a ver, entiendo que si lo hacen realista y la primera vez que el bicho le muerde la pata y la arrastra se queda con la pierna en la boca, la película dura 15 minutos, pero si cada vez que se lleva un bocado se quede como si le hubiera mordido una ardilla con gingivitis, la sensación de peligro se desvanece bastante.

Le acompañan también el fiel perrete (complemento ideal para sobrevivir en películas de terror) y su padre, otro superhombre que es capaz de recolocarse, a lo McGyver una tibia fracturada con un cinturón y una llave inglesa. Un hombre de los de verdad, cuya tolerancia al dolor le permitiría arrancarse los pelitos de la nariz sin siquiera torcer el gesto.

¿Cosas buenas? Dentro del despropósito que podría ser, y salvada la completa falta de sensación de peligro (el bicho es un terrible y letal depredador que mata de un mordisco solo si eres un personaje sin nombre), pues hay escenas en las que la tensión está bastante bien llevada, y metiéndose en el pantanoso terreno de hacer una película de serie B sin hacerla de cachondeo ni hacer el ridículo, pues bueno, mantiene el tipo.

Ahora, que si no la hubiera visto tampoco la estaría echando de menos.

domingo, 25 de agosto de 2019

Crónicas astenagusieñas

Comida del miércoles.

Termina la semana grande de Bilbao, esa que dura 9 días, y una buena forma de reflejarlo es haciendo que la entrada de resumir el fin de semana incluya la semana entera, de modo que cuando lea esto en el futuro me pueda acordar de lo que hice, con un resumen sinóptico de lo que ha sido esta semana en la que de fiesta he salido poco, pero eso no significa que no haya hecho nada.

Sábado: Empezaban las fiestas, pero yo no estaba ahí para verlas, ya que ni siquiera estaba en Bilbao, sino que estaba en Huarte, en las Umbras.

Domingo: Llegué a Bilbao para comer y estuve haciendo un poco de nada hasta la noche ir a ver el monólogo de Goyo, luego una rápida vuelta para ver las txoznas y a casa.

Lunes: Por la mañana en casa para recibir muebles de cocina y fregaplatos, por la tarde turno de barra y actuación teatral. Me retiré poco después de terminar el turno, que quería estar bien el martes.

Martes: Día prácticamente perdido, esperando en vano al instalador de la cocina. Al menos recibí la visita de Víctor y Diego, a los que pude enseñar el maravilloso sofá. Cuando por fin asumí que no iba a venir, me fui a la lonja, donde pude jugar una partida al Mysterium. Ese día ni salí.

Miércoles: Fue plan diurno. A eso de las 13 quedamos en Moskotarrak para potear y luego a comer, en un sitio llamado "El depósito". Una divertida sobremesa, llena de risas y rodaballo al ralentí, que se prolonga hasta casi las 20:00. De ahí me voy a la lonja, donde juego una partida al Not Alone y como no me apetece salir, voy al cine a ver Rojo.

Jueves: Por la mañana aprovecho para hacer compras, y entre vaguear y ver capítulos de Euphoria se me va medio día. A eso de las 20:00, aunque no me tocaba, me bajo a la txozna a echar una mano con el turno, que acaba siendo muy productivo y logramos una de las mejores recaudaciones que recuerde en años. Al terminar, como estaba cansado (me había levantado a las 8 de la mañana) y hacía algo de fresco, me fui pronto.

Viernes: Ese día bajo y vuelvo varias veces del recinto festivo. La primera, comida en la txozna con la gente de Arbolantxa. Luego voy a la lonja, donde juego (y gano) una partida de Root, para volver a bajar, pues tenía cena con el grupo de Casaiñigo, pero cuando se van a ver los fuegos, me entra la pereza y me vuelvo a casa. Sin embargo, a eso de las 23:00, aburrido en casa, vuelvo a bajar, y aunque no tardo mucho en marcharme, acabo saliendo un poco de fiesta.

Sábado: Sin mucho que reseñar de la mañana, por la tarde me voy al cine a ver Infierno bajo el agua, y al salir me encuentro con la convocatoria "venid, hay poca gente" y acabo haciendo turno de barra otra vez, con bastante más gente pero menos dinero que el jueves (y mucho jovenzuelo, por lo que acabo pidiendo más veces el DNI que en el trabajo). Luego, aunque mi intención era la de salir por ahí, me encuentro con unos amigos y estamos de charleta hasta pasadas las 4, por lo que me acabo yendo directamente de la txozna a casa.

Domingo: El tema de dormir se me va un poco de las manos y me levanto a las 13:00. Para no perder del todo la mañana desayuno y me voy a nadar, a las nuevas piscinas de San Mamés. Maravilloso momento de microfelicidad cuando me doy cuenta de que tengo toda la piscina de chorros para mí solo. Por la tarde me voy al cine, a ver Los Goonies (que como la vi hace 30 años no me acordaba de prácticamente nada), y como no localizo a nadie en la lonja, pues vuelta a casa. 

Eso ha sido más o menos mi semana grande de 2019.

sábado, 24 de agosto de 2019

Desde la txozna

La fiesta vista desde dentro.

Tiene su guasa que en mi día a día, para ganarme la vida me dedique a estar en un puesto de atención al público y luego en mi tiempo libre haga lo mismo, pero emborrachando gente.

Y hoy en principio no tenía turno, siendo mi intención la de acercarme simplemente un rato, pero como a primera hora de la tarde había poca gente y me han indicado, así que aquí me he venido.

Lo bueno, que es el turno que hago rodeado de amigos, y que como nos juntamos unos cuantos, el trabajo se hace muy llevadero. Así que aquí estaré hasta la 1 y luego, pues lo que permita el cuerpo. Que a decir verdad, suele ser bastante poco permisivo en temas de fiesta, y este año he salido realmente poco.

viernes, 23 de agosto de 2019

Euphoria

Zendaya se fue de fiesta a Pinpilinpauxa.

Movido por las excelentes críticas, algunas de las cuales la catalogaban como serie del año, me animé a dar una oportunidad a esta serie que, pese a sus indiscutibles virtudes, me ha dejado un poco frío, especialmente su final.

Me recuerda un poco (un poco bastante) a una mezcla entre 13 reasons why mezclado con Sex education, toques de Skins y muchas luces de neón. En ella se tratan, creo que con bastante acierto, temas como la salud mental, la diversidad sexual (diversidad y cantidad, que esta vez la HBO se ha quedado a gusto), las relaciones de pareja abusivas, las drogas o la transexualidad, mostrándonos desde dentro cómo se ve, y creando personajes bastante creíbles, o cuando menos humanos y en absoluto planos.

Lo que sí me pasa, cada vez que veo una de estas series de instituto, es que me pregunto qué narices hice yo con mi adolescencia, porque ni drogas a cascoporro, ni orgías, ni fiestas con piscina. Asumiremos que esa parte es ficción.

No diré que no sea una buena serie (sí que me parecen exageradas las críticas ensalzándola) pero no me ha terminado de entusiasmar, si bien le reconozco que terminaba un capítulo y no me daba pereza ver otro (8 capítulos en 5 días), pese a que no siempre conseguía captar toda mi atención.

Donde sí estoy de acuerdo con las críticas en ensalzar el fabuloso trabajo de Zendaya, que se marca aquí un papelón digno de mención y merecedor de todo halago que se le haga, llenando la pantalla cada vez que sale. 

jueves, 22 de agosto de 2019

Rojo

Verde para los amigos daltónicos.

Argentina, 1975, con un país a punto de irse a una de las épocas más negras de su Historia, y en ese contexto un hombre extraño comienza a montar un espectáculo en un restaurante, cuyas trágicas consecuencias lastrarán la hasta entonces tranquila vida de un reconocido abogado de la ciudad, que tendrá que convivir con la culpa y el secreto.

El planteamiento bien, y la primera escena maravillosa. De hecho, si de algo puede presumir esta película es de contar con escenas muy potentes. También cuenta a su favor con mostrar un retrato costumbrista de la época que al menos visto desde fuera resulta bastante creíble.

Pero no tiene más que eso, pues en el fondo se convierte en una sucesión sin demasiado sentido de escenas inconexas que pasan, abriendo líneas argumentales que no se concretan en nada, dando la sensación de ser un viaje que lleva de ningún sitio a ninguna parte, siendo simplemente su propuesta la de subir a un coche e ir mirando por la ventanilla las cosas que pasan, hasta que simplemente, en un momento tan apropiado o inapropiado como cualquier otro, se termina y ya está.

Entiendo que buscaban hacer un thriller costumbrista, pero así como lo segundo sí va bien, para lo primero hace falta mucho más que liarse a hacer preguntas sin respuesta y dejarlas abandonadas, moribundas, en un desierto.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Plantón cocinero

Aquí falta algo...

Pues nada, que hoy debería estar poniendo fotos de la cocina terminada, pero no va a poder ser. La cocina me la montaron en julio, pero como un armario no encajaba bien y el filtro de humos estaba algo defectuoso, hubo que hacer la incidencia para que vinieran a ponerlo bien. El procedimiento era el siguiente; lunes me traen los materiales, martes los montan y hoy se llevan lo que sobra.

El lunes, a las 10 de la mañana, me trajeron las cosas, eso bien. Pero ayer martes, pese a que me tiré toda la mañana en casa, por aquí no apareció nadie, ni recibí llamada alguna, de modo que la cocina sigue pareciendo un campamento de refugiados bosnios. Lo más gracioso ha sido que hoy, sobre las 10, me han llamado para pasar a retirar las cosas postmontaje (genios).

Total, que he tenido que llamar, y me cuenta que el instalador estuvo liado con otras cosas, y eso de avisar está sobrevalorado. Día perdido en casa y la cocina a esperar. Me han dado cita nueva, para el jueves que viene. A ver si ese día hay más suerte.

martes, 20 de agosto de 2019

Turno de barra improvisando

En el escenario.

Si un clásico de la Semana Grande de Bilbao es el monólogo de Goyo Jiménez, otro es el turno de barra en la txozna de Moskotarrak (con este ya van 20 años sirviendo bebidas), día que aprovecho para juntarme con muchos amigos, que vienen a echar una mano.

Pero este año hubo una razón por la que me tuve que ausentar, y es que a las 20:15 tenía en el escenario de Txomin Barullo una actuación de teatro improvisado en la que, como puede deducirse en la imagen, yo era uno de los actores.

Me divertí bastante haciéndola, ya que soy muy fan de hacer el tonto, pero la pena es que las condiciones sonoras no eran muy allá, y entre que el sonido era atroz y que el micrófono nos lastraba, no pudimos llevarlo por donde realmente nos habría gustado, e incluso había momentos en que nos era imposible oírnos entre nosotros.

Pero me lo pasé pipa, que es lo que cuenta.

lunes, 19 de agosto de 2019

Confusio

Anunciando flanes.

Un clásico de la semana grande de Bilbao es ir a ver a ese maravilloso monologuista que es Goyo Jiménez, ya una tradición por estas fechas. 

Esta vez nos presentaba un show con un poco de refrito, todo hay que decirlo, recuperando chistes viejos y combinándolos con otros nuevos, pero con una gracia que hace que ya se puede tirar dos horas contando en bucle el chiste del perro Mistetas, que te vas a reír igual.

Con un humor algo más bruto que en otras ocasiones (yo encantado con eso), tal vez no haya sido uno de sus mejores números, pero tampoco ha sido de los peores (ese diría que fue el de 2016), de modo que salgo otra vez contento y con ganas de repetir.

domingo, 18 de agosto de 2019

Umbras 2019

El retorno de las meninas.

Este mes tengo el blog tan abandonado que temo que me lo quiten los servicios sociales, y el motivo es que este fin de semana también he estado fuera. Concretamente en Huarte (Navarra), disfrutando como todos los años de las Umbras de Alter Paradox, mi metadona para superar la resaca de las TdN.

Empezaron el jueves, que nos reunimos a mediodía para ir en el coche, y una vez allí la clásica rutina de comer en el centro comercial, inscribirnos y tomar posesión del hotel. Por la tarde asisto a una interesante charla sobre PbtA y por la noche juego un rol en vivo de Star Wars, Torneo de Sabacc, haciendo de wookie.

Ese día no me retiro muy tarde, lo que me permite estar vivo por la mañana del viernes, con lo que aprovecho para probar el juego de rol Dancú, que tenía curiosidad. La partida y la ambientación bien, pero el sistema... creo que hace 25 años ya me habría parecido malo.

Por la tarde juegos de mesa sin nada especial que reseñar y por la noche a reír un poco, dirigiendo un pase de Pínteme usted esas meninas que, lógicamente, no mola tanto como el pase con disfraces, aunque también disfruto. Mas no acababa ahí el viernes, ni mucho menos, pues es el día de la fiesta, así que por ahí anduvimos, con la música y los cubatas, hasta las 6 de la mañana, más o menos.

El sábado a la mañana no da mucho de sí, y por la tarde, además de probar algunos juegos de mesa (quería jugar a Apocalypse World pero no quedaban plazas) termino jugando como artista invitado la sesión de la campaña de Masks de unos amigos.

La noche tiene un plan bastante parecido, pues hago otro pase de Las meninas, pero esta vez por invitación (iba fuera de programa) y el resultado es maravilloso, con una partida que alcanza niveles de absoluta genialidad. De ahí un rato a tomar el aire (hacía mucho calor) y sobre las 3 a la camita.

Domingo por la mañana, pues poca cosa; desayunar, probar algún juego de mesa, la clausura y al coche. Vuelta a Bilbao y ganas de que vuelva a haber jornadas de este estilo, que me dan muchísima vida.

miércoles, 14 de agosto de 2019

¡Vacas!

Estas no, de las metafóricas.

Hoy toca otra vez echar la persiana, para estar dos semanas sin trabajar. Aunque me hubiera gustado cogerme agosto entero, eso en mi trabajo es una quimera, por lo que me he tenido que contentar con esta dinámica de una semana sí, una semana no, y ahora al fin podré coger un periodo más o menos "largo" y no volver hasta septiembre. Parecido al año pasado.

martes, 13 de agosto de 2019

Martes 13

Se supone que da mala suerte, pero es mono.

No, no es que me haya dado por adoptar un gato (mi alergia no me lo permitiría), simplemente que no se me ocurría qué contar hoy en el blog y el recurso de la fecha era ir a lo fácil.

lunes, 12 de agosto de 2019

Improvistories

¡Y el guion sin estudiar!

Este sábado empiezan las fiestas de Bilbao, la Semana Grande, y me apetece tanto como una ración de callos con tachuelas para desayunar. Pero dentro de las pocas ganas que tengo a dichas fiestas hay algo que sí me apetece, y es una improvisada (no podía ser de otra manera) actuación teatral que tendrá lugar el lunes por la tarde (y a ver cómo me apaño, que ese día tengo turno de barra) con algunos compañeros de la familia Sagaz. 

Pero aunque pudiera parecerlo, el enfoque será muy distinto al habitual, y para este espectáculo, en la txozna de Txomin Barullo, ofreceremos un formato nuevo, y que esperamos que sea del agrado del público.

domingo, 11 de agosto de 2019

Finde postTdN

El vaso molón.

Entre una cosa y otra estoy teniendo el blog un poco a dieta, y como no me gusta que pasen muchos días sin actualizar, pues me voy al recurso fácil de siempre, que es contar el fin de semana.

El viernes, al salir del trabajo, recibí visita de Piero y Valle, amigos de jornadas, que este año no asistieron a TdN pero vinieron al norte a hacer turismo, con lo que aprovechamos para quedar y comer juntos, una visita guiada por Bilbao y luego a Gorliz a visitar a Ainize (¡y el peluchoso perro Pixar!).

El sábado se me fue el día un poco en nada, aunque aproveché para ir trayendo la colección de Batman, que descansaba en el trastero de mi padre. Luego quedé con unas amigas para tomar algo y cenar, antes de ir con más gente de Abaco a tomar unas copichuelas, como la que se ve en la foto. La bebida no me gustó mucho de sabor, pero el vaso molaba infinito.

Hoy domingo, he aprovechado la mañana para dar una vuelta, luego un poco de sofá de sobremesa, y por la tarde rol, con una nueva sesión de una campaña corta de Vampiro: Edad Oscura, que empezó con un one shot y ya va por la cuarta entrega.

Y eso ha sido más o menos todo.

jueves, 8 de agosto de 2019

El sofá

El chiquitín.

Aunque lleva ya una semana en casa, todavía no le había dedicado una entrada y creo que le merece, pues es una de las joyas de la casa y algo sobre lo que voy a pasar mucho tiempo.

Lo cierto es que tenía el chincho de comprarme un buen sofá, acostumbrado a haberme apañado con sofás normalitos que, por baratos o demasiado clásicos, no me terminaban de enamorar, y como tenía espacio para ello me decidí por un amplio sofá con chaise-longue (es decir, cheslong) y me fui a la tienda para comprarme un sofá de capricho.

Quiso el destino que la fecha de entrega fuera justo el día posterior a mudarme, pero el karma tuvo a bien lesionar al repartidor, por lo que recibí el fatídico mensaje de que la entrega se retrasaba. 

Esto era el domingo, y yo el miércoles me iba a Mollina, de modo que ya me estaba viendo que me quedaba sin sofá hasta septiembre. Afortunadamente, el mismo lunes me llamaron para decirme que me podían traer el sofá el martes, y a la salida del trabajo, ya me estaban esperando los repartidores en el portal, sofá en ristre, para subirlo y montarlo.

Y como creo que ya he estado hoy mucho rato sin usar el sofá hoy, apago el ordenador y me voy un momento al salón. Es para una cosa...

miércoles, 7 de agosto de 2019

Crónicas Tedeneras - 2019 edition (2)

Si Vampiro: La mascarada es rol gótico, esto es rol barroco.

Seguimos con esto de contar qué pasó en las jornadas:

Sábado

Toca, con dolor, madrugar, porque tenía que dirigir. 2084, en una partida que termina con los personajes sometidos a un trámite de audiencia (eufemismo de 2084, y no es agradable), y como la partida es corta, me voy a la piscina. Simultáneamente se dirigen mis vivos Bob Esponja y Grease, por parte de los directores sustitutos. 

A la tarde me toca dirigir rol en vivo, y me pongo en la piel de Michael Curtiz, pues Casablanca vuelve al CEULAJ, un sitio idea donde dirigir esa partida, ya que el espacio con dos pisos y piano es ideal para simular el Rick´s y jugar esa partida, lo que unido a los disfraces sirve para emular la atmósfera de la partida.

Por la noche juego otro rol en vivo, Xperience, ambientado en el mundo de Westworld, donde soy un niño rico con problemas de odio hacia su familia, sometido a una cruel terapia por parte de un psicólogo perturbado. La partida la disfruto como un gorrino, pero se me hace demasiado rápida, tanto que cuando parecía que empezaba... se terminó.

Después de eso, para no variar, a por unas copichuelas al Pepe´s.

Domingo

Esto ya se está terminando, pero aún hay mucho rol que dar. Nuevamente una de 2084 por la mañana, piscinazo y a preparar la partida a la que más ganas le tenía de estas jornadas, esa gamberrada que es el rol en vivo Pínteme usted esas meninas.

Tenía mis dudas sobre cómo iba a salir, pero pese a alguna gamba que se me cuela al escribir, funciona muy bien y los jugadores (que son realmente quienes tienen el mérito) me regalan una comedia maravillosa, que me arranca no pocos ataques de risa. Y el tema visual, creo que la foto lo define. 

Para terminar, una partida de rol de mesa, la peliculera Mentes en blanco, con el sistema Hitos, y de ahí al Pepe John´s, donde por fin puedo salir de fiesta sin el freno de mano echado, y cosa que es poco habitual en mí, estoy hasta que cierran el bar y vuelvo a dormir ya de día, tras desayunar unos churros en alegre compañía.

Las TdN son eso a lo que todos los años dedico dinero, tiempo y esfuerzo, pero cada euro invertido, cada tecla pulsada, cada hora de sueño perdida y cada kilómetro viajado merecen la pena por la experiencia de vivir 4 días en un oasis de despreocupación y absoluta felicidad.

martes, 6 de agosto de 2019

Crónicas Tedeneras - 2019 edition (1)

Con esto comenzaban mis jornadas.

Venga, al turrón. Ahora que he dormido algo, voy a hacer la clásica crónica de las jornadas TdN, con las partidas jugadas y dirigidas, y los eventos en general.

Jueves

Por la mañana, tras acreditarme, me voy al sitio de referencia de estas jornadas: la piscina, donde me doy el proverbial baño de antes de comer. Para no salir del CEULAJ y evitar aglomeraciones, me como unas patatas en el merendero, en compañía de Luis Barbero (coautor de Cultos Innonbrables), y aprovechamos para dar forma a un par de ideas roleras.

Otro baño en la piscina y me lanzo a dirigir mi primera partida, de 2084. El juego parece gustar, recibo críticas positivas y la pregunta que más he oído en las jornadas "¿y cuándo se publica"? Pronto, pronto...

Por la noche una de zombis, con Until your second death, donde me toca ser el presidente en funciones de Australia en un laboratorio, tratando de salvar a un grupo de civiles, pero se convierte en un gallinero, más parecido a pastorear gatos, y por no escucharme mueren todos de forma horrible.

Habían terminado las partidas del jueves, pero aún quedaba carrete, pues había que salir de fiesta, lo que es uno de los alicientes de estas jornadas (y de las pocas veces a lo largo del año que salgo de fiesta motu proprio). Un par de copazos (estúpidos, sensuales y sobre todo baratos cubatas de Mollina) me voy a dormir sobre las 5 o así.

Duermo unas tres horas, voy a desayunar y me apunto a una partida de rol en mesa de Dungeon World, donde me lo paso pipa con un explorador y su búho-mascota Ow, en este juego de fantasía épica y narración compartida que me encanta. Evidentemente tras la partida, y después de comer, piscinazo. Creo que no perdoné ni una.

Por la tarde juego La caja Schrödinger, una partida en vivo de ciencia ficción, de las de estar sentados alrededor de una mesa, que no está mal, y tiene momentos de debate filosófico muy interesantes. 

Llega la noche y sacamos la droga de la caja para ayudar a Marina a dirigir Descenso al Infierno, un rol en vivo con un toque narrativo, muy onírico, cuya estructura es muy similar a los ejercicios de improvisación teatral y en el que la poesía juega un papel muy importante. 

¿Y a dónde vamos cuando termina la partida? ¡Premio, al Pepe´s!

Mañana sigo con el resto de la crónica.

lunes, 5 de agosto de 2019

Retorno de #Tdn2019

Esperando a #TdN2020 con unos churros.

Lo malo de las Tierra de Nadie es que se terminan y toca volver a la realidad. Como de costumbre, hoy no voy a hablar de las jornadas, sino de cómo fue ir y volver de Mollina a Bilbao.

La ida ya partía con una cierta dosis de suspense, con todo el tema de la huelga del aeropuerto que, por suerte para mí, fue desconvocada. Eso permitió que tras el madrugón, a las 8:30 yo ya estuviera subido en el avión, y sobre las 10 de la mañana en el aeropuerto de Málaga. 

De ahí tocaba ir a Mollina, por lo que fui a la estación de autobuses, y tras esperar como hora y media por fin cogí el destartalado Málaga-Mollina, digno de algunos relatos de H.P. Lovecraft, pero que me dejó ahí sin mayores complicaciones.

Llegué, hice checkin en el hotel (esta vez varié, fue el La Nuit) y quedé con unos amigos que tenían el mismo plan que yo de ir el día antes (una costumbre cada vez más extendida) y fuimos a comer al Saydo, para hacer sobremesa en la piscina. 

Una tarde de delicioso no hacer nada más que chapotear y saludar gente, para por la noche hacer la primera visita al Pepe John´s, si bien por la cosa de dosificar me retiro bastante pronto.

Dejamos el relato con un Jokin y su mochila caminando hacia el CEULAJ el jueves a mediodía para dar un salto al futuro y plantarnos en la mañana del lunes.

Despierto tras dormir apenas un par de horas, voy a recepción, donde me despido de mucha gente y me recoge el vehículo que me ha de llevar a Málaga. Con una amena charla (sobre todo el rato que, para evitar el macroatasco paramos en un bar a desayunar) llegamos a la capital, donde comemos y me despido, antes de que me acerquen al aeropuerto. Allí me quito la acreditación del cuello y vuelvo a la realidad cuando subo al avión, pensando en cuánto tiempo falta para la próxima edición de las jornadas.