viernes, 31 de julio de 2020

Padre no hay más que uno 2

Ahora, con perrete.

La primera parte fue una película que me llamaba muy poco, y que cuando finalmente vi supuso una sorpresa muy agradable. Y no me llamaba nada porque pensaba que iba a ser una cosa cutre y pastelosa, sin demasiada chicha y demasiado centrada en las gracietas de los niños y el chiste fácil. Vaya, un poco lo que me he encontrado en esta segunda parte, que es lo que pensaba que iba a ser la primera.

No voy a decir que me haya horrorizado, pues sirve para pasar un par de horas entretenidas, pero sí que carece de la chispa y las salidas ingeniosas que tan bien funcionaron en la antecesora. Aquí parece que se limitan a estirar, sin demasiado esfuerzo el chicle, y salvo un par de cosas, el resultado se me ha hecho un poco pobre. No horroriza, (pese a sus bandazos por el carril de la cutrez, sobre todo cutrez en las interpretaciones) pero tampoco me habría perdido nada si no la veo.

jueves, 30 de julio de 2020

Vacaciones de verano Vol. 1


Nos vemos a la vuelta, mesa de oficina.

Hoy es el último día  hábil de julio en Bizkaia, lo que significa que empiezan mis vacaciones. No tendré el mes de agosto entero, tendré que trabajar unos días a mitad de mes, pero sí que voy a poder estar casi dos semanas sin aparecer por la oficina y desconectar de llamadas, registros y trámites telefónicos.

Lo malo es que con TODOS los planes cancelados, va a ser un mes de agosto un tanto insípido, pero puestos a echar de menos mis jornadas, mejor hacerlo desde la comodidad de casa que trabajando.

miércoles, 29 de julio de 2020

Moriremos de calor

Más grados que años.

Este blog a veces puede ser como un ascensor. Si no sé de qué hablar, hablo del tiempo, especialmente cuando es tan extremo. Y es que el parte meteorológico para mañana asusta, con una previsión de calores en una clasificación liderada por Bilbao. 

Mañana toca sudar como gorrinos. 

martes, 28 de julio de 2020

PCR negativa

Algo así.

Puedo afirmar que no tengo el bicho. Al menos puedo afirmar que no lo tenía ayer a las 13:58, pues hoy me han dado los resultados de la PCR que me hice ayer.

Pedí la cita el jueves en la web, y allí estaba en la cola, pues pese a pedir cita había cola, donde tuve que esperar más o menos media hora hasta que llegó mi turno.

Luego la prueba en sí. La parte del palito en la boca sin más, pero la de la nariz, en la que te meten un palillo hasta la bandera, si bien no es tan terrible como me la habían pintado, agradable no es. Doler no, pero es un cosquilleo que provoca lagrimones, un poco como cuando te arrancas un pelillo de la nariz. Lo doloroso es soltar 120 euros. 

Lo malo, que al ser PCR y no prueba serológica, sé que no está, pero no si ha estado ahí.

domingo, 26 de julio de 2020

Otro fin de semana, y julio que se nos escapa

Enemigos calurosos para días calurosos.

En este verano raro (tan raro como el resto del año) seguimos avanzando las semanas y otra vez es domingo (el último antes de las vacaciones, por cierto). 

El viernes una de rol, relacionada con la foto, pues jugamos el epílogo de la campaña La ruta del Oeste, una ucronía de la Tierra Media en la que decidimos el destino de los pueblos libres, en una épica batalla contra el Balrog de Moria. La partida la jugamos online, pero luego hacemos el post presencialmente, tras cenar, en el local.

Sábado, una de vegetar por casa, bajar a hacer la compra para descubrir que es festivo y terminar llamando al restaurante indio porque no tengo comida en casa. Pido, bajo un rato al parque y he de volver corriendo porque el repartidor llega media hora antes de lo previsto. La comida, eso sí, deliciosa: Mirch Masala, mi restaurante indio favorito de Bilbao. Por la tarde, lo dicho ayer: playa.

Domingo por la mañana, toca ir al gimnasio a sudarlo todo, y la tarde en principio era para seguir con la campaña de rol de Warhammer, pero un par de cancelaciones de útlima hora hace que nos pasemos al Arkham Horror (derrotando a Yog-Sototh) y Draftosaurius, antes de plegar velas y volver a casa.

Ahora, 4 días de trabajo y por fin vacaciones. 

sábado, 25 de julio de 2020

Retorno playero

El lugar de los hechos.

Una cosa que llevaba desde el año pasado sin hacer era ir a la playa, que entre una cosa y otra aún no había ido, en este año tan raro en el que pese a que estamos casi en agosto, no tengo la noción mental de que es verano.

Siguiendo con el "sitios al que hace mucho que no iba", la playa visitada no ha sido ninguna de las que suelo ir habitualmente (Castro y Ereaga), sino que ha sido Arrigunaga, en Getxo, playa que llevaba fácilmente 15 años sin visitar. Y es que hemos previsto que estaría menos llena de gente que Ereaga.

Lo malo que es de mucha piedra, lo que impide entrar y salir del agua con dignidad, pero eso no nos ha impedido disfrutar de un agradable chapuzón. 

jueves, 23 de julio de 2020

Gimnasta enmascarado

Solo Scorpion, Sub-Zero y yo cumplimos con las normas.

La semana pasada volví al gimnasio, y he estado yendo casi todos los días. No me mato, pero voy, sudo un rato y veo series. Aunque hasta hoy no nos habían pedido que nos pusiéramos la mascarilla durante el rato que estamos haciendo ejercicio, pero hoy ya sí, en cumplimiento del último decreto, es lo que toca. Así que entre el ejercicio físico, el calor y ahora la mascarilla, pues igual otra cosa no, pero cada vez que voy sudaré como un gorrino en una sauna.

miércoles, 22 de julio de 2020

CdL virtual

A leer en la nube.

Una de las cosas que nos ha hurtado la pandemia es el poder hacer reuniones sociales en condiciones. Por ese motivo, el domingo tuvimos que cancelar la sesión del libro, pues encerrarnos 8-10 personas en una sala, intercambiando libros y víveres, no parecía lo más sensato.

Y como esto parece que va para largo y no queremos matar el proyecto, hoy ha sido el día en el que hemos quedado, para buscar fórmulas más telemáticas de llevarlo a cabo, y sobre todo buscando la manera de no perder el contacto, que los libros vienen y van pero en el fondo solo son la excusa para compartir buenos momentos de diversión. Algo que no queremos perder. 

martes, 21 de julio de 2020

Under the skin

Sin noticias de Gurb.

Tengo que reconocerle algo a esta película, y es que tiene mucho mérito hacer que salga Scarlett Johansson en todo su esplendor y aún así quieras que se termine la película.

Este engendro con ínfulas nos muestra un viaje de ningún sitio a ninguna parte que juega a sugerir que sugiere cosas pero en el fondo no nos está contando nada. Da a entender que la proragonista, una especie de alienígena o algo por el estilo, va por el mundo tratando de conocer cómo funciona, y de cuándo en cuándo seduce algún incauto y lo devora, para robarle la piel. De vez en cuándo el director juega a creerse Darren Aranofsky y nos deleita con molestos juegos de luz y sonido cuya función en la película no tengo muy claro cuál es, a menos que sea la de despertar al espectador que se haya dormido.

Así va avanzando la película (diría historia, pero no hay), en una especie de relato costumbrista de lo que es ser un alienígena en Glasgow y en la que de vez en cuándo nos muestran los encantos de Johansson, que además de ser una actriz excelente es también poseedora de una de las mayores bellezas de Hollywood. Y una cosa que me gusta mucho de esta película es que sale bastante al natural, con su barriga, su culo con forma de culo, etc. Vamos, lo que para un incel que nunca haya visto una mujer fuera del porno sería "gorda" (por comentarios reales que he leído), pero que en realidad luce espectacularmente. 

Pues eso, que alternando momentos insulsos, con fogonazos y escenas de extraña sensualidad, esto va avanzando, o moviéndose en círculos, hasta que termina sin haber aportado nada. O, peor aún, termina tras una innecesaria escena de violencia sexual que hace que la película que ya iba mal, se termine de estrellar del todo.

 A evitar.

lunes, 20 de julio de 2020

You

Un moderno Barbazul.

Joe Goldberg es el gerente de una tienda de libros antiguos que podría ser el chico perfecto, pues es guapo, simpático, ineligente, atento, divertido, romántico, rico... pero tiene un pequeño defecto, y es que bajo esa fachada de niño bueno que nunca ha roto un plato, se esconde un perturbado obsesivo y un psicópata. 

Pues esto va de que Joe se enamora de Guinevere Beck, una aspirante a escritora, cliente de su tienda, y como el concepto que tiene Joe de romanticismo es ligeramente distinto al que pueda tener una persona emocionalmente sana, se dedica a seguir a rajatabla el manual del buen chalado, por lo que se dedica a acosarla, vigilarla, robarle el móvil, alejarla de sus seres queridos, matar a su follamigo... todo por amor. Y como es guapo, pues ella acaba cayendo, y no entraré en spoilers, pero la relación que sale de ahí alcanza los niveles de toxicidad de un retrete de Chernobyl recién usado. Todo bastante perturbador.

La serie en sí, la verdad es que en el fondo es bastante tontorrona y peca demasiado de tener un protagonista ultramegainteligente y con la flor en el culo que hace que siempre sus planes perfectamente medidos salgan siempre a la perfección. Está contada desde la perspectiva del protagonista, cuyo monólogo interior no deja de hacer de él un Dexter del Mercadona, pero a veces consigue escenas graciosas, y algo que ayuda a hacer que conectemos con el personaje es que la mayoría de los personajes secundarios que aparecen, productos de esa Nueva York tan fashion y artificial de viajar en Uber y subir todo a Instagram, sean tan hostiables que hacen que al cambio un maníaco homicida no nos caiga tan mal. Eso sí, todos chicos y chicas, guapísimos y divinos siempre de la muerte.

Hay una segunda temporada en la que por cuestiones argumentales la acción se traslada a Los Angeles, donde más de lo mismo; personajes pijísimos y hostiables, donde nos seguirán ahondando en los traumas de Joe, pues ni un solo psicópata sin su trauma infantil. 

Aunque evidentemente de comedia tiene poco (algún momento simpático sí que tiene cuando las maniobras maquiavélicas del protagonista le meten en problemas propios de comedia de enredo), es mejor tomarla como una serie de entretenimiento ligero, o se corre el riesgo de acabarle gritando a la tele. En mi caso, me la tomé como "esa serie que veía en el gimnasio mientras hacía cardio", porque si me la hubiera tomado en serio, no habría pasado del segundo capítulo.

Ahora a esperar a la tercera temporada, para seguirla viendo y poder echar pestes con propiedad.

domingo, 19 de julio de 2020

Finde con escapada

Sufriendo los rigores del sistema penitenciario.

Un fin de semana más largo de lo habitual, pues el viernes libré, así que toca empezar desde el jueves. Ese día lo más relevante fue que me restituyeron Internet. A eso de las 14:15 vino el técnico y lo reparó. Pero no se lo pierdan, gracias a su visita pude descubrir que de la tele que di de baja hace 3 años, Euskaltel me seguía cobrando euro y medio al mes, en concepto de alquiler del decodificador, un cacharro que no usaba para nada, solo comía espacio y no se fue a la basura durante la mudanza de puro milagro. Llamé y pedí que me dieran eso de baja, que ya les devolvía yo el deco. Lo que me dio rabia, más que el euro al mes, es que cuando di de baja la tele no me advirtieron de esto.

Una vez con Internet, un rato de gimnasio (¡esta semana he ido cinco días seguidos!), a hacer unas compras y a casa. Ese día podría dormir tranquilamente.

El viernes por la mañana me dedico a vaguear e ir al gimnasio a correr y por la tarde una actividad más original, pues como motivo del cumpleaños del Sr. Baldrick, fuimos a una sala de escape, una que simula una cárcel, y de la que no voy a contar gran cosa, pues la gracia de estos sitios es dejarse sorprener. Tampoco puedo decir si es buena o mala, que no es un mundillo que conozca mucho, pero como pudimos salir, nos quedó el regusto agradable.

Luego a tomar unos cacharros, después cenar y por fin a casa.

El sábado por la mañana muy parecido al viernes, pero la tarde ya no. Me fui en metro a Barakaldo para ir al cine y volver dando un paseo, con sus 8 kilómetros. Cené algo por el camino, llegué a casa, me duché, pasé un rato por el local de la asociación (que legalmente no es lonja, por lo que no se ve afectada por las restricciones legales) y a casa.

Domingo por la mañana, repetimos lo del gimnasio, luego un poco de tele y consola, una tarde jugando al Arkham Horror y a casa. Eso ha sido el fin de semana.

sábado, 18 de julio de 2020

Superagente Makey

Leo Harlem haciendo de Leo Harlem.

No hay lugar a engaños con esta película, y solo con ver el póster uno ya puede hacerse a la idea de lo que se va a encontrar, sin demasiado miedo a equivocarse: una comedia ligera y amable, con un final previsible, que no revoluciona nada pero sirve para pasar el rato.

Con la fórmula "policía inútil con compañero esperpéntico", parece que Leo Harlem quiere buscar su propio Torrente, y si cuela una saga, pero con un tono más blanco (lo que tampoco es muy difícil y familiar), pues así como el personaje encarnado por Santiago Segura es un sujeto despreciable y ruín, el Makey de Leo Harlem es el estereotipo de buenazo patán pero íntegro.

El arrgumento parte de una premisa divertida, aunque imposible, en la que el protagonista, un policía municipal de Madrid, provoca por su exceso de celo la suspensión de un Madrid-Barcelona, lo que hace que le trasladen de forma forzosa a la policía de Estepona (vamos a obviar, por el bien de mi salud mental, que son administraciones distintas), donde vive su hija, con quien no se habla (todos sabemos cómo acaba eso, verdad?) y la mafia rusa se pasea como Pedro por su casa. Allí se encontrará a Willy, un extravagante vividor, que se convertirá en su compinche y mejor amigo.

A partir de ahí, una historia en la que es mejor dejar fluir y no pensar demasiado, pues los sinsentidos se suceden uno tras otro, hasta llegar a un final simpático pero nada sorprendente. Pero para ser lo que es, un pasarratos, tampoco le vamos a pedir más.

Cumple el expediente, siempre y cuándo uno tenga claro a qué ha ido al cine. 

viernes, 17 de julio de 2020

Saga de los residentes viles

Okupas haciendo de las suyas.

De la saga Resident Evil he hablado en más de una ocasión por aquí, pero ahora voy a hacer un análisis de la saga principal, tratando de explicar de la peor forma posible el argumento de los títulos de su línea principal.

La primera entrega va de unos funcionarios se cuelan sin orden judicial en una vivienda ajena, con la excusa de que “les perseguía un perro”. Una vez en la vivienda, se dedican a saquear, provocar destrozos y disparar y apuñalar a todos sus habitantes, hasta que finalmente hacen explotar la vivienda y se dan a la fuga.

La segunda parte nos cuenta el primer día de trabajo de un funcionario local y su cómplice, una tipa (para más señas, hermana de uno de los okupas antes mencionados) que se cuela de forma ilegal en la comisaría de la ciudad. Allí disparan contra varios agentes de policía, cometen varios saqueos y destrozos, tanto en la comisaría como en las alcantarillas de la ciudad. Ella incluso secuestra a una niña y la pone varias veces en peligro. Irrumpen violentamente en las instalaciones de una prestigiosa empresa sanitaria y lo mismo: disparan a todo el que se les cruza en el camino, provocando más destrozos y disturbios. Finalmente, se cuelan en el metro y se largan.

¿Qué clase de criminal dispararía contra un hombre desarmado?

La historia continúa con una de las funcionarias okupas de la primera parte, que ahora se pasea en minifalda por la ciudad, consume drogas ilegales y termina disparando a un discapacitado.

Unos años más tarde, la mujer que se coló en la comisaría y secuestró a una niña es detenida y encarcelada, acusada de terrorismo, pero se fuga violentamente de la cárcel. Con gran agresividad se cuela en una vivienda particular y, tras una ristra de disparos y explosiones, que incluyen un atentado en un avión en pleno vuelo, asesina a un travesti.

Nos vamos a la cuarta parte, en la que el funcionario novato, que ahora ocupa un cargo asignado a dedo por un político de alto rango, se va a una zona rural de España, donde siembra el caos, robando, matando (incluso sacerdotes) y destruyendo su patrimonio cultural, así como aniquilando varias especies protegidas. En sus correrías provoca la muerte de un agente del Cuerpo Nacional de Policía y seduce a una menor de edad a la que saca a la fuerza de la casa en la que se la encuentra.

Evolución de Chris Redfield.

La quinta nos cuenta cómo uno de los funcionarios que se colaron en la vivienda (por lo que aún no ha respondido ante la Justicia) se va a dar rienda suelta a su odio, disparando contra la población civil en África. Allí se pasa el tiempo saqueando las escasas pertenencias de los pobres lugareños e interrumpiendo a tiros los actos centrales de una fiesta popular. Para más añadidura, financia el contrabando de armas y termina asesinando a un funcionario en excedencia que intentaba detenerle. 

Del 6 diría algo, pero no hay forma de empeorar eso. 

¿Y el 7?

 Bueno, este no lo jugué, pero copiaré la excelente sinopsis que hace mi amigo Álvaro (Shandoreen) en Twitter:

Un exnovio frustrado se obsesiona con encontrar a su antigua pareja y para ello se cuela en casa de una bellísima familia sureña, que le invita a cenar y quedarse el tiempo que necesite. Sin embargo, les destruye la casa, les roba todo cuando pilla y les acaba matando.

jueves, 16 de julio de 2020

Sin red

Solo me pude bajar esta versión de Parque Jurásico.

Ayer llegué a casa a mediodía y el ordenador me decía una cosa muy fea: sin conexión. Pues nada, esperé un rato, reinicié el router... agua. Pero nada que no hubiera pasdo otras veces, así que me fui al gimnasio a sudar (por primera vez en meses), con la esperanza de que al volver ya funcionara Internet. Nada.

Llamo al servicio técnico de Euskaltel, con una locución que me invita al genocidio proactivo y un odioso sistema de "si llama por esto que no tiene nada que ver pulse uno, si llama por esto otro pulse dos...". Hasta tres veces tuve que llamar hasta que me pusieron con un operador.

Explicas el problema, reseteas el router... nada. Me dicen que lo van a mirar, así que me marcho  jugar la partida. Pero no me llaman, y cuando vuelvo a casa, sigo sin red.

Llamo (tras la odisea telefónica) y me dicen que están en ello y que tengo que esperar 24 horas (como con las desapariciones en la policía de las películas americanas) antes de que manden al técnico.

Así que nada, aquí ando buscando otras opcciones de Internet en casa. Puede que haya llegado la hora de cambiar de operador. 

martes, 14 de julio de 2020

Retorno a la otra piscina

Agua fresca

A ver, no es que vaya a hacer una entrada nueva cada vez que vuelvo a una piscina, y tampoco está entre mis planes el de hacer una reseña de cada piscina municipal de Bilbao, y sé que esta entrada es un poco repetitiva con respecto a la de ayer, pues básicamente cuento lo mismo. Pero A) no tenía nada mejor que contar y B) volviendo a esta piscina volvía también a la Alhóndiga, que es donde está el gimnasio al que suelo ir, y al que a ver cuándo puedo volver, lo que supone que he estrenado su web de reservas, que no es la misma que la de las piscinas municipales. 

Y porque pensaba que ni por asomo iba a poder reservar una cita en la piscina para el mismo día. 

lunes, 13 de julio de 2020

Retorno a la piscina

El caldo primordial.

Día caluroso, tarde libre, las circunstancias que generalmente me llevaban a coger la mochila y acercarme a la piscina para echar unos largos. Pero ahora, con esta "nueva normalidad" en la que todo ha cambiado, las cosas no son tan sencillas y no es tan fácil como plantarse en el polideportivo con el bañador y el carnet municipal.

En su lugar, el acceso a las piscinas es con cita previa, lo que generalmente supondrá que hay que decidir con antelación cuándo quiere uno ir a remojarse (lo que contrasta mucho con mis caóticas y aleatorias costumbres). Pero como probar es gratis, he mirado si había hueco en alguna piscina y he encontrado que tenía, además con un horario que me pillaba bien, en la piscina interior del polideportivo de Txurdinaga, piscina que cuenta el honor de ser en la que literalmente aprendí a nadar, pues es a la que iba con la escuela y también a la que me llevaba mi padre cuando era niño.

Así que, aunque ha sido totalmente fortuito, no deja de tener su simbolismo que la primera vez que voy a nadar en este nuevo paradigma sea también la primera piscina en la que nadé.

domingo, 12 de julio de 2020

Fin de semana electoral

La partida de Everdell.

Si algo marca el fin de semana es que hoy tocaba ir a votar, que eran las elecciones autonómicas (aquellas que deberían haber sido hace tres meses, pero que se aplazaron por no sé qué de un virus). Pero votar solo ha sido un rato, el resto del fin de semana ha habido más cosas.

El viernes por la tarde me fui al cine, y aunque ya hay cines en Bilbao, repetí la jugada de ir hasta Barakaldo en metro, ver la película y volver andando. De ahí a la lonja, donde probamos el nuevo Arkham Horror y nos tiramos luego de tertulia política hasta las 6 de la mañana.

Llego a casa ya de día, lo que supone que no consigo pegar ojo y a las 10 estoy ya en danza. Voy a Joker a por cómics (el integral de Miss Marvel) y luego a casa a comer y echar siesta. Por la tarde a la lonja, para jugar El banquete de Odín (derrota) y luego a casa de un amigo a jguar al Everdell (¡victoria!). Me retiro bastante antes que el día anterior.

El domingo por la mañana duermo hasta las 11, juego un rato al ordenador y a las 14 voy a votar, en un colegio electoral (que por cierto, era la primera vez que me tocaba votar en ese) muy vacío, y a casa a comer. 

Veo un par de capítulos de los Simpson y a la lonja, donde retomamos la campaña de Warhammer, a la que ya le queda poco.

Eso ha sido mi fin de semana.

sábado, 11 de julio de 2020

La lista de los deseos

Cada una con su propia lista.

Cuando a Eva le descubren un cáncer de mama y tiene que ir a quimioterapia, allí conoce a Carmen, una mujer que va ya por su tercer cáncer y le enseña a ver la vida de otra manera, proponiéndole que se haga una lista de cosas que quiere hacer eso en la vida. Eso les lleva, junto con la mejor amiga de Eva, Mar, a alquilar una caravana y hacerse un viaje de amigotas por Marruecos.

Esta es la premisa de esta película completamente formuláica que cumple bien en su rol de historia amable, con toques emotivos y personajes entrañables en la que la trama tiene pocas sorpresas y fuerza en exceso las casualidades argumentales, a veces hasta niveles de arquear la ceja, pero que cumple con su función. Entretiene y emociona un poco, a la vez que traslada su mensaje de sensibilización sobre el cáncer de mama, y al final muchas veces eso se le pide a una película, que cumpla. 

jueves, 9 de julio de 2020

Maratón de Los Simpson

Una prueba más dura que esta.

Seguramente la serie de animación más famosa de todos los tiempos y, con 30 temporadas, me atrevería a decir que también la más longeva. Como allá por marzo me cogí una cuenta de Disney+, una de las propuestas que me hice, aprovechando que está en su catálogo, es verme entera esta serie (no del tirón, claro), con sus treinta temporadas.

Excluí las primeras 10, que aunque son las mejores me sé los capítulos casi de memoria (Antena 3 se encargó de ello durante años) y ahí que me he puesto para ir viendo a poquitos. Algunos los había visto alguna vez y otros a cachos, pero a medida que van avanzando las temporadas (estoy terminando la 18) hay más terreno virgen. Y como en una mina sobreexplotada, cada vez cuesta más encontrar diamantes entre la roca y los capítulos oscilan entre mediocres y malos, con alguna excepción puntual y rara vez más de una cosa graciosa por episodio. Y todavía no he pasado por lo peor.

Pero mi espíritu completista, unido a la esperanza por pescar algún capítulo aún aprovechable, me da fuerzas para seguir con esta gesta.

miércoles, 8 de julio de 2020

La verdadera historia de la banda de Kelly

La verdaderamente mal contada historia.

Ned Kelly fue un famoso bandolero australiano, posiblemente uno de los criminales más famosos de la historia de su país, y tuvo una vida corta pero llena de peripecias, las cuales intenta contarnos con bastante poco arte esta película biográfica, que parece que se limita a ir contando sucesos, pero sin terminar de darles una cohesión. Así, la evolución de algunos personajes y sus relaciones es completamente abrupta e irreal, como si todo pasara porque sí, y otras veces parece querer ir a todo correr de hito a hito, como dando por supuesto que el espectador sabe de lo que va la feria.  Da la sensación de que tiene mimbres para contar una buena historia pero los desaprovecha por completo, y por ejemplo la banda que da nombre a la película es poco más que un fugaz "y de repente montaron una banda para hacer... cosas". 

La película se divide en tres bloques diferenciados, siendo el primero la infancia de Ned, con una historia bastante típica de bandido con aprendiz, para luego pasar a la madurez, en la que deja entrever muchas cosas sobre Ned y no termina de profundizar ninguna, con algunas escenas incluso que hacen dudar si tenían que ir montadas en ese orden y personajes en apariencia importantes que aparecen y desaparecen de la trama como si fueran el gato de Chesire. Por último, la caída de Ned Kelly, con el supongo que famoso tiroteo final. Pero nuevamente, la sensación de petardo que les explota en las manos y una escena que podría haber sido épica se queda en sosa, plana y aburrida. Por último el epílogo en el que ya uno está más pendiente de que se enciendan las luces para poder salid del cine.

Me fastidia, porque era una película que tenía buena pinta, pero el balance global resulta muy desastroso. Por poner algo a su favor, el apartado visual no me disgusta y la banda sonora incluye temas interesantes. Y bueno, que a ratos parecía una partida de Red Dead Redemption. 

martes, 7 de julio de 2020

Devs

Esta entrada estaba destinada a ser escrita.

Esta serie bien podría ser un capítulo de 400 minutos de Black Mirror, pues toca temas que tendrían muy buen encaje en esa serie, como los límites éticos de la tecnología o cómo con el avance de la misma va variando nuestra concepción de la realidad.

Lo que empieza pareciendo "un thriller de informáticos" que comienza con la historia de un prometedor ingeniero que trabaja en una empresa tecnológica de alto copete, muy a lo Silicon Valley, y es reclutado para formar parte de Devs, un proyecto supersecreto que se desarrolla dentro de esa empresa. Entonces pasan cosas y hay que investigar un enigma, con un trasfondo de espías, conspiraciones y ciberseguridad.

Pero la serie no va de eso. De hecho, vi el primer episodio y no tenía muy claro de qué iba la serie, pero sí que me estaba gustando. Lo malo es que es una de estas series en las que es complicado reseñar sin contar más de la cuenta, pero sin entrar en los spoilers, puedo decir que plantea cuestiones filosóficas interesantes sobre el determinismo y el libre albedrío, verdadero leit motiv de la serie, con algunos momentos sublimes, como la conversación entre Katie y Lily, en la que la primera explica y demuestra sus planteamientos.

Me queda también la impresión de ser una serie repleta de simbolismo, aunque reconozco que soy un poco torpe en esas cosas, pero no podía evitar la sensación de estar nadando muchas veces por un mar de metáforas visuales que no entendía, pero las disfrutaba igual. Algunas me parecían muy obvias, o al menos así las entendí yo, o puede que simplemente me estuviera montando la película en la cabeza.

En cualquier caso, es una serie cortita (8 capítulos de 50 minutos) a la que merece la pena echarle un ojo. Y, a título de curiosidad, entre sus personajes podremos encontrar uno muy importante con nombre vasco. 

lunes, 6 de julio de 2020

Refrescando PCBasket

Aquí están, los hombres de negro.

Alguna vez he hablado aquí del PCFútbol, mítico videojuego de Dinamic que consiguió en su día que yo me aficionara al fútbol. Fue tal su éxito, que trataron de estirar el chicle y llegaron a lanzar la versión de baloncesto, con Epi en la portada. Pero no debió de funcionar mucho, porque creo que solo sacaron una edición, allá por finales de los 90, en la que podías intentar fichar a Michael Jordan con el Cáceres, y cosas así.

Pues ahora unos aficionados al juego han sacado un parche para poder jugar con las plantillas de la liga ACB 2019-20, y aunque el formato de competición no es el mismo, claro, puedes coger un equipo de la zona baja de la tabla y llevarlo a jugar Euroliga, con fichajes delirantes. No es perfecto, y tiene sus errores y bugs, pero es gratuito y funciona bajo Windows 10.

Está disponible en su web, y reconozco que ha tenido su encanto jugar a esto con mi equipo, el Bilbao Basket... y aguantar un turno más. 

domingo, 5 de julio de 2020

Finde con barbacoa

La partida de hoy.

Toca decir que ha sido un fin de semana largo, pues como decía el viernes, ha sido de tres días, pero todo toca su fin, y hay que hacer la crónica del fin de semana. A ver, no es que "haya que", pero es un tema fácil y socorrido.

El viernes, a una mañana de descanso le siguió una sobremesa del estilo y luego fuimos mi señora novia y yo a dar un paseo por la zona de Olabeaga, aprovechando que hacía bueno. Luego nos reunimos con unos amigos de Santa Pola y fuimos a cenar y arreglar el mundo.

El sábado, coincidiendo con el 4 de julio, barbacoa en Etxebarri, en un merendero que está junto al cementerio, pero no hubo zombis ni nada. 2020 está perdiendo facultades. Regresado a casa, una proverbial ducha y a casa del amigo Giner, para conspirar acerca de un viaje a Port Aventura en septiembre.

Y hoy domingo, dedico parte de la mañana a ver Sharknado 3 (más delirante, si cabe, que las anteriores) y la tarde a ir a la lonja, a jugar al interesante El año tranquilo.

Eso ha sido más o menos todo. 

viernes, 3 de julio de 2020

Microvacaciones semiforzosas

Libre por un día.

El título es un poco tramposo, que es muy posible que en otras circunstancias hubiera seguido fiel a gastarme días de vacaciones en viernes sueltos de julio (es un día lo que me he cogido), pero algo de eso hay, pues desde función pública este año nos mandaron la instrucción de que teníamos que gastar al menos el 75% de las vacaciones del año antes del 6 de septiembre, lo que unido a que no podemos dejar la oficina vacía, obligaba a hacer unos cambalaches terribles y coger días por coger. Afortunadamente, nos han dejado prorrogar hasta el 30 de septiembre, que sigue siendo una putada (yos soy más de coger en octubre y noviembre) pero menos. Así, al menos, los días que tuve que poner muertos de risa en junio (y que ya me habría gastado) los tendré en septiembre, para descansar de un verano que, sin jornadas, será muy soso.

Lo que me pasa ahora es que al ser el primer día que me cojo libre desde que volvimos del confinamiento estoy con el chip del teletrabajo, todo el momento en tensión, esperando a que suene el teléfono. Pero no, puedo dedicarme tranquilamente a hacer nada por un día, que siempre viene bien. 

jueves, 2 de julio de 2020

Sonic: La película

El erizo más azul y más veloz.

No daba dos duros por esta película, lo reconozco. En mi época de niño rata era más de Nintendo que de Sega, de modo que el videojuego nunca significó mucho para mí, y esta adaptación para la gran pantalla cantaba a cutre a varias millas de distancia, pero la película, mucho más fresca y divertida de lo que esperaba, ha sido una agradable sorpresa.

No se comen mucho la cabeza y buscan una fórmula que funciona (bicho perseguido por los malos que se hace amigo por casualidad de un humano y tienen que hacer un viaje juntos, con todos los clichés de las buddy movies) y la aplican correctamente, rellenando el metraje con escenas simpáticas y emotivas en su justa medida, muy bien calibradas unos personajes con los que se hace fácil encariñarse (el personaje de James Mardsen es físicamente imposible que caiga mal) y un malo que consiguen que sea todo lo histriónico y ridículo que el Dr. Robotnik merece, y que quede bien, logrando además una excusa perfecta para ser fieles a su diseño original.

Una sorpresa francamente agradable que no se complica la vida, sabe a lo que juega y cumple. 

miércoles, 1 de julio de 2020

Helado de mango

En el peor de los casos, tendré batido de mango congelado.

Entrada breve para hablar de una receta, cortesía de mi madre, para la que tampoco me he comido mucho la cabeza: dos mangos maduros (importante la parte de pelarlos y quitarles el hueso), cuatro yogures naturales azucarados, un rato de batidora y al congelador.

Mañana conoceremos el desenlace.