viernes, 27 de febrero de 2015

El vestido de color bipolar

No es por tocar los huevos, pero yo lo veo azul y dorado. 

Una curiosidad que circula hoy por la red es este vestido azu... este vestido blan... este bonito vestido de rayas horizontales, que presenta una peculiaridad: no todo el mundo lo ve del mismo color. Algunos lo ven claramente azul y negro, mientras que otros lo ven meridianamente blanco y dorado. Yo personalmente lo veo de un azul claro y un dorado oscuro, aunque esto varía un poco según desde qué ángulo lo miro.

La explicación lógica a esto la encuentro por ahí y la traslado (el texto está fusilado y adaptado):

En las retinas tenemos diferentes identificadores que "interpretan" los colores de lo que vemos, entre estos identificadores se encuentran las células responsables de la visión de los colores que se llaman conos. Estos conos son sensibles de forma selectiva a la luz de una longitud de onda específica que son la roja, verde y azul. Luego estarían los bastones que ven lo que serían las sombras y ayudan en la visión cuando hay bajos niveles de luz idetificando los diferentes tonos de grises, los conos solo funcionan correctamente si pasa la suficiente luz a través de ellos, el caso, la gente que ven azul y negro son más sensibles a la luz, normalmente la gente con ojos azules o muy claros (como es mi caso) somos más sensibles.

Si lo ves azul y negro es porque tus conos son más selectivos y por lo tanto más sensibles, eso hace que tu cerebro haga una síntesis sustractiva de colores (rojo, azul y verde), y esta síntesis de colores dan lugar al negro.



Si lo ves blanco y dorado, tus ojos no funcionan bien con la luz tenue así que los fotorreceptores captan menos luz y eso hace que sean menos sensibles a ella haciendo que se produzca el proceso contrario una síntesis aditiva de colores que da lugar a blanco y por otro lado con el rojo y el verde para dar lugar al dorado.


Así que como yo lo veo azul y dorado, debo de ser claramente algún tipo de mutante.

jueves, 26 de febrero de 2015

Guillotine

 Liberté, égalité, decapité.

Uno de los periodos más emblemáticos de la Historia europea, y que abría además las puertas a la era contemporánea, es sin duda la revolución francesa, cuando un puñado de parisinos hasta arriba de bastillas tuvieron a bien derrocar a su majestad Luis XVI por métodos expeditivos que a día de hoy entrarían dentro de la categoría de "terrorismo" en cualquier Código Penal.

Tal periodo no se libra de tener su propio juego de cartas, y ese es Guillotine, un divertido juego que consiste precisamente en eso, en guillotinar y hacer que rueden las cabezas, matando más nobles que el resto de jugadores. Para esto tenemos dos barajas, una con nobles (cada carta representa a un personaje) y otra con acciones. Además tenemos, que no es imprescindible pero sí muy decorativa, una guillotina, que marca el orden de ejecución. 
Las víctimas esperan pacientemente su turno.

La mecánica es realmente sencilla. El juego consiste en 3 "días", al comienzo de cada cual se ponen 12 cartas de personaje (denominadas nobles, aunque no todos lo son) en hilera, que es el orden en el que van a ir siendo ajusticiadas (después de un proceso sumario y con todas las garantías... todas las garantías que permitía la época del terror jacobino, claro). Por turnos, cada jugador ejecuta al primero de la cola y se lo queda, lo que le servirá para el recuento de puntos al final de la partida.

Cada personaje puede valer más o menos puntos, en función de su peso en el viejo régimen y lo impopular que fuera. Maria Antonieta y Luis XVI, por ejemplo, aportan 5 puntos, mientras que un obispo daría solo dos. Incñuso hay personajes, daños colaterales, que dan puntos negativos. Cargarse a la pobre mártir da un -1 y eliminar al héroe del pueblo es un bonito -3. Y recordemos que la cosa va de ganar puntos positivos. Asesinar sí, pero con criterio. Además, las cartas de personaje son de distinto color, según la categoría a la que pertenecen (morado: aristocracia, azul: clero, verde: funcionarios civiles, rojo: ejército, gris: víctimas inocentes), aunque en principio esto no tiene más función que la de hacer bonito.

Sigue habiendo clases.

Sin embargo, si el juego no tuviera más que eso, sería bastante estupido, pues dependería completamente del azar. Así que, para darle un elemento de estrategia (bastante light, tampoco nos pasemos), los jugadores cuentan con cartas de acciones que permiten adelantar o atrasar personajes en la hilera, añadir personajes nuevos, cambiar unos por otros, sumar puntos, quitárselos a otro, etc. Y generalmente son bastante graciosas (tropiezos, despistes de los guardias, cambios de ropa...). con dibujos en sintonía con el estilo cómic del resto de cartas.

El juego no va más allá de pasar un rato entretenido y hacer unas risas, y como las partidas son de escasa duración (15-20 minutos a lo sumo), Guillotine se convierte en un complemento perfecto para cuando se juntan de 2 a 5 personas y no tienen nada mejor que hacer.

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Ministerio del Tiempo

El terceto protagonista.

Hacía años que no ponía la tele expresamente para ver algo y ayer lo hice con la nueva serie que estrenaba la 1, "El Ministerio del tiempo". Y el resultado ha sido francamente agradable.

En esta serie, que es un producto de entretenimiento, y como tal debe entenderse, el Ministerio del Tiempo es una rama del Gobierno que ha descubierto la forma de viajar a diferentes épocas y forma una especie de policía del tiempo para evitar que nadie cambie la Historia. En este contexto, contrata a tres personas para que formen parte de ese peculiar equipo; Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), un aguerrido capitán de los tercios de Flandes; Amelia Folch (Aura Garrido), la primera universitaria española y Julián (Rodolfo Sancho), un ambulanciero de 2015.

Con claras reminiscencias a Dr. Who y algo de Men in Black, el Ministerio del Tiempo es ante todo divertida y amena, con toques de humor muy buenos y algunos tirando a la crítica ácida. Algunos personajes son grandiosos, como el ministro interpretado por Jaime Blanch (tiene algunas frases monumentales), y sobre todo Alonso de Entrerríos, el "Alatriste" que puede dar muchos momentos de gloria a la serie.

Ahora bien, que nadie le pida rigor a esto (va de viajes en el tiempo, no pidamos peras al olmo). La serie se salta sus propias reglas en el minuto uno y es consciente de ello. Todo al servicio de la diversión, pues tiene más de "Regreso al Futuro" que de documental de Carl Sagan. Tiene incluso algunos toques mortadelescos y coñas derivadas de que, a fin de cuentas, esto es un ministerio español.

El primer episodio me ha dejado muy buen sabor de boca, y si mantiene el nivel me doy con un canto en los dientes. Aventuras y humor, con mucho de partida de rol. Y todo eso en una serie española. 

martes, 24 de febrero de 2015

"La afición del Betis"

Rubén Castro. Yo no le juzgo, que lo haga quien corresponda.

Veo en las redes sociales enlazada una indignante noticia, "La afición del Betis canta a favor de la violencia machista". Pongámonos en antecedentes, Rubén Castro, jugador del Real Betis Balompié fue denunciado por su pareja por agredirla, a resultas de lo cual ha sido procesado. En los vericuetos de los hechos no me meto, que ni los conozco ni me interesan. No son el objeto de esto.

Lo feo viene cuando en el estadio del Betis pudieron oirse cánticos que no solo defendían a su jugador, sino que aplaudían su actitud, con palabras como "Rubén Castro ale, Rubén Castro ale, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien".

-Una. ¿Quién es "la afición del Betis"? Es inaceptable demonizar a todo un colectivo por lo que hagan algunos energúmenos. "Aficionados del Betis cantan" sería más adecuado a la realidad, y tampoco, ya que simplemente es gente que estaba en el estadio. Que pueden ser aficionados o no. En cualquier caso, los aficionados de un equipo son más que los que van ese día al estadio (yendo a Bilbao, son muchísimos los aficionados del Athletic que no van siempre a San Mamés). Por la parte que me toca, me sentiría insultado si esto pasara en Miribilla y me metieran a mí en el saco (claro que si eso pasara en Miribilla, de la misma me levanto y me voy). Y desde luego, no me habría gustado verme metido en el saco cuando me gustaba el fútbol y simpatizaba precisamente con el Betis. Ahora bien, justo es decir que a pesar del desafortunado titular, el cuerpo de la noticia recula y sí admite que no fueron todos, sino solo parte de los asistentes al estadio.

-Dos, y la realmente importante. El cántico es impresentable y está fuera de toda defensa. No entro ni salgo en si Rubén Castro es culpable de los hechos que se le imputan, que ni soy juez ni he visto el sumario ni las pruebas. Como tampoco lo saben esos "aficionados". Pero ni falta que hace, pues se hayan cometido o no, están cantando a favor de actuaciones indefendibles. Sería entendible un cántico que dijera "Rubén Castro es jugador de nuestro equipo, por tanto nosotros solo lo valoraremos como delantero, que para ver si ha cometido delitos ya hay un juez" o "en tanto que no se demuestre lo contrario, lo consideraremos inocente y le daremos nuestro apoyo". Eso sería justificado. Aplaudir y jalear que la víctima de un presunto delito se lo merece... Creo que sobran los calificativos. Esos cazurros iletrados no son conscientes del daño que hacen a "su" equipo (sinceramente, aunque no tengo nada que ver con eso, y aunque no debería, logran que no pueda evitar cierta vergüenza por haber sido en su día aficionado del Betis). Y lo peor de todo, que les da igual.

Pero ojo, no perdamos el Norte. El problema no es que haya 4, o 25 o 10000 orangutanes gritando exabruptos, que hacen tanto daño como un perro ladrando. El problema es que esos orangutanes son el síntoma de un problema estructural que hace que tengamos a gente así de anormal suelta por el mundo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Magical Girl

Las piezas de un puzzle que el espectador debe construir.

Esta película me pasó desapercibida cuando la echaron en el cine, ya que la sinopsis no me atrajo en absoluto (un padre quiere conseguir para su hija de 12 con leucemia un disfraz de un personaje de anime que le fascina), y no habría suscitado mi interés de no haber sido por las excelentes críticas que ha recibido.

Pero lo más curioso es que una vez subido al carro, me encuentro con una película que, pese a tener muchos elementos para no gustarme, ha conseguido fascinarme. Magical Girl es un conjunto de piezas de puzzle que te tiran a la cara para que las vayas conectando unas con otras, siendo como el jazz de Lisa Simpson, donde lo importante es escuchar las notas que no tocan. Aquí pasa lo mismo, y consigue impactar con escenas en las que sin decir de forma explícita absolutamente nada, te cuenta lo que es evidente y deja que tu imaginación construya el resto, posiblemente con un resultado más demoledor que cualquier imagen que hubieran podido ofrecerte. Sugerir, muchas veces, es mejor que mostrar.

Tiene además una fotografía rara, a veces entre sketch de bajo presupuesto y obra teatral, con planos pausados, a veces mucho y diálogos lentos, a veces confusos. Pero de ese "defecto" hace virtud, y consigue valerse de ese recurso para transmitir sensaciones. La protagonista atraviesa una puerta, al otro lado sabemos lo que va a pasar aunque no nos lo hayan contado, un campo de cigarras, unos segundos de tensión. Así contado suena a "puta mierda", lo sé, y es lo que habría pensado sin ver la película. Pero está muy bien llevado. Cruza dos historias que se interconectan, se impregnan y se salpican una a la otra.

Emociona, perturba, descoloca  (maravillosa en este sentido Bárbara Lennie), sorprende e indigna. Transmite todo un carrusel de emociones en un lenguaje atípico y muy metafórico. Con dos historias, la que cuenta, muy buena, y la que sugiere, brutal y desgarradora.

Obra de arte, una de esas películas que una vez las has visto, a medida que avanza el tiempo y vas haciendo la digestión, te acabas dando cuenta de que te ha encantado.

domingo, 22 de febrero de 2015

Pongamos que he estado en Madrid

Esta vez en tren.

El título lo dice todo. Este fin de semana ha tocado visita a la capital del Reino, pero como se ve en la foto no ha sido en autobús. Siempre que puedo cojo billetes para viajar en Supra, pero salvo que se cojan con bastante antelación, suelen volar. Así que busqué otras alternativas, y la respuesta fue ir en tren y volver en coche (con Blablacar), que salía mejor de precio, y de horarios entre una cosa y otra parecido que el autobús.

Sin lluvia, ha sido un fin de semana de bastante andar, mucho comer y hablar de rol, que a fin de cuentas es la principal afición que tengo en común con la gente que he ido a visitar (El rol. Bueno, y comer). Sin embargo, no hemos jugado a nada, pero sí tuvo lugar visitar tiendas frikis (¡número 8 de Sandman en tapa dura de Norma, te encontraré!) y algo de cinefórum, viendo la perturbadora pero genial "Magical Girl", a pesar de que a esas horas la lucha con el sueño era feroz. Si bien conseguí no quedarme dormido.

Hoy despedidas, comer por ahí, visita a las oficinas de Nosolorol y viaje de vuelta en coche. Más cómodo que el autobús (era un monovolumen espacioso) y algo más corto, pero igualmente cansado.

Y por supuesto, el epatante incidente del anticrítico de cine al que ya me referí ayer.

sábado, 21 de febrero de 2015

Encuentros aleatorios: el anticrítico de cine

La película de marras.

Cosas raras que pasan cuando la realidad supera a las ficciones más psicodélicas. Hallábame yo hoy en el metro con unos amigos cuando la conversación ha derivado al cine español, y de ahí ha salido la infame película "La ignorancia de la sangre", sobre la cual tengo una opinión francamente desfavorable, por lo que he procedido a criticarla ferozmente, en modo "Jokin criticando película". La parte delirante acaece cuando un viajero del metro (visiblemente ebrio, por otra parte) aparece de la nada y me dice airado "a ver si te callas un poco, que yo he participado en esa película". 

La respuesta racional y adecuada habría sido exigirle de inmediato que se disculpara (no por haber interrumpido una conversación ajena, sino por haber participado en esa película) pero la estupefacción ha invocado un tremendo cono de silencio, acompañado por mis esfuerzos por aguantar la risa. Y así hemos permanecido, en un silencio e irrisorio silencio hasta que el viajero, con un look a lo Pocholo Martínez Bordiu, se ha bajado del metro. 

Me queda la duda de si realmente había tenido que ver con la película o si simplemente se quería quedar con nosotros. Pero en previsión de que fuera el primer caso, creo que lo justo habría sido denunciarlo a las autoridades. Alguien que haya tenido que ver con "La ignorancia de la sangre" debería responder por ello cuando menos ante una corte penal internacional.

viernes, 20 de febrero de 2015

Curso RCP

Heal light wounds!

Una de mis funciones en el trabajo es formar parte del equipo de evacuación de la oficina en caso de emergencia (a alguien tenía que tocarle, y entre otros me tocó a mí), por lo que a veces toca hacer cursos relacionados con ese ámbito. Alguna vez incluso me ha tocado enfundarme el traje de bombero y hacer el curso de prevención y extinción de incendios. Ayer tocaba minicurso de primeros auxilios, sobre cómo evitar correr como un pollo sin cabeza, mantener la cabeza fría, llamar al 112 y si fuera menester aplicar labores de reanimación, siendo un curso totalmente práctico, lo que incluía ejercicios de reanimar a un dummy y aplicarle su dosis de desfibrilador.

Aunque es una cosa que en la vida real espero no me toque hacer jamás, con un dummy y sin la tensión de que una persona real se pueda estar muriendo, es interesante e incluso tiene su punto divertido, a pesar de que creo que al pobre le partí alguna costilla, a juzgar por cómo sonaba. Pero por eso, porque sabes que no es real. En la vida real, cuando te pasa una de estas, muchas veces no sabrás ni cómo reaccionar, pero siempre será mejor saberse la teoría que no.

jueves, 19 de febrero de 2015

Adquisiciones comiqueras: Monster

Adornando estantería.


No soy especialmente aficionado al cómic japonés (fundamentalmente porque no soporto la costumbre de editarlos en sentido oriental, que obliga a leerlos de derecha a izquierda), pero Monster, de Naoki Urasawa, es uno de los mejores que he leído, y afortunadamente la primera vez que se editó estaba en sentido occidental. Lo leí por recomendación de mi amiga Caryanna (cuya crítica de Monster podéis leer aquí), que tuvo a bien dejarnos en su día la colección, logrando que en casa de Íñigo, donde solíamos quedar, estuviéramos todos enganchadísimos, y cada vez que llegaba un número nuevo, nos lanzábamos todos a por él como perros de presa. Más tarde, recuerdo que solía leerlos (de gorra, era pobre) en la ya extinta librería D-Land, y más tarde en TinTas.

Y recientemente me picó el gusanillo y vi que por ebay había una buena oferta, en la que pujé y me llevé la colección, que justo me llegó ayer, en buen estado.

Dos párrafos y aún no he hablado de Monster. Es la historia del Doctor Kenzo Tenma, un prometedor neurocirujano japonés que trabaja en un importante hospital de Dusseldorf, que en un momento dado debe enfrentarse a una difícil decisión moral, poniendo en una balanza su carrera profesional y lo que considera moralmente correcto, resultando que lo que él creía correcto acaba desembocando en una terrible serie de acontecimientos que escapan a sus manos, naciendo ahí un thriller fabuloso lleno de personajes fascinantes y una trama realmente absorbente. Una historia llena de violencia, con trazas al Fugitivo y un villano inteligente, retorcido y francamente inolvidable.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Vuelve Community (otra vez)

El eterno regreso.

17 de marzo es la fecha para que vuelva otra vez Community. La serie que ha renacido de entre sus cenizas en más de una ocasión, volverá a las pantallas en la que parece que será su última temporada (ya solo falta que hagan una película y que sea verdad el #sixseasonsandamovie). A pesar de sus altibajos, esta comedia que empezó siendo una serie del montón y ha tenido momentos realmente malos, cuenta entre sus capítulos con algunos que son una verdadera genialidad, y que hacen que el producto merezca la pena, dándole un hueco en el hall de la fama de las series.

Puede que esta sexta temporada sea buena, puede que sea mala o incluso puede que sea una mierda. Pero ahí estaré para verla.