viernes, 30 de enero de 2015

Lo mío con esto del basket

De mis primeros recuerdos baloncestísticos.

El texto que sigue lo escribí hace un par de años como parte del regalo colectivo que hacíamos al amigo Jon Lekue, aficionado al baloncesto; un libro en el que todos escribiríamos algo sobre el deporte de la pelota naranja. Yo por mi parte escribí sobre mis orígenes como aficionado a esto. Téngase en cuenta que el texto es de 2012, por lo que no hay referencias a todas las historias negras de Uxue y la casi desaparición del equipo. 

Lo mío con esto del basket, como otras tantas, es una afición realmente tardía. Nunca fui niño futbolero, pues en casa, a diferencia de en otras tantas casas de Bilbao, no se cataba el fútbol, ya que ni a mi madre ni a mi padre les iba nada. Mi padre, tal vez movido por ese espíritu contracorriente que siempre le ha caracterizado, era más de baloncesto. O como lo llamaba mi abuela (ella más futbolera, o mejor dicho Athleticzale) “eso de los negros saltimbanquis”.

Y sí es cierto que de niño tengo el recuerdo de ver a mi padre viendo el baloncesto, pero no captaba mi interés. Supongo que era una de esas cosas que me parecían “de mayores” y por tanto aburridas. Tendría que hacer memoria para encontrar mis primeros recuerdos de baloncesto, pero sí recuerdo que con 9 años y una enfermedad que me tuvo todo el verano en cama, mi padre me hablaba del “concurso de mates”. No terminaba de entender qué tenía de apasionante ver a unos señores haciendo sumas y restas, y menos aún entendía qué relación tenía con aquellos señores haciendo cosas con la pelota. Aquel año ganó un tal Michael Jordan, y por imperdonable que sea, no guardo absolutamente ningún recuerdo de ello. Probablemente estaría a otras cosas y no a la tele. Algo muy de mí en aquella época.

Algo mejor recuerdo mis primeras experiencias con el baloncesto en directo. Una de las cosas que más mueve al aficionado es el sentimiento de pertenencia, y por aquellos años había una cosa llamada “Caja Bilbao”, donde jugaba un tal Jon Kopiki (sic) que debía de ser muy bueno. Se hablaba algo más de baloncesto, e incluso alguna vez fui a la Casilla a verlo. Aunque no debían de ser muy buenos, porque solo recuerdo derrotas. Incluso recuerdo un partido en el que el marcador fue un raquítico 59-64 o algo así, y a mi padre quejándose por la escasa cantidad de puntos. Pero nunca recuerdo una verdadera pasión por el Caja Bilbao. Alguna vez lo veía por la tele, y recuerdo a mi abuela sacando pecho porque se había ganado al Real Madrid. La buena señora probablemente no tenía ni idea de baloncesto, ni de quiénes eran esos tipos que jugaban. Pero no importaba, “habíamos” ganado al Real Madrid.

Recuerdo también que en aquella época, o tal vez algo más tarde, me aficioné vagamente a la NBA, pero no tanto a los partidos, sino a seguirla por prensa. Los tiempos de los Pistons de Thomas, los Celtics de Bird, los Lakers de Abdul Jabbar, y cómo de cuando en cuando llegaba a casa un ejemplar de la revista Gigantes del basket, la cual guardaba cual tesoro. Pero lo que más me gustaba era la parte de resultados y estadísticas.

Otro recuerdo está en uno de mis juguetes de la infancia: el Exin Basket. Esa especie de futbolín de baloncesto que acompañaba mis largas tardes en solitario. Recuerdo que asignaba a cada botón un jugador, y que anotaba la estadística. Era curioso, no tenía ni idea de baloncesto, pero me encantaba memorizar nombres de equipos y jugadores. Palabras como Cholet o Limoges se me hacían familiares sin saber que eran ciudades francesas, y muchos nombres de jugadores, a los que nunca vi jugar, se me hacían familiares. No necesitaba verlos, me valía con el dictamen de aquellas revistas para saber si eran buenos o no.

En este batiburrillo de recuerdos asociados al baloncesto, es inevitable hablar de finales de los 80 sin hablar de la selección de Díaz Miguel, con aquellos Villacampa, Jofresa, y el que era mi favorito, no preguntes por qué: Andrés Jiménez. Me acuerdo del apasionante preolímpico, donde España tenía que medirse a rivales como Irlanda, y aquel empate a 3 donde una carambola con Italia (dolorosa derrota) y Grecia (dulcérrima victoria) nos mandaría a Seúl. A Seúl cargados de ilusiones, pero derrotas como las de Australia, con un tal Sengstock en plan estelar, que tengo el recuerdo de estar viendo por la mañana en el salón de mi antigua casa, nos devolvía a la realidad.

De momentos agrios vive también la afición, y uno que no se puede olvidar es el play-out contra Granada, que sufrí por la radio, sin saber que estaba siendo televisado, con el doloroso descenso, más lo que vendría después. Pero el baloncesto, como cualquier otra afición, está para traer buenos momentos, y prefiero quedarme, pese a lo irrelevante, con aquella vez que se apalizó (¿pudo ser por 50 puntos?) creo que al Mayoral Maristas de Málaga, germen de lo que después sería el Unicaja. Aunque si volvemos a los recuerdos negativos, es imposible no mencionar aquel no ascenso.

Pero dejemos atrás esa etapa, que recuerdo como difusa, y de la que sin duda he hecho una exposición tremendamente poco rigurosa, para avanzar un poco en el tiempo. Cierto es que podría documentarme un poquito y cotejar fechas, pero no es ese el espíritu de esto. Como decía, corramos un poco en el tiempo y obviemos los años en los que literalmente me desentendí del baloncesto para ir al año 2003.

Sabía que se había refundado el equipo, en lo que parecía otro intento con visos de ser infructuoso, y se acercaba el cumpleaños de mi padre. No sabía qué regalarle, y se me iluminó la bombilla: ya que tantas veces me había llevado él al baloncesto de niño, ¿por qué no hacer lo propio? Y así fue, y tras tantos años volvimos a la Casilla para ver baloncesto. Una cómoda victoria contra Ferrol, y una bonita sensación. Ese año seguimos los resultados por prensa, y casi se sube a LEB. Tentados estamos de hacernos socios, pero al final, entre pitos y flautas ese año no nos llegamos a hacer socios. Aunque en mi cumpleaños mi padre me devuelve el regalo y vamos a ver el crucial partido contra el Plasencia: ganarlo supone evitar al Granada en Playoff y casi asegurarnos el ascenso. Resultado: victoria apabullante y gran animación.

Pero la alegría de ese día chocaba con mi, por otra parte comprensible, escepticismo. ¿Volvía a haber equipo de ACB en Bilbao, o se repetiría la jugarreta de hace unos años? La idea era ilusionante, pero el miedo a que se repitiera la historia podía más. “Me creeré que el Bilbao Basket está en ACB cuando vea el balón subir en la Casilla” era una frase que repetí mucho. Y así fue, cuando aquella tarde de otoño debuté como abonado en partido oficial en aquel catastrófico 57-104 contra el odiado rival (nunca negaré que mis dos equipos favoritos son el Bilbao Basket y el que esa semana juegue contra el Baskonia), en un partido que hacía presagiar un recorrido muy corto por el baloncesto de elite. Pero el vaticinio no se cumplió, y las victorias llegaron.

Sería un poco redundante empezar a contar aquí cómo fueron los partidos, y prefiero hablar de mis sensaciones, como la primera victoria, ante Estudiantes, o la noticia de la permanencia del Bilbao Basket. Recuerdo además que ese día, en que el Bilbao Basket se la jugaba en Tenerife, estaba yo con unos amigos viendo la semifinal de la Copa del Rey, entre el Athletic y el Betis. Y siendo yo por aquel entonces simpatizante del equipo verdiblanco (no pregunten por qué, el deporte es irracional y muchas veces absurdo) había salido yo ataviado con la ajada camiseta del Betis, y recuerdo que al acabar el partido de baloncesto, coincidiendo con el descanso, llegaba la noticia de que el Bilbao Basket por medio de mi padre. Recuerdo entrar al bar y comentar que el Bilbao Basket se quedaba, y tengo grabada la imagen de estar abrazado a un montón de tipos con camisetas del Athletic, todos celebrando la parte baloncestística.

El baloncesto, y concretamente el Bilbao Basket, ha traído recuerdos imborrables, como las canastas sobre la bocina de Salgado, el notapón de Hervelle, o un sinfín de batallitas con las que podría rellenar páginas y páginas. ¿Y qué decir de los viajes? Sevilla, Valladolid, Turín, Moscú... Podría estar escribiendo durante horas. Pero hay que sintetizar un poco, digo yo.

Sin embargo, hay dos hitos que deben ser mencionados en mi trayectoria como aficionado a este deporte, que son el descubrimiento del Foro ACB, y por extensión mi ingreso y posterior renuncia a la Piña Marko Banic. La Piña, con sus más y sus menos, sirvió para ver este deporte de una manera diferente, y verlo tal vez más desde dentro. Y aunque es una etapa que quedó cerrada, sin duda dejó algunos momentos muy positivos. Y negativos, pero esos estaría feos dejarlos por escrito.

Pero volviendo al tema de la afición, no afición, siempre me he considerado un aficionado atípico. Lo que no deja de ser normal, porque al final cada uno es un mundo, y cada cual tiene sus rarezas. Pero yo tengo las mías. ¿Aficionado inquebrantable que sigue al equipo en los buenos momentos y en los malos? Tururú. El baloncesto, como cualquiera de los hobbies por los que pago, está ahí para divertirme, y mi obligación con la entidad se acaba en cuanto pago el abono y respeto las normas del pabellón. Por lo demás, creo haber logrado ese momento zen, en el que me alegro con las victorias y me son indiferentes las derrotas. Esta postura que me permite engorilarme cuando me apetece hacerlo, o ir a los partidos como quien va al cine. Sin que eso me impida vibrar con acciones como la canasta de Raül López al Siena, la cual recuerdo como el que probablemente es uno de los momentos más bonitos que he vivido como aficionado de este deporte.

En cuanto a la práctica, pues no es de extrañar que siendo alto todo el mundo me pregunte si he jugado a baloncesto. Pues no, más allá de pachangas ocasionales no he jugado a baloncesto en mi puta vida. Tuve de niño un balón, con el que me iba a veces a tirar a canasta al colegio, pero ya. Y cualquiera que me vea moverme por una cancha se dará pronto cuenta de que, efectivamente, nunca he jugado a baloncesto.

Va siendo ya hora de dar por concluida esta exposición, la cual es completamente caótica y desestructurada, escrita a vuelapluma y en la que me habré dejado cosas importantes y habré errado en otras. Y sin duda habré incurrido en repeticiones. Pero bueno, esto no pretende ser una tesis doctoral, y estimado Joni·, si quieres las historietas en más detalle, quedamos cualquier día y te las cuento.

jueves, 29 de enero de 2015

Top 10 del blog

El verdadero Top-10

Este blog lleva ya un tiempo funcionando, casi 8 años, y en ese tiempo he escrito (sin contar con esta) 2376 entradas, que se dice fácil. Y de esas entradas, estas son las 10 que más visitas han recibido (según el contador interno del blog, que no sé cómo será de fiable).

10-Nola lortu nuen EGA. (1501): Aquí es donde cuento cómo me saqué el título de euskera, y a pesar de lo que pueda parecer por el título, la entrada está en castellano. Suele recibir más visitas cuando se acercan convocatorias de exámenes de perfil lingüístico.

9-La canción de los Lannister. (1555): Un vídeo de coña en el que subtitulo el videoclip "Safety Dance" del grupo "Men without hats", que mostraba un parecido casi profético con Juego de Tronos y increíble potencial de parodiabilidad.

8-El libro de Eli. (2163): Una de mis habituales críticas flamígeras a una película bastante normalita (no es buena, pero tampoco épicamente mala).

7-Hostel 2. (2269): Otra crítica flamígera (aunque no tanto), que es además una de las entradas más antiguas del blog, y la más antigua de esta lista.

6-¡Sí, Señor Oscuro! (2551): También de las más antiguas, esta es la reseña sobre un divertido juego de cartas al que por aquella época jugábamos bastante.

5-Minivacaciones y pulmones (3341): Sorprende ver esta aquí, ya que realmente no cuenta nada especialmente interesante. Hablaba de que me había quedado sin ir de viaje y que gracias a perder peso había ganado capacidad pulmonar. Supongo que coincidirá que tendrá muchas palabras clave que la pondrán en buena posición en buscadores.

4-A Moscú que nos vamos (3666): Algo parecido pasaba aquí. En esta entrada simplemente anunciaba que me iba a ir de viaje a Moscú, a ver el CSKA-Bilbao Basket. Seguramente una adecuada y coincidente combinación de palabras clave tendrán la culpa.

Y ahora damos paso al Top-3, donde como curiosidad, la 3ª tiene más entradas que la 4ª y la 5ª juntas.

3-Hacer la 13-14 (8895): Una expresión sobradamente conocida, cuyo curioso origen se explica aquí.

2-La casa de los dibujos (10781): También conocida por su título original, Drawn Together, mi reseña esta serie de dibujos animados para adultos con un humor negrísimo y muy macarra ha sido leída por bastante gente.

Y la más leída de todas es, con 11075 visitas es...

Van Helsing: Aquí destripaba con justicia la infame película de Hugh Jackman, poniéndola a bajar un burro. Lo curioso es que esta crítica no la escribí expresamente para el blog, sino que la escribí antes de que este existiera (diría que por 2004), y decidí recuperarla (incluso me la encontré por alguna otra página, con algún listillo intentando firmarla como suya). Así que si tenemos eso en cuenta, realmente esa crítica tiene bastantes más lecturas que las que dicta el contador de visitas.

miércoles, 28 de enero de 2015

Películas al revés (2)

Acción... ¡cámara!

Continuando con esto, pero tratando de no estirar el chicle tanto como con las películas imposibles, lanzo otra entrega de películas contadas al revés, que son más complicadas. He de decir que no tenía intención, pero esta entrada es a petición popular. Aunque aquí es más complicado innovar y como es de esperar, hay spoilers a cascoporro.

28 DÍAS DESPUÉS: Un hombre está muy nervioso a causa de una plaga de zombies que corren de espaldas y arrasan Londres, y cuando se tranquiliza se va a Londres y se echa a dormir hasta que se pasa la epidemia.

AMERICAN HISTORY X: Derek Vinyard es un hombre normal hasta que asesinan a su hermano y lo encarcelan. En la cárcel lo violan y cuando sale se vuelve un nazi y se carga a un negro pisándole la cabeza contra el bordillo.

AVATAR: Jack Sullivan es un na´vi que después de la batalla con los humanos corta con su novia, Neytiri, se une a la humanidad, aunque queda paralítico y se tiene que meter en una cápsula criogénica para volver a la tierra.

BREAKING BAD: Heissenberg, un peligroso traficante de metanfetaminas, decide volver con su mujer, dejar las drogas y dedicarse a la enseñanza después de que le detecten un cáncer de pulmón.

CADENA PERPETUA: Cuando Morgan Freeman es encarcelado, Tim Robbins hace un agujero en la pared para colarse en la cárcel en la que cumple condena, hasta que le expulsan y entonces mata a un tipo.

CASABLANCA: Después de abandonar la resistance para ayudar a unos prófugos (Ilsa Lund y Víctor Laszlo) a entrar ilegalmente en Marruecos, Rick Blaine abre un café con su amigo Sam y al final se marcha a París a enrollarse con Ilsa cuando los nazis meten a Victor en un campo de concentración.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: Frodo roba un anillo mágico de un volcán en Mordor y se escapa, con intención de pedir asilo político en Lorien con sus amigos Gollum y Sam. Gollum se enfada con ellos y se larga, pero en su camino se les irá uniendo mucha gente. Cuando finalmente llega a la Comarca, hacen una fiesta y le regala el anillo a su tío Bilbo, que años después busca a Gollum en unas cuevas y se lo entrega. Mientras tanto, el rey Aragorn es depuesto, se divorcia de Arwen, le rompen la espada y se tiene que ir por ahí buscando la vida como un pobre montaraz llamado Trancos.

EL SEXTO SENTIDO: Bruce Willis es un psicopedagogo que atiende a un niño que ve fantasmas y al final muere.

GRAVITY: Sandra Bullock se está dando un baño cuando se mete en una cápsula espacial que está a punto de despegar. Luego se pierde y empieza a dar vueltas por el espacio hasta que acaba en un satélite tripulado por George Clooney. 

GREASE: Sandy es un putón que para seducir a Danny Zucko se viste de niña bien y deja de fumar, a pesar de que ello le supone sufrir las burlas de sus compañeras, pero al final todo sale bien y acaba enrollándose con el chico en la playa.

LA GRAN EVASIÓN: Soldados de todas partes de Europa urden un descabellado plan para colarse en un campo de prisioneros alemán, aprovechando que los nazis están distraídos echando todo el rato a Steve McQueen de la nevera.

LA PRINCESA PROMETIDA: El pirata Roberts se enfrenta a todo tipo de desafíos y amenazas para escaparse de su pesada exnovia Buttercup, llegando a tirarse por un acantilado. Pero cuando parece que ha encontrado la tranquilidad haciéndose pasar por un granjero llamado Wesley, se vuelve a encontrar con Buttercup. Y al padre de Iñigo Montoya lo mata el hombre de seis dedos, como venganza por la paliza sufrida a manos del espadachín español.

LOS 10 MANDAMIENTOS: Moisés entra por la fuerza en Egipto con un grupo grande de inmigrantes de Judea y se dedica a extorsionar al Gobierno de Ramsés con plagas hasta que acceda a su chantaje y deje a los judíos quedarse, aunque Moisés traiciona a su pueblo y mientras él vive en palacio con todos los lujos, su pueblo acabará siendo esclavizado.

PENA DE MUERTE: Sean Penn se libra del corredor de la muerte y le empieza a poner la cabeza loca a una monja interpretada por Susan Sarandon hasta que lo sueltan y entonces asesina a una pareja.

STAR WARS: LA AMENAZA FANTASMA: Después de juntar los cachos de Darth Maul para que le ayude a curar a Qui-Gonn Jin, Obi Wan se va con ellos a Tatoooine a devolver a Jar Jar Binks a su pueblo y entregar a un niño a un tratante de esclavos llamado Watto.

THE IMITATION GAME: Alan Turing es un científico homosexual que, cuando es rehabilitado por el gobierno británico y contratado para sus servicios secretos, los traiciona saboteando sus sistemas de desencriptado y haciendo que los alemanes ganen la guerra.

martes, 27 de enero de 2015

El señor de los anillos (cartas)

La caja

Un LCG (Living Card Game) al que me he aficionado bastante últimamente, con unas reglas muy dinámicas, una ambientación de sobra conocida, unas ilustraciones muy buenas y un planteamiento peligrosamente adictivo.

Fase de recursos

Empiezo explicando qué es un LCG. Es un juego de cartas semicoleccionable, en el que a diferencia de los juegos tipo Magic, donde te comprabas los sobres y a ver qué salía, aquí sabes de antemano qué cartas incluye cada expansión, pero son tantas que es difícil decir que no es coleccionable, pues hay al menos 8 cajas básicas y más de 30 expansiones pequeñas.Y como te dé por comprártelas todas...

No miento, son unas cuántas.

Fase de preparación

Lo que más destaca de este juego es que es cooperativo. No juegas contra otros jugadores, sino que juegas, con otros compañeros o en solitario (otro de los puntos interesantes) contra el juego. El juego tiene varios escenarios, y te dice qué cartas debes usar para formar un mazo de la sombra, que es a lo que te enfrentas, y en función de a lo que te vayas a enfrentar, te puedes ir haciendo una baraja a medida, con cartas de las 4 esferas de influencia (rojo=táctica, para dar hostias como panes; verde=sabiduría, imprescindible para curarse; azul=voluntad, cartas poderosas que ayudan en las misiones y morado=liderazgo, aliados a saco), así como eligiendo los 3 héroes que liderarán tu baraja. Estos héroes tienen capacidades únicas y además generan recursos, con los que jugar las demás cartas.

Fase de misión

Cada escenario tiene sus propias normas, que se indican en sus cartas. Pero casi todos tienen en común que hay que ir superando una serie de dificultades para ir poniendo contadores en sus etapas para ir avanzando y no perecer por el camino. Para entednernos, cada misión tiene generalmente tres cartas de misión, y cada una tiene texto en ambos lados (1a, 1b, 2a, 2b, 3a y 3b), de forma que hay que hacer 1a (que generalmente suele ser preparación) para pasar a la 1b, hacer esta para la 2a, etc. Y no siempre es fácil, ya que para eso están las cartas del mazo de la sombra para lanzarnos bichos, lugares o eventos desfavorables.

Lo que le da la gracia al juego es lo siguiente. La dificultad de cada misión viene dada por las cartas en el área de preparación, cartas que están en el centro de la mesa y que representan una amenaza en abstracto. Esta amenaza se plasma en un valor numérico que debemos superar enviando personajes a "hacer la misión", pero hay que tener cuidado, ya que el personaje que usas para esto, no lo puedes usar para otra cosa. La gracia (aunque a veces no tiene ni la más mínima) es que después de decidir qué personajes envías, se deben robar cartas del mazo de la sombra (una por jugador) y añadirlas al área de amenaza, con lo que puedes ir ufano y feliz, pensando que superas la misión holgadamente, y te encuentras con un troll de Moria dando los buenos días.

¡Cucú!

Fase de viaje

Hay un tipo de cartas que son localizaciones, cartas que suman su valor de amenaza a la misión y que pueden parecer inofensivas, pero que son muy puñeteras cuando se acumulan. Una forma de quitarlas es "viajando", moviendo una carta del área de preparación a la zona de lugar activo. Esto tiene la ventaja de que no suma su amenaza a la misión, pero sí hace que sean necesarios más puntos para superarla. Dicho de otra forma, es como si quitara "armadura" a la misión pero le diera "puntos de vida". En cualquier caso, lo de viajar es opcional, y a veces puede ser bueno (no solo por lo de la amenaza, sino porque algunas tienen efectos positivos) o malo (algunas tienen efectos negativos por viajar), pero otras directamente puede ser un requisito para superar la misión.

Fase de encuentros

¿Qué sería de un juego de fantasía medieval sin bichos? Los hay y muchos, generalmente muy puñeteros. Y todos tienen algo en común: su valor de amenaza. Rebobino al principio, a la parte en la que digo que al hacerte la baraja eliges 3 héroes. Cada uno de estos héroes tiene un valor de amenaza, que representa lo duro que tiene el culo y lo probable que es que el señor Oscuro se fije en él. La suma de los valores es la amenaza inicial, y es bueno tener un valor bajo, pero claro. Héroes poco poderosos, pues como que... Ese valor tiene dos cosas malas; una es que si en algún momento llega a 50, y no es nada difícil que eso pase, GAME OVER (como referencia, un valor inicial promedio andaría por los 30) y la otra, que los monstruos solo atacan a los que superen su valor de amenaza. Si eres demasiado insignificante, la mayoría de criaturas pasarán de ti. 

Para medir eso, hay una fase en la que se comparan las amenazas y se decicen los enfrentamientos, ya que los monstruos pueden ir a por uno u otro jugador. Y no suele ser una visita agradable. Además, una vez se te enfrenta un bicho, no se va de ahí hasta que uno de los dos muera. Lo bueno, que no todo va a ser malo, es que ya no suma su valor de amenaza (no todo iban a ser desgracias).

Fase de combate

Impera la cortesía, y hay que dejar que los monstruos ataquen primero. Se puede defender, en cuyo caso se compara el ataque del bicho con la defensa del personaje que defiende, y lo que sobra va a la vida. Para darle más gracia, se roba una carta del mazo del mal, que puede dar bonificaciones y eliminar inesperadamente al infeliz defensor. Además, para defender con un personaje hay que girarlo (¿os acordáis de cuando comentaba aquello de no mandar a todos a hacer misiones?). Entonces, ¿para qué sirve defender? Bueno, si no defiendes, no restas tu valor de defensa al ataque, y va todo a la vida de uno de los héroes (defender sirve cualquier personaje, pero si no defiendes, va a los héroes, y es MUY jodido quedarse sin uno). Además, las cartas de sombra que afectan al combate tienden a ser aún más crueles si no se ha asignado defensor. Así que hay que tenerlos cuadrados para no defender. Eso, o estar muy jodido.

Después de la ronda de ataque de los bichos, y si te queda algún personaje en pie, es cuando puedes atacar para intentar quitártelos de en medio. Que si no los matas, ahí van a seguir, y el turno que viene, llegan más. ¿Divertido, eh?

El entrañable señor Piñata: cada vez que sufre heridas genera recursos.

Fase de recuperación

Después del vendaval de hostias, sube en uno la amenaza, endereza todas las cartas y vuelve a empezar el turno. Así hasta que acabes con el escenario o este acabe contigo.

El juego, aunque divertido, no es nada fácil, y así como hay escenarios bastante facilones, los hay que son todo un desafío, y además la escalada bélica hace que las nuevas expansiones traigan cartas poderosas, pero también escenarios cada vez más complicados, que te empujan a comprar más cartas, que a su vez traen escenarios, que... En fin, un sacacuartos bien pensado y probablemente uno de los mejores juegos de cartas del momento, con una gran jugabilidad, y sobre todo la posibilidad de jugar solo, o bien a 2, 3 o 4 jugadores sin que el juego se resienta. Además, el número de jugadores también cambia tu estrategia, ya que permite combinar tácticas de equipo "tú hazte una de enanos que peguen y yo usaré mis elfos curanderos..." o amldarla a lo que te va a venir "para este escenario que tiene mucho nazgûl es mejor meter a Gandalf...", con lo que hay diversión para rato.

Sobre todo me gusta porque es un juego muy bien adaptado a la temática y las cartas de misión tienen textos introductorios que dan un toque de inmersión al juego, ya que si juegas los escenarios en orden te das cuenta de que están siguiendo una historia.

Algunos de los dibujos me parecen espectaculares.

lunes, 26 de enero de 2015

Preparando improvisaciones

Los EnsayAmos

El 31 de enero, como ya anuncié, repetimos el show de las improvisaciones, que la otra vez nos quedó bastante divertido. Y como nos enfrentaremos al hándicap de no contar con el factor sorpresa, tenemos que buscar cambios y novedades, entre las cuales están las nuevas incorporaciones del plantel, cambiar unos números por otros o introducir variantes en algunos conocidos (Para los fans: estad tranquilos, habrá radio), así como alguna sorpresa gamberra.

Eso, a pesar de que obviamente no hay un guión que estudiar, requiere algo de preparación, así que ayer tuvimos el ensayo, que es básicamente lo mismo, hacer el vaina pero sin público, aunque pasándolo como enanos.

Hay ganas de que llegue el sábado, pardiez.

domingo, 25 de enero de 2015

Birdman

¿Es este el héroe que salvará a la ciudad?

Birdman mola, pero es rara de cojones. Esa es la versión corta de una crítica sobre una película audaz y que ofrece una propuesta muy diferente, donde las interpretaciones son magistrales (debo destacar a Edward Norton, que se alimenta de pantalla cada vez que sale, aunque Michael Keaton está soberbio también) y una labor de dirección impecable, pues casi toda la película está grabada en un peculiar plano-secuencia que nos va contando la historia y sus entresijos, hasta llevarnos a un final abierto a interpretaciones.

Birdman es el personaje al que interpretó Riggan Thomson (el personaje de Keaton), un actor que vivió los éxitos del cine comercial en los 90 (tiene su gracia, pues el propio Keaton fue quien interpretó a Batman en la película de 1990) y se siente devorado por su personaje, del que quiere huir haciendo teatro, para sentirse actor de verdad. Ahí tiene que enfrentarse contra sus propios fantasmas y contra su mejor aliado/peor enemigo, Mike Shiner, un actor tan magistral como impresentable, y de paso tratar de reconducir su tormentosa relación con su hija (Emma Stone) y algunos otros asuntos personales.

Tan interesante como la propia película es la historia dentro de la historia, esa doble capa que nos muestra a los actores haciendo de actores que a su vez están actuando, y cómo tienen que valerse de sus recursos para salir adelante. Cierta escena que acaba con Riggan en calzoncillos en medio de Times Square es de lo mejor que me he encontrado en el cine en mucho tiempo.

A ratos, sobre todo al principio, puede resultar algo confusa, y no carecen de su punto psicodélico las ensoñaciones del protagonista. Pero eso también forma parte de su genialidad. Bueno, y particularmente me encanta que toque el mundo del teatro.

Después de haberla visto, no se me hace raro verla nominada al Oscar, y no me sorprendería que le cayeran unos cuántos. De hecho, todo lo que no sea Edwad Norton con una estatuilla en sus manos me parecería motivo de ilegalizar la Academia.

sábado, 24 de enero de 2015

Cumpleaños sorpresa teatrero

El homenajeado, estrenando regalos.

Ayer fue un día bastante bonito y emotivo gracias a la fiesta sorpresa que organizamos (uso el plural aunque yo hice poco más que participar) a Patxi, componente del grupo de teatro, con motivo de su 60º cumpleaños.

Lo que lo hizo especial fue la conspiración que hubo detrás para que, como en las películas, él no supiera nada hasta llegar al restaurante y encontrarnos ahí a todo (se nos emocionó, y casi se le cae la lagrimilla). Todo fue a la perfección gracias a toda una serie de mentiras y coartadas hábilmente urdidas para que tragara el anzuelo, y vaya si lo tragó. 

Una cena muy especial, y algo que hace presente que los ensayos son muy divertidos y representar las obras es la hostia, pero lo verdaderamente especial de hacer teatro, es haber formado este grupo tan especial y bien avenido. Y me alegro de formar parte de ello.

viernes, 23 de enero de 2015

Los ImprovisAmos 2: edición Genus

El cartel.

La primera edición del show de los ImprovisAmos fue un éxito y, sobre todo, fue muy divertido para nosotros. Eso es lo que propicia que nos animáramos a repetir, y así será el 31 de enero, a las 19:00, que volveremos a hacer el show. Un show que, por su naturaleza, será completamente distinto, además de que trataremos de introducir cambios y novedades. 

En todo caso, esperemos que sea igual de divertido y que volvamos a llenar la sala (es pequeñita, no debería costar demasiado).

El 31 de diciembre, a las 19:00, en la escuela Muzzik, C/ Pérez Galdos 18-20 (Galerías Galdós), una propuesta para reír.

Aquí son.

jueves, 22 de enero de 2015

Sin Encuentros Rúnicos en 2015

Este año tampoco.

Una mala noticia que se repite este año. Igual que pasó en 2013, este año no habrá Encuentros Rúnicos. La noticia la confirmaban ayer los organizadores con este escueto comunicado:

Por la presente, informamos sobre la cancelación de los Encuentros Rúnicos 2015. La razón de dicha decisión es principalmente la dificultad de conseguir los fondos necesarios a tiempo para su realización sin que perjudique la calidad de los mismos, por lo tanto hemos decidido que es mejor posponerlos que realizar unos rúnicos de mala calidad. Más información en breve.

Una putada, ya que se habían convertido desde hace mucho, y por pleno derecho, en uno de los eventos de referencia, y ya no solo a nivel local, sino a nivel nacional ("estatal", que dirían algunos). Pero la falta de dinero, y viendo el año pasado, intuyo que la falta de apoyo de las administraciones públicas han acabado por hacer que este año tampoco podamos disfrutar de estas maravillosas jornadas en Semana Santa.

Dicen que siguen trabajando para que en 2016 haya Encuentros Rúnicos. Y si los hacen, ahí estaré.

miércoles, 21 de enero de 2015

Dirigiendo Cultos Innombrables

Los únicos puntos de drama que quitan cordura.


Tenía delito que todavía no hubiera dirigido una partida de "Cultos Innombrables", pues aunque es verdad que no soy muy propenso a hacer de Director de Juego cuando me siento en una mesa de rol, a veces toca, y si mi nombre aparece en el libro, está feo que aún no me hubiera dignado.

Hoy he debutado, con una partida de mi creación, "La pasión de Van Weyden", en la que los personajes (he usado al Culto de Baudershire, que viene bien y ya están hechos) son invitados a una subasta en un idílico hotel de los Alpes suizos para intentar hacerse con un enigmático cuadro. Sin duda, algo pasará que rompa la tranquilidad, pero no es cuestión de andar destripando aquí la trama.

Esta partida es la que llevaré a las jornadas Bilbao Rock&Rol el 7 de febrero, aunque seguramente tenga que corregir algunas cosas y retocar otras. Pero bueno, la experiencia no ha sido mala.