miércoles, 30 de septiembre de 2020

DEP Quino

No te olvidaremos, maestro.

Hoy el mundo es un lugar peor, pues ha fallecido Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido por su nombre artístico Quino, un ilustrador y filósofo argentino, un genio que nos hizo reír y nos hizo pensar, muchas veces a la vez.

Quino y su creación más famosa, Mafalda, fueron uno de los iconos de mi infancia. Creo recordar que salían las tiras diariamente en el periódico, y las devoraba con fruición, igual que recuerdo con mucho cariño unos recopilatorios que había de mis padres, en la casa de Txurdinaga. 

Se va Quino, pero nos quedan sus genialidades, sus mordaces críticas a las injusticias sociales, muchas de las cuales siguen plenamente vigentes a día de hoy, y nos queda para la eternidad la pandilla de Mafalda, Felipe, Susanita, Manolo, Guille...

Un día triste, y como tal, creo que el mejor homenaje es dedicarle una sonrisa, pues hacernos sonreír es algo por lo que siempre trabajó.

Esta tira me hizo reír mucho de niño.

martes, 29 de septiembre de 2020

Black Beach

Raúl Arévalo en el cartel me vendió la película.

Carlos es un ejecutivo que trabaja para una multinacional petrolífera y es enviado al país africano en el que años atrás trabajó como cooperante para resolver el secuestro de un ingeniero americano por parte de un terrorista que resulta ser su viejo amigo. El propósito de todo esto es blanquear la opinión pública sobre el presidente de ese país, para poder ganar miles de millones con su petróleo.  Pero Carlos se irá dando cuenta de que hay poco de democrático en ese país, que detrás de todo hay una trama mucho más compleja de lo que parecía a simple vista y también descubrirá las sorpresas que le depara la siniestra prisión de Black Beach que da título a la cinta.

El resultado es un thriller muy a la americana, con escenas de acción verdaderamente trepidante (hay una persecución que me tuvo casi pegando brincos en la butaca) y una fotografía muy espectacular, con esos paisajes tanto urbanos como salvajes que nos trasladan muy bien a la África negra. La historia tampoco está mal, pero se le puede achacar que a ratos le falta un poco de alma y el ritmo va a trompicones, sin que nos quede muy claro qué nos quiere contar, y sin terminar de decantarse entre un final más de Hollywood o una bofetada que nos enseñe cómo se mueve el mundo en realidad. Personalmente creo que habría funcionado un poco mejor quitando el epílogo, o contándolo de otra manera. Pero en general bastante bien, y una película que perfectamente podríamos haberla visto protagonizada por Mark Wahlberg o Matt Damon. 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Far Cry 3: Blood Dragon

Recién escapada del videoclub.

Jugado el Farcry 3, el siguiente paso lógico en el camino era probar su DLC, Blood Dragon, una historia completamente independiente del juego principal, que nos transporta a un "futuro" cyberpunk (entrecomillo la palabra porque se ambienta en 2007, fecha que ya se había pasado hasta cuando salió el juego) con un humor bastante gamberro y una estética completamente ochentera, muy en la línea de la divertidísima Kung Fury. Música de sintetizador, luces de neón... todas esas mierdas. Y guiños bastante obvios a iconos como Terminator, Robocop o He-man. Y Soldado Universal, por supuesto.

El argumento no es ningún alarde de originalidad, y tampoco lo necesita, pues esto va de ser el cibersoldado más duro de todos, que mata a los malos y se lleva a la chica, en una isla repleta de crueles mercenarios, animales mutantes y dragones (de los que escupen fuego y eso). La historia principal es muy cortita, apenas 7 misiones, y no es demasiado exigente llevar a cabo todas las misiones secundarias (en las que el protagonista del juego rompe la cuarta pared cada vez que se queja de lo absurdo de tener que ir por la isla recuperando teles viejas y demás mierdas). Pero si ya en el Farcry 3 teníamos el aliciente de poder tomar una base soltando un tigre dentro, aquí podemos hacer lo propio, pero con un dragón.

No deja de ser un pasarratos (el 100% lo saqué en unas 8 horas), y la estética es a veces un poco mareante, con tanta oscuridad. Pero como entretenimiento cumple.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Finde con lluvia y estrellas

De la partida del sábado.

No confundir con lluvia de estrellas. Otra vez domingo, toca reseñar el fin de semana, con un viernes de celebraciones, el de un amigo que por fin se sacó el C1 de euskera, lo que para su futuro profesional es un gran empujón. Tarde de terraceo, cena ligera y a casa, que el sábado tocaba madrugar para vigilar el examen.

Terminado el examen, a casa, donde echo una siesta, recojo los bártulos roleros y me voy a la lonja, pues empezaba a dirigir (por segunda vez), la fabulosa campaña Estrellas Anónimas, con una sesión que nos tuvo más o menos de 18:30 hasta las 0:30, con una pausa no demasiado larga para cenar. No sé qué tiene esta partida, que no se me hace nada cansado dirigirla. Obviamente no ha terminado, les queda un largo trecho para resolver el caso, pero yo disfruté mucho.

Hoy domingo, mañana de pintxopote (¡con rabas!) y por la tarde un paseo por el puerto de Santurtzi, que llevaba sin ir desde que era niño. Volvemos dando un paseo por el ídem de la ría, hacemos una parada estratégica en Portugalete para merendar churros y ya en Sestao cogemos de nuevo el tren para Bilbao. Ha sido un domingo, sin duda, muy andarín. 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Segundo examen: economistas

Cosas que se encuentra uno por los pasillos.
 
Otro sábado de madrugar con motivo de un examen, pero con la tranquilidad de no tener que hacerlo. Si el otro día fue de técnico medioambiental hoy era el turno de economistas, con un planteamiento (para mí) prácticamente idéntico, incluso vigiliaba la misma aula.

La diferencia gorda, que este empezaba a las 11:00 (lo que no me ha librado de estar ahí desde las 8:00) y terminaba a las 14:00, aunque ha terminado empezando más tarde, a las 14:17, con el consiguiente retraso en la hora de cierre.

Pero ya está, ya me lo he quitado y el Jokin del futuro me lo agradecerá cuando cobre estos dos sábados en los que me ha tocado, aunque fuera voluntariamente, trabajar. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Farcry 3

Vaas Montenegro, el malo de la película.

A pesar de lo que podría sugerir el 3 del título, Farcry 3 no es una secuela, sino que, como pasa con otras sagas de videojuego, como GTA o Final Fantasy, cada entrega es independiente de las demás y cuenta con una historia distinta pero elementos en común. En el caso de la saga Farcry parece ser el de mundo abierto en terreno más o menos paradisiaco y lleno de gente peligrosa, con una historia principal pero mucha misión secundaria y mil mierditas que recopilar. 

En este caso, el juego nos pone en la piel de Jason Brody, un turista americano que va a parar a una isla del Pacífico, tomada por piratas y tanto él como sus amigos son capturados por el malvado y peligroso Vaas. Jason consigue escapar, pero tiene que liberar a sus amigos, algo que conseguirá con la ayuda de los habitantes de la isla y la energía mística de los Tatau, con tatuajes que irán apareciendo en su brazo a medida que gane experiencia y habilidades nuevas.

Como suele pasar en este tipo de juegos, la gracia está en perderse por la isla y hacer misiones secundarias, entre las que destaco la toma de bases enemigas, donde puedes optar por tácticas tan variopintas como colarte silenciosamente para pasarlos a todos a cuchillo, liarla como francotirador, entrar a lo loco con un lanzallamas o, mi favorita, liberar un oso o un tigre para que haga el trabajo sucio por nosotros. De misiones secundarias también me gustaron las de ir desbloqueando torres de control, que sirve para abrir el mapa y eran puzzles que recordaban mucho a algunas tumbas de los Assassin´s Creed. 

Contento con el resultado, diría que Farcry es un juego al que no le han sentado mal los años y que además es relativamente corto, aunque es verdad que si nos ponemos a buscar todas y cada una de las reliquias, cartas y demás, podremos alargarlo bastante. Una vez terminada la historia principal y hechas las misiones secundarias, la búsqueda de objetitos deja de ser un juego de matar para convertirse simplemente en uno de exploración. Aunque para cuando lleguemos a ese punto, habremos dejado un buen reguero de cadáveres en la isla. 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Triste y sola se queda Miribilla

Una imagen que tardará en repetirse.

Hoy, a las 21:45, el Bilbao Basket jugará su primer partido como local contra el Tenerife, pero yo no estaré ahí para verlo. El motivo, bastante obvio, que por culpa del coronabicho los partidos hay que jugarlos a puerta cerrada, y vaya usted a saber cuándo podré volver a ver a mi equipo, que llevo sin ver en directo desde que jugara su último partido oficial en Miribilla aquel ya lejano 8 de marzo.

Con este son tres los partidos inaugurales que me pierdo, aunque el Bilbao Basket-Granada de la 2009-10 fue por voluntad propia, ya que no me daba la gana de ir al BEC, y tampoco vi el Bilbao Basket-Valencia de la 2010-11, pues ese año directamente ni me aboné. Por cierto, ambos partidos se saldaron con victoria local, espero que hoy la historia se repita.

martes, 22 de septiembre de 2020

The Office

Empleados de Dunder&Mifflin

Tras 9 temporadas por fin he terminado de ver una de las sitcoms más laureadas, y debo decir que estoy de acuerdo con las críticas positivas, pues The Office es una serie muy graciosa, llena de personajes tronchantes y entrañables, y que además supo sobreponerse muy bien a la marcha de su protagonista absoluto y estrella del show, el insufrible pero genial Michael Scott, y reinvertarse para no perder un ápice de frescura, llegando así a la última temporada con la energía suficiente para ofrecernos un final a la altura de una gran serie y sobre todo muy emotivo.

Remake americano de la serie británica de mismo nombre, el leit motiv de The Office, como puede uno imaginarse, es el día a día en una oficina, concretamente la rama regional en Scranton, Pennsylvannia, de Dunder Mifflin, una empresa dedicada a la fabricación y venta de papel. Y en esa oficina, cada cuál está peor de lo suyo, empezando por el jefe, que siempre quiere ser el centro de atención y posee el don de hacer siempre el comentario más ofensivo posible y provocar las situaciones más delirantes.

La serie, igual que su hija espiritual, la también maravillosa Parks&Recreation, utiliza el formato de falso documental, pues se supone que los personajes están siendo grabados, y lo saben, para grabar un documental, lo que en determinados momentos da pie a rupturas muy graciosas de la cuarta pared.

Es una serie larga, y me ha llevado algo más de dos años verla (muchos parones por medio), pero sin duda merece la pena, y se apropiará de un huequito en mi corazón.

Y no podía faltar el homenaje southparkero.

Kelly, Ryan, Creed, Toby, Óscar, Meredith, Erin.
Kevin, Darryll, Stanley, Phyllis, Andy.
Angela, Dwight, Michael, Jim, Pam.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Pandemic Legacy: comienza la segunda temporada

¿Qué sorpresas nos deparará?

Aprovechando la dinámica de conseguir quedar con una cierta regularidad, tan pronto terminamos la primera temporada de Pandemic Legacy (el jueves) nos aprestamos a ir a por la segunda (el viernes) y hoy hemos tenido a bien estrenarla.

Hoy podría decirse que ha sido una sesión cero en toda regla, pues entre abrir la caja, leer las reglas y jugar el escenario de prueba que propone el juego para pillar las reglas, no nos ha dado tiempo a empezar lo que es la campaña, pero sí a irnos haciendo una idea de lo que será. 

Para empezar, hay que cambiar el chip, pues aunque se parece bastante y tiene mecánicas comunes, esto ya no es el Pandemic, lo que lejos de ser malo, es un soplo de aire fresco que nos va a obligar a cambiar el chip y replantearnos algunas estrategias que ya teníamos automatizadas.

También cambia la ambientación, y en vez de jugar una carrera contrarreloj contra unas enfermedades en un escenario contemporáneo, aquí nos plantea un mundo en el que el colapso de la civilización ya se ha producido y hay que sobrevivir, recordando a obras como  Mad Max, Fallout, Waterworld y, naturalmente, 2084.

Aún es pronto para sacar conclusiones, pero parece que va a ser una campaña amena y desafiante, que ya la partida de prueba se molesta en enseñar las uñas. Y están muy afiladas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Fin de semana raro por el examen

Probando el juego de moda.

No es habitual que me toque trabajar un sábado, pero esto ya lo conté ayer, era porque tenía que vigilar un examen. Obviamente esto ha condicionado el resto del fin de semana, pero lo narraré igualmente desde el viernes.

Comí bastante pronto y creo que aproveché para ir al gimnasio. Luego me pasé por la lonja para reclutar gente para tomar algo y terminé la noche cenando en el Ippindo, aunque me recogí pronto, que el sábado había que madrugar bastante.

Ayer lo dicho: madrugón y examen. Al salir me encontré con el amigo Joseba, que se había presentado y aprovechamos para comer y ponernos al día. Luego una poderosa siesta, pruebo el Among Us y voy un rato a lonja por la noche, probando el Merienda Jurásica y ganando luego una partida de Seven Wonders. Pero estaba tan cansado que a las 23:30 ya estaba en casa. 

Tras una noche de no conseguir dormir del todo bien, dedico la mañana a vegetar y antes de comer me voy a sudar al gimnasio. Luego me tiro toda la tarde jugando al Farcry 3 y cierro la tarde repitiendo el plan de viernes de ir a la lonja a reclutar gente con la que tomar una caña. Pero esta vez sin cena. 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Día de examen

Estos eran hoy mis dominios.

Aunque hoy era sábado, el despertador ha sonado a las 7 como cualquier otro día, y es que a las 8:00 tenía que estar en la escuela de ingenieros de Bilbao, pues hoy eran los exámenes para las oposiciones de arquitectos y técnicos medioambientales de la Diputación Foral de Bizkaia. Obviamente no iba a examinarme, sino a vigilar el examen, pues me ofrecí cuando pidieron voluntarios (el Jokin del futuro me lo agradecerá cuando, a cambio de hoy, tenga un día libre).

Dada la situación actual de pandemia, algunas de las cuestiones típicas de este tipo de exámanes eran distintas. Una, lógicamente, era la mascarilla, que en mi caso tenía que ser forzosamente la FPP2 (que no me dificultan la respiración, pero me suelen dar dolor de cabeza porque la goma me aprieta mucho los cartílagos de las orejas) y la otra, un horror para los opositores, que tenían que ir entrando en tandas, aunque todos empezaban a la misma hora. Concretamente, en el aula que vigilaba yo, entraban de 8:15 a 8:30 y tenían que estar en la mesa mirando las musarañas durante más de hora y media. Y yo también, claro.

Luego tres horas de examen, que han apurado hasta el final, y por fin a comer y echar la siesta. La semana que viene repetimos la operación, pero esta vez con veterinarios y economistas. 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Mis consolas

Me salté A y C

Este montaje, que recopila las diversas generaciones de consolas, me sirve como excusa para hacer un listado de las que he ido teniendo, que son unas cuántas.

Dejando de lado las consolas portátiles de pantalla de cristal líquido que tanto furor creaban en los patios de los colegios en tiempos de la EGB, la primera consola que recuerdo en casa fue la Philips Videopac G7000, a la que llamábamos simplemente "la Philips". Aunque ahora los gráficos nos recordarían a los primeros juegos para teléfono móvil, en su día me parecía la leche, y recuerdo lo evocadoras que eran esas carátulas que, por supuesto, nada tenían que ver con el contenido del juego.

Luego pasaron muchos años sin consolas en casa, siendo lo de jugar a cosas con píxels competencia del Spectrum y el Commodore Amiga, al que jugaba a escondidas cuando mi padre no estaba en casa (si me lees, papi, se siente: el crimen ya ha prescrito). Por mucho que di la lata, nunca conseguí que me compraran la Nintendo NES, pero mi insistencia terminó por dar sus frutos y sí logré hacerme con la Super Nintendo, una consola a la que saqué chispas y probablemente a la que más cariño tengo de todas.

Me duró muchísimos años, hasta que apareció su sucesora, la Playstation. Otra a la que saqué chispas y con la que pirateé todo lo pirateable. Sin que me supusiera tanto esfuerzo económico, pues ya estaba trabajando, me hice años más tarde con una Playstation 2 o, mejor dicho, "los accesorios para jguar al GTA III", que me flipó cuando lo probé (ya de antes había disfrutado mucho con los primeros Grand Theft Auto). También por aquella época, creo que de segunda mano, me hice con una Gameboy Advance, que sin darle tanta tralla también usé bastante, sobre todo en los desplazamientos.

La siguiente compra, muy cercana en el tiempo al nacimiento de este blog, fue una Nintendo DS, que compré para hacerme compañía en los viajes al nuevo trabajo en Vitoria. Muy utilizada y además duplicada, pues cuando se me perdió, mis amigos tuvieron a bien regalarme otra.

La que tocó a continuación, la Nintendo Wii, realmente no la tuve nunca en propiedad, sino que era de mi compañero de piso. Pero dado que estaba en el salón y no me ponía pegas para usarla, también me eché mis partidillas. Otra que tampoco fue enteramente mía, pero cuya custodia me quedé cuando disolvimos la convivencia fue la Xbox 360, que también me dio muchas horas de entretenimiento y alegría, hasta bastantes años más tarde.

Llega el turno de una que no está en la foto, pues era un emulador más que una consola, pero sería injusto no hablar de la  Dingoo A320, pues me sirvió para rememorar muchos de los clásicos de la era de la Super Nintendo. Algo parecido podría decirse de la Raspberry Pi que compré unos cuántos años más tarde. Y por último, la que actualmente ocupa un espacio de honor en mi salón, la Xbox One X

Mención especial para la adquisición más reciente, regalo de mi señora novia. 

Habrá que ver cuál es la próxima. ¿Se llevará Microsoft el gato al agua? ¿Volveré a la senda de Sony con la Playstation V? ¿Me podrá el picorcillo de hacerme con una Nintendo Switch?

jueves, 17 de septiembre de 2020

Pandemic Legacy (Temporada 1)

No pudo con nosotros.

Hace poco más de un mes empezamos la primera temporada de Pandemic Legacy, versión de un solo uso del popular juego Pandemic, y en 18 intentos hemos logrado las 12 victorias que se necesitan para salvar el mundo.

Es difícil reseñar este juego sin hacer spoilers, de hecho más adelante meteré alguno (avisaré, calma), pero he de decir que la experiencia ha sido grata y supone una vuelta de tuerca muy curiosa a un juego que hemos jugado varias veces.

Ya de entrada (esto todavía no es spoiler) sabemos que lo que vaya pasando en el juego tendrá consecuencias, que por una parte los brotes que vayan surgiendo, y que no siempre se pueden evitar, tendrán efectos a largo plazo, lo que hace que haya que tener muchísimo cuidado con ellos. Y por otro, el juego nos explica que tendremos una especie de puntos de experiencia con los que ir mejorando nuestros personajes, adaptando el tablero a nuestra conveniencia o debilitando algunas enfermedades. Más otras cosas que se van viendo durante la campaña.

Además de eso, a medida que vayamos ganando o perdiendo partidas, el juego irá compensando la dificultad, incluyendo el baremo "financiación", que sirve para que la baraja inicial tenga más o menos cartas de evento, que en el juego normal son la clave.

Antes de lanzarme al pantanoso terreno de los spoilers, he de decir que hemos quedado muy contentos con la compra y que hemos disfrutado mucho de las 2-3 sorpresas que nos dejaron con el culo torcido. Tal vez le pesa que la recta final se nos hizo demasiado fácil (las últimas 4 partidas fueron prácticamente un paseo), pero eso no menoscaba lo que ha sido una experiencia muy divertida y gratificante.

Dicho eso, tras la foto se avecinan los SPOILERS.

Los héroes de la OMS y alguno no tan héroe. 

Tratando de hacer un resumen de lo que dio de sí la campaña, empezamos con una formación de genetista-médico-analista-generalista y la primera bofetada del juego nos la dio la enfermedad negra cuando estábamos a punto de curarla (yo tenía ya las cartas necesarias para ello) y se convirtió en el temido CODA, la enfermedad incurable. Mi cara era un poema, y aunque pudimos salvar enero, nos tragamos un par de brotes.

Para el siguiente mes me pasé a la especialista en cuarentenas (aka "cuarentenista"), que sería mi personaje durante casi toda la campaña, pues su poder de colocar cuarentenas a distancia nos parecía imprescindibles. Genial, por cierto, la mecánica de las cuarentenas. 

Hablábamos del primer gran sopapo del juego, pero nos quedaba uno más gordo, que fue el que nos terminó de torcer el culo: zombis. La pandemia es en realidad una jodida invasión de muertos vivientes, que no contentos con infectar sus ciudades se dedican a esparcir su amor, y lo que empezó en Moscú, se acaba extendiendo hasta Hong-Kong o Madrid. Por suerte, y gracias a la posibilidad de cortar carreteras (otra mecánica muy curiosa), evitamos que se extienda a África. 

A partir de ese momento nos volcamos en los zombis, tanto es así que después de llenar el mapa de bases militares (algo de lo que nos arrepentiríamos más tarde), entra en juego el soldado, al que nos dedicamos a inflar con avances, para hacer de él una máquina de matar zombis  desvaídos. 

No por menos esperado fue menos demoledor el giro que acontecería. Teníamos la partida más o menos controlada, en una dinámica de ganar-perder-ganar, y poniendo toda nuestra energía en las misiones de búsqueda. Queríamos la vacuna a cualquier precio, y ese precio fue que el supersoldado resultara ser el traidor que nos abandonaba a mitad de una partida, al grito de "¡adiós pringaos!".

Pero bueno, ganábamos más de las que perdíamos y la vacuna estaba cada vez más cerca. De hecho, fue llegar a septiembre y darnos un paseo. Con todos los avances de enfermedad erradicada podíamos entregarnos a la fábrica de vacunas en masa y cuando llegó diciembre (un diciembre que nos vino con tres brotes seguidos en el turno uno debajo del brazo), decidimos jugarnos el todo por el todo, generar noches tranquilas con múltiples acciones de sacrificio, y en el último turno, antes de robar la última carta, lo que nos habría hecho perder la partida.

Pero antes de terminar la campaña, con una gloriosa victoria, decidimos usar la carta de solución nuclear, que era pena que se perdiera, y dejar Madrid convertido en un solar porque sí.

Muy contentos con la experiencia, mañana toca ir a comprar la segunda temporada. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Visigoticos

Son todos los que están, pero no están todos los que son.

"Aprenderse la lista de los reyes godos" es sinónimo de memorizar algo árido e inútil, generalmente como requisito académico, asociado sobre todo a la educación primaria en épocas ya pretéritas, así como en tiempos de mis padres e incluso mis abuelos.

¿Pero quién necesita aprenderse los reyes godos cuando se puede inventar los propios? Hay un truco bien simple y divertido para generar nombres que suenen a rey visigodo, que consiste en coger palabras esdrúdulas acabadas en -ico y hacerlas llanas. Así, tendremos nuestra propia lista de reyes godos, y tendremos a estos ilustres:

Frigorifico: Un rey de carácter frío, casi gélido, sin duda debido a su herencia nórdica. 
Analgesico: Impertérrito y con una gran tolerancia al dolor, aunque las malas lenguas hacían ciertos chistes a sus espaldas...
Teleferico: De él se sabe que estableció su corte en lo alto de alguna montaña.
Esferico: Sin duda padecía un grave problema de sobrepeso.
Esoterico: Rey dado al misticismo y el estudio de las ciencias ocultas. 
Polisemico: Hombre de palabra, aunque jugaba mucho con los dobles sentidos. Existe una ardua discusión entre los historiadores acerca de si su nombre era realmente Polemico
Jurasico: Uno de los más antiguos de los que nos hablan las crónicas. 
Caotico: Al contrario de lo que pudiera parecer, su reinado fue un periodo de orden y paz.
Patetico y Putapenico: Dos monarcas que pasaron a la Historia por su nefasta gestión del reino. 
EroticoHeredero de las tradicionales orgias romanas podemos hallar entusiastas referencias al reinado de este rey que comenzó llamándose Romantico, pero luego se vino muy arriba.
Toxico: No quedan muy claras las causas de la muerte de Toxico, pero puede ser que fuera envenenado. Se sospecha de su sucesor Arsenico.
Afonico: Múltiples relatos de la época hablaban de su escasa facilidad de palabra. 
Catolico: Uno de los mayores impulsores, junto a Apostolico, del cristianismo entre los visigodos. 
Pletorico: Un rey muy alegre, que siempre contagiaba su entusiasmo al pueblo.
Anacronico: Fue un hombre adelantado a su tiempo, aunque para otras cosas era un tanto retrógrado.
Metodico: Conocido por sus grandes obras y su estilo tan ordenado de gobierno.
Atmosferico: Fue el creador del primer sistema de previsión del clima en la península ibérica.
Pandemico: El pobre tuvo que enfrentarse al peor brote de peste del periodo visigodo. 
Panegirico: Debió de ser la hostia, porque todo el mundo hablaba maravillas de él. 
Iberico: Primer rey godo del que se tiene constancia que nació en la península. 
Teorico: Un rey de mucho hablar y poco hacer. 

martes, 15 de septiembre de 2020

Multiseriando: septiembre 2020

Demasiadas opciones de ocio.

Con demasiados frentes abiertos, y la capacidad de empezar más series que las que termino, voy a hacer balance con respecto a la situación de enero, y ver qué series estoy más o menos siguiendo actualmente.

Cerca de terminar tengo dos clásicos: The Office y Full Metal Alchemist Brotherhood, la segunda la empecé hace 5 años, pero fue vilmente abandonada, aunque en junio la empecé desde cero y algo más me está gustando, que voy por la 5ª temporada.

Llevo, de momento, al día Lovecraft Country y la distópica La valla, aunque en el caso de la segunda tiene poco mérito, que de momento solo se ha emitido un episodio. 

Recientemente he retomado Scrubs, y empezado Paquita Salas (he visto un capítulo) y El sangriento imperio romano, que uso como serie de ver en el gimnasio, mientras hago cardio. Esto del gimnasio me lleva a que el otro día terminé (en el gimnasio, de hecho) la segunda temporada de Jessica Jones, y a que me faltan sendas temporadas de Jessica Jones, Daredevil, Luke Cage, Iron Fist y The Punisher

Como también tengo en la lista de "a ver si algún día sigo con ellas" series como Stranger Things, Westworld o El cuento de la criada, si bien no se puede decir que las esté siguiendo. Lo mismo pasa con Bosch, Better call Saul o 1983. Tendrán su momento, supongo.

Por último, en la sección de "no sé qué hacer, me veo un capítulo de esto y lo pongo de fondo", sigo con la carrera de fondo de ver todo Los Simpson y de cuándo en cuándo, como placer culpable, picoteo Al salir de clase.

Y de la wishlist mejor no hablemos.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Sector público y generación de riqueza

Crea riqueza... y se la queda.

Un mantra que gusta mucho a los liberales es que los jóvenes prefieren opositar a crear una empresa y generar riqueza. Los motivos de esto son obvios, pero vamos a detenernos un momento en la falsa dicotomía que contrapone el empleo público a la generación de riqueza.

Bien, sin pensar demasiado:

¿Acaso la educación pública, que persigue como objetivo que toda la población tenga el acceso a la cultura y la formación no genera riqueza?

¿Tampoco genera riqueza la sanidad pública, que permite que toda la población goce de una mejor salud?

¿La Administración de Justicia y unos cuerpos y fuerzas de seguridad competentes que permiten que se pueda vivir con paz y seguridad, no generan riqueza?

¿Y las infraestructuras, carreteras, alumbrado público, esas cosillas, al acceso de toda la ciudadanía? ¿Tampoco no son riqueza?

¿La promoción turística que, en circunstancias normales, hace que venga gente y dinero? ¿O la promoción y conservación de la cultura, que precisamente también ayuda a ese movimiento?

¿Las ayudas a la dependencia, que permiten que las personas que no pueden valerse por sí mismas, y en general todo aquello que hace que los miembros más débiles de la sociedad vivan mejor, eso tampoco es riqueza?

Podría tirarme un buen rato poniendo ejemplos, pero creo que debería servir para dejar claro mi punto:  no hay que confundir "generar riqueza" con "hacerse rico".

domingo, 13 de septiembre de 2020

Último finde vacacional

Salmón a las finas hierbas, parte de la cena del sábado.

Tras un mes entero, y la verdad es que ya no recuerdo cuándo fue la úlltima vez que tuve tantos días seguidos, mañana me toca volver a la rutina laboral. Y mientras seco mis lágrimas narraré el fin de semana.

El viernes fyue bastante básico, con gimnasio, compras, tarde de sofá y noche de lonja, probando el juego de mesa Vast, que me agradó bastante a pesar de la derrota.

El sábado más gimnasio y por la tarde a Barakaldo, a una edición del club del libro, que hacía mucho que no iba. A gusto por la compañía, pero entre tanto perro y la mascarilla, se hace un poco agobiante. 

Por la noche cena de inauguración de la casa de un amigo, que nos pone comida como para acabar con el hambre en Asturias, pues he estado en bodas en las que se servía mucha comida.

El domingo, por seguir con tan telegráfica reseña, me levanto con el empacho y voy al gimnasio a hacer una de cardio, y aprovecho que las máquinas tienen Netflix para terminar de ver la segunda temporada de Jessica Jones. Por la tarde a la lonja de nuevo, donde ganamos una larga partida de The Others.

Eso ha sido todo por este fin de semana.

sábado, 12 de septiembre de 2020

La llave del silencio

Su aspecto anodino esconde un artefacto de gran poder.

Como si de un relato de H.P. Lovecraft se tratara, hoy tengo que hablar de una llave con propiedades místicas, para lo cual he de remontarme a la fiesta que se montó hace un par de semanas en el patio de mi casa, a altas horas de la madrugada, impidiendo dormir.

Pues hace poco más de una semana, el jueves, se volvió a repetir, de forma si cabe más ruidosa y también hasta las tantas. El problema es que no podía localizar bien el origen y tampoco servía llamar a la policía, pues sin acceder al sitio poco iban a hacer.

Un poco de investigación por mi parte llevó a localizar el foco del ruido, y en la foto se puede ver más o menos arriba hacia la mitad, que hay unos toldos. Pertenecen a unos apartamentos turísticos que se alquilan por noches y, aunque en teoría sus normas lo prohíben, los inquilinos aprovechan para montar fiestas ruidosas y multitudinarias, perturbando a todo el vecindario.

Además de esas pesquisas, lo hablé con el portero, que quedó en dejarme una copia de la llave del patio en el buzón. Así, si se repetía el asunto, podría llamar a la policía municipal y vía patio permitirles el acceso a una distancia a la que al menos pueden mandar callar a los ruidosos. Pero el portero se olvidó, y la noche del viernes se repitió la jarana, con más ruido si cabe. El sábado algo de tregua pero el domingo vuelta al barullo. Al menos diré que el domingo solo eran gritos y jolgorio, no música.

El lunes por la mañana hablé con el portero, que esta vez sí me facilitó la copia de la llave del patio. Entonces se hizo la magia, y de la misma manera que sacar el paraguas a la calle forma parte de un ritual que hace que no llueva, desde que la llave está en mi poder no he vuelto a escuchar el más mínimo ruido proveniente de esos apartamentos.

Podría pensarse que ha sido mera coincidencia y que relación no implica causalidad. ¿Pero seguro que es así?

jueves, 10 de septiembre de 2020

What remains of Edith Finch

La peculiar casa Finch.

Hay videojuegos que bien podrían haber sido directamente una película o una miniserie, y es el caso de What remains of Edith Finch, un juego del género walking simulator, en el que simplemente vas avanzando, a medida que el juego te cuenta la historia. Pero What remains of Edith Finch tiene una forma de hacerlo que es difícil que deje indiferente y se convierte en una verdadera joya.

Nos pone en la piel de Edith Finch, una joven que acaba de heredar la casa familiar en la que pasó su infancia y de la que tuvo que marcharse, cosa que nos contará el juego, precipitadamente cuando aún era una niña. A medida que nos vamos acercando a la casa, las reflexiones de Edith y sus recuerdos nos van adentrando en la historia de la casa Finch y su familia, haciendo que queramos saber un poco más.

En un paseo por la casa, cada una de las habitaciones contendrá una historia, sobre la persona que la habitó, y aquí es donde reside la grandeza de la historia, en su narrativa, y en esa forma de contar cada una de las historias reside su grandeza, pues con unas mecánicas muy simples nos va ofreciendo historias que van de lo bucólico a lo terrorífico o lo fantástico, en una recopilación de historias cortas que nos hacen querer saber más, aunque a veces con verdaderos mazazos emocionales. Todo ello con una atmósfera de melancolía a la que siempre ayuda la música que acompaña al juego, que nos hace sentirnos uno más de la familia Finch.

Una pega que se le podría poner es que la resolución deja muchísimas cuestiones en el aire, y que el final puede parecer un poco "gatillazo", pero si nos ponemos en la historia que nos quiere contar, tal vez sí sea el final adecuado.

La originalidad de su planteamiento y lo breve de su duración (unas tres horitas o poco más) hacen que What remains of Edith Finch se convierta en un juego imprescindible. 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Doble baño

Atardecer en Ereaga.

Una cosa que me gusta mucho hacer en verano, pero que este año he hecho muy pocas veces es ir a la playa. Tan pocas como tres han sido este año. Una allá por julio, una la semana pasada y otra hoy, que al ser septiembre, y con el curso empezado, había poca aglomeración de gente. Por supuesto, me he zambullido, y tan a gusto que se estaba.

Pero no ha sido ese el único baño del día, pues por la mañana (esta semana aún estoy de vacaciones) he aprovechado para ir a nadar y el polideportivo elegido ha sido uno al que no había ido desde hacía tiempo, que es el de San Mamés (justo bajo el campo de fútbol), donde además de nadar uno puede quedarse haciendo la ameba en la piscina de chorros, que al ser con cita previa, está siempre vacía.

Solo me habría faltado tener bañera en casa para tener triple sesión de remojo.

martes, 8 de septiembre de 2020

Emojis musicales

La 18, aunque es literal, es la que más le costó pillar a la gente. La 11 es un poco troll.

A falta de nada mejor que poner, una de jeroglíficos con emojis. Esta vez una de música, con grupos, cantantes y compositores de todas las épocas.

Aquí las soluciones:

1- The Doors
2- Guns ´n´ Roses
3- The Prodigy
4- David Bowie
5- Red Hot Chili Peppers
6- Greenday
7- King África
8- Queen
9- La oreja de Van Gogh
10- Coldplay
11- Nino Bravo
12- Imagine Dragons
13- Police
14- Kiss
15- Héroes del silencio
16- Korn
17- Vivaldi
18- El último de la fila
19- Los planetas
20- Mago de Oz
21- Pereza
22- Beethoven
23- Azul y negro
24- La cabra mecánica
25- Zombies

lunes, 7 de septiembre de 2020

Por qué es mala idea investigar por tu cuenta la pornografía infantil

A veces es mejor no jugar a ser el Punisher, y dejar las cosas en manos de profesionales. 

El texto que viene a continuación no es mío, sino de Eduardo Casas Herrer, que además de escritor de obras como La red oscura o Madrid 2030. Grupo de homicidios, es policía y lleva 18 años en el cuerpo, y concretamente los últimos 15 combatiendo algo tan aborrecible como la pornografía infantil. Vamos, que algo del tema sabe. Aquí el hilo original

Los delitos relacionados con la pornografía de menores son de los más perseguidos de nuestro código penal. Están tan penados que solo ver intencionadamente esas fotos constituye un delito. Es decir, si buscas a idea pornografía infantil, te puedes meter en un lío.

Por supuesto, compartirla con terceros (¡eh, chicos, denunciad todo esto tan horrible!) es más grave aún, pudiendo llegar a los nueve años de cárcel. Pero, ¿por qué es tan grave? ¿Por qué no está penado como la droga, por ejemplo, que el propio consumo es multa, pero no cárcel?

Por dos motivos principales: 

1) Hay víctimas detrás. Cada vez que alguien ve esas imágenes, la víctima vuelve a sufrir. Imaginad que os han violado y que vuestra violación la están viendo miles de personas para obtener con ella placer sexual. Ahora imagina eso siendo un niño.

Hay menores que se han suicidado porque podían «vivir habiendo sufrido abusos sexuales, pero no sabiendo que esos abusos están en Internet para siempre». Que lo vea un pedófilo o un presunto (lo explicamos luego) «pedohunter» no lo hace menos dañino.

2) La pedofilia está latente en un porcentaje de gente que puede llegar al 5% (SETO, Michael C. Pedophilia and Sexual Offending Against Children: Theory, Assessment and Intervention, ed. American Psycological Association, Ottawa (Canadá), 2007)

OJO, que no todos la desarrollarán. En condiciones normales, solo uno de cada cinco de éstos empezará a mostrar comportamientos delictivos. Sin embargo, si son expuestos a estímulos inadecuados, el otro ochenta por ciento podría empezar también a caminar hacia el mal y el delito.

Por eso, cuanta menos gente vea esos fotos y vídeos, menos posibilidades hay de crear futuros delincuentes. Solo la Policía tiene las atribuciones legales para llevar a cabo esas investigaciones, y solo personas escogidas para esos grupos, que no se llevan trabajo a casa. Fuera de sus horas de trabajo nada justificaría que tuvieran o buscaran ese material desde casa. Y sus especialistas lo saben bien.

Entre los que se denominan a sí mismos «pedohunters» hay algunos cuyo verdadero propósito es otro: protegerse de una posible investigación.

La Policía ha detenido a varios que se escudaban en que lo que ellos querían era colaborar para erradicar la lacra, pero que en realidad mantenían grandes colecciones e intercambiaban para obtener material concreto: el que más les gustaba.

Incluso aquellos que pudieran tener una intención buena —que son la mayoría—, carecen de cobertura legal alguna para realizar sus actividades, lo que les puede acarrear un buen problema.

Y, por supuesto, las técnicas de «denuncia masiva» que se ven en Facebook son nefastas, atrayendo, en poco tiempo, a un número elevado de otros internautas cuyo propósito es justo el que tratan de combatir, que aprovechan esos hilos para conocerse entre sí y los perfiles que se dedican a eso (que suelen tener muy corta vida, porque Facebook los elimina).

Por supuesto, la colaboración ciudadana es importante. Cuando alguien encuentra un contenido ilegal, lo mejor es mandárselo a la Policía a través de http://policia.es/colabora.php, y YA. Ahí acaba la obligación. Los agentes actúan igual con una denuncia que con mil, salvo que con mil tienen que dedicar tiempo y recursos a responder a todos en vez de investigar.

Además, como hemos visto, cuanta menos gente vea esas imágenes, mejor para ellos, mejor para la víctima y mejor para la sociedad.

Por eso, dejad el trabajo de especialistas a lo especialistas. Hay muchas formas de ayudar a los niños: colaborad con una ONG de ayuda a la infancia. Donad a UNICEF, etc... pero no os expongáis ni expongáis a terceros a esas imágenes. 

Gracias.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Hermanos de sangre

Supervivientes de la 101.

Sobran las presentaciones para esta serie, que nos cuenta las historias de una unidad de paracaidistas americanos en los últimos compases del frente europeo de la segunda guerra mundial, pues fue una serie de grandísimo éxito en su día, y una de las más prestigiosas no solo de temática bélica sino en general. Y a estas alturas yo aún no la había visto.

Lo cierto es que los halagos en cuanto a su calidad no son exagerados, pues a nivel fotográfico cada capítulo es como ver una película de alto presupuesto, y donde está todo recreado de forma maravillosa. Tiene además un reparto lleno de caras conocidas, con actores que se irían haciendo muy famosos tiempo después, como unos jovencísimos Tom Hardy o Michael Fassbender, pero no son los únicos.

Tal vez la pega que le veo es que a veces es tal el barullo de nombres y caras, que me costaba tener claro quién era quién (algo a lo que tenerlos todos uniformados y llenos de barro tampoco ayuda), pero tampoco es que eso vaya a resentir mucho la cosa, pues es una serie obviamente muy coral, en la que el personaje principal es la propia 101, y todo el espíritu de camaradería, heroísmo, sacrificio (¡U, ESE, A, U, ESE, A!).

Una cosa que me gustó mucho es que la serie enlaza las historias bélicas con los relatos de los verdaderos veteranos que formaron parte en la vida real de la 101 y vivieron en primera persona esas historias, lo que hace que el final, pese a lo previsible, termine resultando muy entrañable y la guinda para una serie de gran factura que sin duda justifica la fama que tiene.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Llega Cráneo Rojo

Recién salido de la tienda.

Sigue creciendo la colección de cartas de Marvel Champions (de las pocas cosas agradables de este 2020 está siendo recuperar ese espíritu de ilusión casi infantil de hacer la colección de cromos) y esta vez en caja grande, que incluye dos héroes (Spiderwoman y Ojo de Halcón) y cinco villanos con los que pegarse, proponiendo además un modo campaña.

Lo que tiene también es que hasta ahora me las había apañado para meter todas las cartas en la caja básica, pero ya no hay manera, por lo que a falta de una idea mejor, he terminado haciendo la caja básica para las cartas de héroe y la caja de Cráneo Rojo para las de villano. 

Así, además, queda espacio para meter cartas de futuras expansiones.

En cuanto al resto del contenido de la caja de Cráneo Rojo, pues no es que se hayan esmerado mucho y la caja, muy grande para lo que tenía (básicamente las cartas, 265 y una lámina de cartón) viene con un montón de hueco libre. Pero la verdad es que bien mirado, hasta viene bien. Y con el cartón he aprovechado para hacer unos separadores a mano, y que así sea más fácil organizar las cartas.

La bricomanía del pobre.

He visto que venden por Internet cajas e insertos muy monos, para clasificar las cartas, y no se descarta que en el futuro me haga con una. Que al final son unas cuántas, y con las fundas terminan por abultar bastante.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Orígenes secretos

¡A por el asesino de los cómics!

Otra película que habría visto en el cine, pero que solo han estrenado en Internet. Con claras influencias del Se7en de David Ficnher, Orígenes Ocultos nos cuenta la investigación de un asesino en serie cuyos macabros crímenes tienen como hilo conductor los cómics de superhéroes, y como el policía que lleva el caso no tiene ni idea del tema, le asignan como asesor al obeso e inmaduro dependiente de una tienda de cómics (¡toma topicazo!). Siguiendo con los clichés, aunque ambos chocan mucho al principio, acabarán siendo amiguísimos de la muerte.

Poca justicia le hacía a esta película el trailer, que daba un poquito de vergüenza ajena cuando al intentar romper tópicos y prejuicios sobre los frikis lo hacía con una escena en la que parece que la única manera de triunfar en la vida es hacerse rico. Y a ver, está bien que intenten mostrar que tener aficiones "frikis" no es incompatible con llevar una vida normal y organizada, pero ahí se pasaba un poco de frenada, pero por lo demás, se le agradece la intención.

La película comienza siendo un thriller sobre psycho-killers hasta que, poco a poco va mutando su género y termina convirtiéndose en una lograda y divertida película de superhéroes, con un montón de alusiones y guiños, desde el "cameo" de un señor igualito a Stan Lee en un momento dado o que los nombres de algunos personajes sean Bruguera, Norma o Vértice, en lo que resultan nada disimulados guiños a editoriales españolas de cómics. Como tampoco son nada disimuladas las referencias a juegos de rol de Nosolorol. Lástima que no salga, o no lo vi, 2084. Cachis...

Una película en general bastante divertida que va creciendo hasta alcanzar un final épico y, aunque no contaría con ello, deja mucho espacio para secuelas, que yo vería encantado. 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Ofrenda a la tormenta

Esta no la pude ver en el cine.

Directamente a la pantalla de la televisión, y no porque haya querido ahorrarme el dinero de la entrada, sino porque (cosas del confinamiento, imagino), se estrenó directamente en Netflix. Pero ya que las anteriores, El guardián invisible y Legado en los huesos, las comenté por aquí, pues lo suyo es cerrar la trilogía también en el blog.

Muy en la línea de las anteriores, comienza con el enigmático asesinato con robo de un bebé (o sea, roban el propio cadáver, no la cartera del bebé) y la enigmática mención a Inguma, una figura de la mitología vasca. La investigación se sigue adentrando en la existencia de lo que parece ser una secta que está detrás de todo esto, cuyos tentáculos llegan lejos y la protagonista, como es habitual en estos casos, tiene que compaginar el caso con la gestión de sus propios demonios personales.

El desarrollo de la película es bastante similar a las anteriores, si bien el tema de la fotografía se resiente mucho al pasar de verlo en cine a verlo en casa, así como el sonido, con una historia que se va desmajedando con interés (aunque uno que es un desastre a veces se lía con los nombres de los personajes, pero no vamos a culpar a la película de mi limitada capacidad de atención).

Cojea tal vez el desenlace, no en cuanto a qué pasa al final (de hecho, me gusta cómo enlazan con el final de El guardián invisible, dando respuesta a preguntas que dejaba en el aire y compilando ambos misterios) sino porque me dejaba un poco la sensación de final abrupto, casi como si la película se diera cuenta de que ya no le queda tiempo y le entraran las prisas. Como tampoco me gustó cierto romance que parece metido con calzador y que parece que simplemente era "porque tocaba". En fin, clichés del cine...

Veredicto: un cierre adecuado a la trilogía que, sin ser una maravilla, sirve para pasar tres tardes entretenidas y consigue en todo momento generar una atmósfera muy envolvente, haciendo de Elizondo un más que digno Twin Peaks navarro.

martes, 1 de septiembre de 2020

Final Fantasy XIII

Lightning, protagonista de un juego bastante coral.

La saga Final Fantasy, otrora una de mis favoritas, hace muchísimo que entró en una clara decadencia, cuando "decadencia" significa "ya no me gusta tanto como antes", y esta decimotercera entrega, que tiene ya sus 10 añitos largos, es uno de los exponentes de esta decadencia. Pero vamos al tema, que por fin, después de todo este tiempo (creo que lo compré hace 8-9 años y ahí estaba, esperándome en la balda) lo he podido jugar y lo que procede es dar mi opinión al respecto.

He de decir que este juego tenía una cosa a su favor, y es que no me esperaba absolutamente nada de él. De hecho, no era esta la primera ni la segunda vez que intentaba jugarlo, sino la tercera, pues el comienzo siempre me daba una pereza brutal, debido a su linealidad. En serio, este juego no es que rompa con el concepto de exploración más o menos libre, con sensación de mundo abierto, que tenían los juegos antiguos de la saga, sino que durante muchísimas partes del juego es literalmente un pasillo en el que solo cabe limitarse a avanzar, aporrear un botón en los combates y seguir avanzando entre cinemática y cinemática. Avanzado el juego remedian eso un poco, pero poco. Es exageradamente lineal.

No todo es malo, ojo. Los gráficos han soportado con bastante holgura el paso de los años, la música no desmerece y la historia es interesante, con unos personajes que podrán gustar más o menos pero se les ha intentado dar profundidad, historia, motivaciones... O sea, como walking simulator no habría funcionado mal del todo, pero como juego es un patinazo gordo. 

Digo esto no solo por la excesiva linealidad, sino porque el sistema de combate es una verdadera basura. Ya de entrada, aunque el grupo es de tres personajes, solo manejamos al principal, y los otros actúan más o menos según las directrices que les indicamos, pero a su bola. La estrategia básicamente consiste en aporrear el botón hasta que los bichos mueren, y aunque más o menos hay un cierto componente táctico en cambiar de formación, el 99% de los combates se reducen a me quedo mirando el móvil con una mano mientras con la otra doy al botón de matar.

Si bien, lo peor no es eso. Lo peor es que por alguna estúpida razón, cada vez que la vida del líder (el que manejamos) baja a 0, nos sale un game over. O sea, si cae fuera de combate uno de los otros dos, el combate sigue y se le puede reanimar. Pero si baja la vida del principal a 0, no importa que los otros dos estén a tope de salud y con el enemigo a 1 punto de vida: bajarán los brazos como lerdos y se darán por vencidos.

No importa lo que pase, siempre que no se nos muera Lightning.

Pero hay otra cosa que hace que el juego sea aún peor, y es que la dificultad está muy mal calibrada. Durante la mayor parte del juego nos basta con amaestrar a un chimpancé para que se limite a dar a los botones de "avanzar" y "matar", porque además de pasillero es ridículamente fácil. Pero de vez en cuándo, al juego se le va la olla y nos planta un bicho inmatable, que no nos deja seguir con la historia y nos obliga a pasar horas matando enemigos secundarios para subir de nivel y poder enfrentarnos al bicho gordo. Esto fue especialmente clamoroso en el malo final, con el que, harto de morir porque sí varias veces (hay un límite de veces que puedo soportar el "lo tengo contra las cuerdas, va a caer... hechizo de muerte casualmente contra el líder: game over"), acabé recurriendo al viejo truco de "anda y que le den, me voy a Youtube a ver el final". Por supuesto, podría haber dedicado una o dos semanas a cazar bichos y tesoro para llegar bien hinchado al malo, pero entonces me di cuenta de que no me estaba divirtiendo en absoluto y era hora de cambiar de juego.