martes, 31 de diciembre de 2019

Se acaba 2019

¡Llegan los locos años 20!

Cambiamos de año, cambiamos de número (diría década, pero saltaría el típico pedante que no se ha leído la definición completa del diccionario, así que usaremos mejor el sinónimo "decenio"), y una cosa muy típica de estas fechas suele ser hacer un balance de los últimos 12 meses (podría hacer de los últimos 10 años, pero para eso ya está el blog propiamente dicho).

Los años terminados en 9 me han solido traer cambios, y este año no ha sido la excepción, pues no todos los años cambia uno de casa (comprada en enero, pero estrenada a finales de julio) y de trabajo (con el amargo regusto de la traición por parte de jefes en los que confiaba y el haberme sentido que me trataban como si fuera mero mobiliario). También cambié de tele, pero eso queda un poco más atrás.

En cuanto a aficiones, pues este año he pulverizado mi record, yendo nada menos que 77 veces al cine. El baloncesto me ha dado muchísimas alegrías, tanto por el ascenso del Bilbao Basket como por su sorprendentemente positivo regreso a la ACB. De viajes, pues este año he viajado menos de lo que esperaba, incluyendo un frustrado intento de ver Eurodisney. A ver si 2020 me trae más oportunidades de conocer tierras lejanas. De teatro, fue la primera vez que repetía una obra, Angelina o el honor de un brigadier, y también echó a andar un nuevo proyecto, Improstories. En cuanto al rol, pues muchas jornadas y muchas actividades, pero lo más importante ha sido poner las piezas de algo que llevaba mucho tiempo en marcha y llegará en 2020 (sigo hablando de rol, que nadie piense cosas raras).

lunes, 30 de diciembre de 2019

Carcassonne

La caja básica

Si hablamos de Carcassonne podríamos estar hablando de una bonita ciudad occitana, pero también de uno de los juegos de mesa más conocidos entre el público general.

Juego del año en 2001, Carcassonne consiste en ir ensamblando losetas para construir largas carreteras, prósperas abadías, grandes ciudades  y campos que las abastezcan. Y para ello usaremos los meeples, que son estas características piezas de madera:

No son la versión minimalista de los Power Rangers

¿Y qué función tienen los meeples? ¿qué papel representan? 

Pues depende de dónde se coloquen. Aunque antes de esto habría que hablar de las losetas y la mecánica del juego.

El juego consta de varias losetas (creo que 72 en la caja básica) que representan el territorio donde se juega, y son fichas que hay que ir encajando, como en el típico juego de los trenes, de manera que una pieza tiene que conectar con otra u otras y encajar para ser legal. Ahora veremos esto.

Al empezar su turno, cada jugador roba una loseta y la coloca (hay variantes, pero la modalidad oficial es esa) en el tablero, conectando con una que ya haya puesto.

Las básicas.

Como puede intuirse, las carretera (las líneas blancas) tienen que conectar con otras carreteras y las partes de ciudad (creo que eso es obvio) con otras partes de ciudad. Iguamente el campo (lo verde) conecta... correcto, con campo. Por último tenemos las abadías, que son esos edificios con aspecto de iglesia, que como están en mitad de la loseta, no conectan con nada por sí mismas (conectan el campo en el que estén y, en su caso, la carretera que sale de ellas).

Puesta la loseta, se puede poner un trabajador encima, y es cuando llega la magia de la transformación:

-Si colocamos un trabajador en un camino, será un bandido.
-Si colocamos un trabajador en una ciudad, será un caballero.
-Si colocamos un trabajador en una abadía, será un abad.
-Si colocamos un trabajador en un campo, será un granjero.

Regla importante: es relevante en qué parte de la loseta que acabamos de jugar, ya veremos por qué, pero es muy relevante.

Esta ficha, por ejemplo, tiene 4 colocaciones posibles: ciudad, campo de arriba, campo de abajo y carretera.

Otra regla importante a tener en cuenta es que no se pueden colocar trabajadores en una construcción (campo, ciudad o carretera) ya empezadas, de modo que puede pasar que al poner la loseta no podamos colocar trabajador, o que no podamos colocarlo cuando queramos. Sí puede pasar, claro, que dos construcciones empezadas se acaben juntando en una, y que cada una estuviera ocupada de antemano, con lo que se entonces sí tendría varios ocupantes.

Técnicamente son 4 ciudades distintas, pero si se pusiera una loseta en medio, podrían  pasar a ser la misma.

Hay que tener en cuenta una cosa, y es que los trabajadores que tenemos son limitados, y si nos quedamos sin ellos no podemos seguir colocando, lo que es una desventaja seria. Losetas sí, claro, de hecho es obligatorio.

¿Cómo se recuperan los trabajadores, pues? 

Cuando se completa una carretera (que en cada uno de sus extremos tenga una ciudad, una abadía o un cruce de caminos), los bandidos que tuviera vuelven. Cuando se completa una ciudad (completamente cerrada) vuelven los caballeros que tenga y cuando una abadía es rodeada del todo (8 losetas puestas a su alrededor, vuelve el abad. 

Además, cuando eso pasa se puntúa.

-Las carreteras: un punto por cada loseta en la que esté esa carretera.
-Las ciudades: dos puntos por cada loseta, más dos extra por cada loseta con escudo que haya en la ciudad.
-Las abadías: 9 puntos.

Caso de que haya más de un propietario, el que tenga más bandidos/caballeros en la carretera/ciudad (en las abadías es lógicamente imposible), y si hay empate, ambos jugadores se llevan todos los puntos.
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Así que, cuando se coloca la loseta, se puntúa y sus trabajadores vuelvan a casa. Este orden es importante, ya que al poner primero el trabajador y luego puntuar, podemos poner un trabajador en la loseta con la que estamos cerrando una construcción (lo que es parte clave de la estrategia del juego).

Eh, un momento, ¿y los granjeros? 

Ah, pues los granjeros no se recuperan hasta el final de la partida, ya que los campos no se cierran nunca. Pero tranquilos, que ahí puntuarán, y mucho.

Muy bonito, ¿pero cuándo acaba la partida? 

Muy sencillo: en cuanto se coloca la última loseta, se termina la partida. Ahí se puntúan las construcciones a medio terminar (las carreteras uno por loseta, las ciudades uno por loseta y escudo y las abadías por cada loseta adyacente que tengan.

Luego se puntúan los campos, que puede ser un poco complejo de entender al principio, pero básicamente cada campo da a su controlador tres puntos por cada ciudad cerrada que toque. No es un concepto difícil, pero sí cuesta un poco visualizar dónde empieza y acaba cada campo. La regla es que un campo está delimitado por las carreteras, las ciudades y el borde del tablero.

 En el ejemplo, el campo rojo toca una ciudad, el campo azul (en la imagen no se ve, pero ambos campos no se tocan) toca una ciudad y el amarillo toca 10.

Así, en cambio (suponiendo la carretera de abajo a la derecha), el amarillo tocaría 6 ciudades y el naranja 4.

Siendo un juego bastante sencillito, es verdad que en las primeras partidas puede costar un poco pillar el truco a los campos, pero al final es donde está todo lo gordo en los puntos. Por lo demás, pues un juego ligero, sencillo de aprender, fácil de jugar y repleto de expansiones. Pero con ellas no me voy a explayar, pues no las conozco todas y son unas cuántas.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Último finde del año

No vi el partido, pero disfruté su resultado con el móvil.

El recurso fácil, pero ya que es domingo, ahí que voy.

El viernes, con las neuronas aún hechas puré tras la semana de trabajo, que cerraba el año, me fui a la lonja, donde pude probar el Paladines del reino del Oeste y luego por la noche el Aqua Sphere, ambos juegos de mesa estilo eurogame, bastante sesudos, donde quedo segundo en ambos casos, y en el caso del Aquasphere por una diferencia muy pequeñita. 

El sábado por la mañana una vuelta por el Casco Viejo, con la consecuente ingesta de pizza y helado (a falta de comilona navideña...) para luego ir a la lonja por la tarde y probar el Saqueadores del reino del Norte (quedo segundo... por UN punto), a los Autos Locos (¡donde gano con Mafio y sus pandilleros!), Welcome to Perfect Home (derrota sin paliativos), Incómodos Invitados (más perdido que Anacleto en el desierto) y, por último, un prototipo de vikingos con su creador, donde los dados conspiran para no dejarme jugar.

Domingo por la mañana salgo a dar una vuelta y acabo comiendo en un italiano con Borja y Sappia (Remember Interraíl!) y por la tarde, pues más lonja. Jugamos una partida de Scythe, donde me resarzo de las derrotas del resto del fin de semana, y aunque es mi primera partida, gano con autoridad. 

Y bueno, eso ha sido todo.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Vuelve la toga

Es metafórico, claro. A veces vamos solo con traje.

La estabilidad laboral del funcionario está muy bien, pero llega un momento en el que uno se aburre de la monotonía y toca cambiar de aires. Y no soy alguien hecho para conformarse con un horario de oficina y un previsible sueldo que permanece prácticamente invariable mes a mes, siempre el mismo día.

No estudié una carrera para esto, y mis ambiciones son otras, y aunque reconozco que estos años de administrativo han estado bien, ya es hora de abrir las alas y expandir nuevos horizontes que me permitan cumplir con mis verdaderas aficiones. Este lunes fui al Colegio de abogados, rellené los papeles y ayer me colegié de nuevo: vuelvo a ser abogado.

Me daba un poco de miedo que haber estado tanto tiempo fuera del circuito me hiciera estar oxidado, pero cojo los libros con más ganas que nunca y la motivación de saber "joder, esto es lo que quiero hacer". Además no estoy solo en esta aventura, pues antes de lanzarme a lo loco eché currículum a varios grandes despachos y uno de ellos, de momento no puedo decir cuál, me hizo una oferta ilusionante y el día 2 empiezo ya a darlo todo. De hecho, esa misma semana ya tengo señaladas tres vistas, por lo que me pasaré la nochevieja estudiando. Pero no pasa nada, pues estaré haciendo algo que realmente me apasiona.

El proceso selectivo fue duro, pero mi experiencia estos años en la Administración, y sobre todo mi cuenta de Twitter, con más de 20.000 mensajes, convenció a los asociados del despacho de que soy lo que necesitan.

Así que, pediré la excedencia en Diputación, me compraré un par de trajes nuevos y... ¡a disfrutar de esta nueva y emocionante aventura!

viernes, 27 de diciembre de 2019

Vacaciones navideñas

Vacas de invierno: literal.

Tras una semana que, pese a ser corta, ha sido dura (estábamos solo media oficina pero venía más gente de lo normal y era una locura) por fin puedo decir que doy por cerrado el año, y es que hasta el 8 de enero no me toca volver a la oficina, de modo que cuando vuelva a trabajar ya serán los años 20.

Ahora, a disfrutar haciendo nada, que también mola.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Kedada amigotil navideña

¡Patata!

Ya un clásico: quedar para ver Star Wars (en mi caso por segunda vez, que me gustó bastante) y cenar en el Koala. Generalmente la tradición dicta ir a una hamburguesería cercana, que nos digan que está llena y venir aquí, este año nos hemos saltado ese paso y hemos ido ahí directos (¡pizza especial!).

Eso precedido de un duro día de trabajo (no es coña, hoy estábamos poca gente trabajando, mucho público y encima esta noche no había pegado ojo), aunque por suerte he podido descansar un poco entre las 17 que he salido (en teoría no tenía tarde, pero con media oficina de vacaciones, me ha tocado pringar) y las 19:30 que hemos quedado, y teniéndome que ir pronto, que mañana también toca madrugar para trabajar. Al menos solo trabajo por la mañana y podré echar siesta. Y luego... ¡11 días de vacaciones!

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Nochebuena, navidad y tal

Hacerte mayor es que te regalen calcetines por Navidad y eso te haga ilusión.

Un trámite a pasar son las navidades, época del año que no me gusta nada. Pero tiene de bueno que no se trabaja, y el 24-25 es una especie de fin de semana entre medias, que nunca viene mal. Mañana toca trabajar, y el viernes, pero luego hasta después de Reyes ya nada.

La verdad es que este año el plan ha sido muy similar al del año pasado, con la tarde jugando al T.I.M.E. Stories y la noche cenando con mi señora madre y su señor marido. Tras la cena, rodar hasta casa, pero esta vez un poco más de paseo, pues me acerco a hacer una visita a una amiga que tenía que trabajar toda la noche (en urgencias del hospital), y a llevarle algo de tarta, para que se le hiciera un poco más llevadero.

Hoy me he despertado pronto, como a las 7:45, puede que reminiscencia de cuando me levantaba pronto para atacar los regalos, pero como no había, una vuelta y dormir cinco minutitos más... es decir, que me he levantado pasadas las 11.

La comida de navidad, pues me he cocinado un arroz con jabalí estofado y he comido yo solo en mi casa, más a gusto que un arbusto, y he alternado entre ordenador, tele y consola, antes de ir a casa de mi padre a por el simbólico intercambio de regalos (el de verdad, una tele por una impresora, ya lo habíamos hecho) y luego a la lonja, a probar juegos de mesa, ganando sendas partidas de Clank!, How to rob a bank e Incómodos invitados.

Y ya a casa, que mañana toca madrugar. 

lunes, 23 de diciembre de 2019

Love, death and robots

Boobs, death and robots habría sido un título más honesto.

Desigual antología de historias cortas en formato de animación que sacó, no sin cierta, polémica, Netflix, y debo darles la razón en cuanto a las quejas sobre la banalización y el abuso del sexo, pareciendo a veces que los relatos no eran sino la excusa para enseñar tetas sin venir a cuento.

Por hacer un resumen más o menos eficaz de la serie, son relatos cortos, de entre 5 y 15 minutos, que emplan cada uno un estilo distinto de animación, en general bastante buena, pero que más allá del aspecto visual, se salvan pocos. 

1- La ventaja de Sonnie: Es el primero que vi, y es el que sorprende un poco, y visualmente está bien, pero la historia es demasiado cliché y es un claro exponente de los males de la serie, con escena porno softcore un tanto gratuita y el topicazo de "mujer dura con trasfondo complejo", siendo ese complejo una violación. No recuerdo si sugerida de forma muy obvia o dicha expresamente, pero que que tampoco aporta nada.

2- Tres robots: Si solo se va a ver un capítulo, que sea este. El mejor de largo, con varios cuerpos de ventaja sobre los demás, es la excursión de tres entrañables robots por un mundo devastado y es encantador. Uno podría preguntarse qué pinta en esta serie.

3- La testigo: Una persecución con una curiosa estética anime neonoir, que no lleva a ninguna parte pero entretiene por el camino. 

4- Trajes: Granjeros montados en robots gigantes para enfrentarse a aliens. Divertido y sin pretensiones, de los más simpáticos.

5- Devorador de almas: Con un estilo que recuerda a la serie de Castlevania, lo que no parece casual, pues nos cuenta el terrible destino de unos científicos cuando despiertan a una criatura de gran poder en una excavación. Lo recuerdo aburrido, o cuando menos anodino.

6- Yogur al poder: Exactamente lo que dice el título, una amena historia distópica sobre un yogur inteligente que conquista el mundo y un capítulo con algo más de chicha que los demás. Entra en podio.

7- Más allá de Aquila: Como historia de ciencia-ficción no está mal, y gráficamente es impresionante, pero es de los que caen en meter sexo porque sí.

8- Buena caza:  Con aire de cuento, toca la mitología de forma bastante poética, y la combina con el tropo modernidad VS tradición... pero con tetas porque sí.

9- El vertedero: Un pasarratos gracioso, con un aire que me recordó al de los granjeros de Trajes, pero sin demasiado recorrido. 

10- Metamorfosis: ¿Es posible hacer una historia corta de marines americanos que se convierten en hombre lobo y hacerla terriblemente aburrida? ¡Vaya si es posible!

11- Mano amiga: El clásico "astronauta enfrentado a su soledad lucha por su supervivencia", en su contexto me pareció bastante aceptable.

12- Noche de criaturas: Demasiado psicodélico para mi gusto, tal vez mi fallo fue verlo sobrio. ¿Pero de qué iba? Francamente, ni me acuerdo ni me importa. Algo de dos comerciales que se quedan tirados en la carretera y se ponen hasta arriba de peyote.

13- Afortunados 13: Naves, disparos, explosiones... bostezos.

14- Zima Blue: Ascenso y caída de un artista para una historia de transhumanismo planteada desde un curioso punto de vista. 

15- Punto ciego: Asalto al tren con un estilo amerimanga y una historia completamente olvidable. 

16- La edad de hielo: La única que usa actores de imagen real, recuerda mucho al capítulo de los Simpson en el que una civilización se crea sobre un diente de Lisa. Un capítulo fresco (badum chas) y entretenido. 

17- Historias alternativas: Plantea una serie de ucronías (¿y si...?) protagonizadas por Adolf Hitler. En clave de humor y uno de los más divertidos, colocándose claramente en el Top3. 

18- La guerra secreta: Soldados soviéticos contra necrófagos en una batalla épica. Que sí, que las cinemáticas son muy chulas, ¿pero cómo se juega a este videojuego?

En definitiva, salvo algunos capítulos señalados, mucha morralla cuyo mayor mérito es la corta duración, que permite despacharlos en un ratito. 

domingo, 22 de diciembre de 2019

Finde prenavideño

El RDR2 ha tenido gran protagonismo.

Un fin de semana sin demasiada cosa, pero como no se me ocurre gran cosa que contar, pues ahí que voy con mi bitácora de fin de semana.

El viernes, comer y un poco de consola, pegando tiros en el salvaje Oeste, de la mano del Red Redemption 2, antes de dar una vuelta por ahí con mi señora novia y luego a la lonja, sin mucho éxito (no había nadie que no estuviera ya en partida) y vuelta para casa.

El sábado por la mañana me quedo en casa y por la tarde baloncesto (ayer hablaba de ello). Por cierto, en el descanso fui víctima del Whamaggeddon, pues la megafonía adornó la lluvia de peluches con Last Christmas (¡estaba tan cerca de sobrevivir!) y luego a la lonja, a jugar a juegos de mesa. Concretamente una partida de Civilization, que gano con los egipcios.

Domingo por la mañana, algo de consola y dar una vuelta por el Arenal, cosa que la lluvia impide un poco y por la tarde rol, para retomar después de dos meses de parón la campaña de Warhammer. Finalmente, aprovechando la visita del amigo Technoviking, tengo a bien enseñarle mi flamante casa, y con unas cañas en el sofá y algo de tertulia rolera, cerramos el fin de semana. 

Ahora semana rara, en la que trabajo lunes. jueves y viernes, y luego 11 días de vacaciones.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Victoria para cerrar el año (en casa)

El día de los gorros (hasta 8 tapones han puesto estos angelitos).

75-69 contra el Betis, que nos deja con un cómodo 7-7 en la clasificación, y nos garantiza, de forma casi matemática, que salvo carambola cerraremos la primera vuelta fuera de los puestos de descenso. Aún queda una complicada visita al Murcia, que también se juega en 2019, pero si no contamos ese partido, el balance de este año es 24-15, números que extrapolando, darían para playoff.

Pero mucho hay que sufrir todavía hasta llegar a la mágica cantidad de las 11 victorias, como ha habido que sufrir hoy contra un correoso Betis que, pese a ser colista, cuenta con jugadores de gran calidad y han llegado a meternos varias veces el miedo en el cuerpo. Además, tampoco ha sido hoy el mejor partido de Bilbao Basket.

Por suerte, los sevillanos empezaron con la caraja en el cuerpo, que nos ha llevado a empezar 10-8, y aunque luego han ido apretando (de ir -13 al comienzo del segundo cuarto, han llegado a ponerse a 1 punto en el tercero), han activado esa caraja en los momentos clave y sus despistes, así como su escasa capacidad ofensiva, que solo mantenían con rachas, ha servido para que la victoria se quede en casa.

Me dicen en septiembre que íbamos a estar a estas alturas con 7 victorias y todavía me estoy retorciendo de la risa en el suelo.