domingo, 31 de enero de 2010

Pamplona: dinero gratis

2 cosas que corretean por las calles de Pamplona: toros y billetes.

Este fin de semana me ha tocado visitar Pamplona (y hasta aquí puedo leer) y obviamente no entraré en detalles, pero sí que me quedo con la parte anecdótica en que el viernes (después de ver a los frikis de Pamplona, a los que conozco de jornadas) y cuando me batía ya en retirada, veo en el suelo un indefenso billete de 5 euros. Empapado, aterido, indefenso... claro ejemplo de la irresponsabilidad de algunos, que los cogen cuando son brillantes moneditas de céntimo, y luego cuando crecen, zas, los abandonan.

Así que lo recogí, me lo llevé, y con todo el mimo del mundo lo sequé, le di cobijo con otros billetes, y cuando le encontré unos padres adoptivos, lo entregué en adopción.

Pero no acaba ahí la cosa, pues el sábado a la mañana, en cuanto salí a la calle me acordé de que tenía que devolver un paraguas que me habían prestado, y en cuanto me doy la vuelta, veo acechante un billete de 20 euros agazapado en el suelo. Parece hostil, pero mirándole a los ojos, y hablándole suavecito, consigo que no se escape, y lo cogo entre mis manos amorosas y le doy acomodo en mi cartera.

En serio, me parece muy seria la problemática de los billetes abandonados. Es cierto que cuando crecen se convierten en una carga, pero tirarlos al suelo solo es la solución fácil. Si tenéis un billete del que queráis desprenderos, dádmelo a mí, que lo adopto encantado.

viernes, 29 de enero de 2010

Más mostrador

No es el Arca de Noé

Ya que hacía mucho que no contaba por aquí batallitas de mostrador, y puesto que ayer me tocó bajar, pues comparto lo que es un día cualquiera de atención al público. Y así me desahogo.

Como siempre, hay veces en las que la comunicación es difícil, sea porque el usuario es extranjero y no domina bien el idioma (y es complicado explicar "esa carta es meramente informativa, no hacía falta que vinieras, no tienes que hacer ningún trámite") o por despiste, como una usuaria que me dio la impresión de estar hablando en euskera, y yo le contesté en en tal idioma, y no parecía entenderme, lo que es lógico si tenemos en cuenta que había sido despiste mío, cosa que comprobé al ver que al oir "karneta" me dio su pasaporte... brasileño.

A veces no es el despiste lo que provoca la falta de comunicación, sino el piñón fijo (a veces de los que atendemos al público, que todo hay que decirlo) pero otras veces del usuario, como el que me vino a pedir explicaciones sobre un impreso que le habían dado en otro departamento. Claro, no es que yo no quisiera ayudarle, simplemente que no había visto ese impreso en la vida, y poco podía decirle. Y parece ser que el "si te lo han dado en ese sitio, y no sabes qué poner en esa casilla, ¿no sería más lógico que preguntaras allí?" Afortunadamente, con la ayuda de otro usuario que estaba esperando cola, y que sí había visto ese impreso, conseguimos convencerle para que fuera al sitio correcto.

Luego hay quien no entiende porque no le interesa entender. Es el caso de un colombiano, al que se le había cortado al descubrirse que tenía una casa en propiedad en Colombia, siendo uno de los requisitos para cobrar la RGI precisamente no tener inmuebles en propiedad distintos de su vivienda habitual. Empezaba a contar historietas, que se resumían en "¿pero tienes esa casa en Colombia, sí o no?" - "Sí, pero es que..." - "Vale, y yo me imagino que tú no vives en esa casa, ¿verdad? Pues en tal caso, tienes una casa que no es la casa en la que vives. Por tanto, no puedes cobrar Renta Básica, y lo que has cobrado hasta que esto ha pitado, tienes que devolverlo".

Y la clásica pregunta de "¿y qué puedo hacer para cobrarla?" No se les ocurre decir "vendo la casa y vivo con ese dinero, y cuando no me quede pido". Qué va, mucho mejor pretender que la Diputación te compre una casa. A este ciudadano, le di la respuesta estándar. "No se trata de qué puedo hacer, no te pagan la renta básica porque no la necesitas y no cumples requisitos, a mí tampoco me la pagan".

También los hay maleducados, que les estás atendiendo, les suena el móvil, y lejos de colgar, o decir a su interlocutor "ahora te llamo" o "llama dentro de un rato", se ponen a conversar alegremente, como si aquello fuera un locutorio, y con una total falta de respeto y empatía a la gente que está haciendo cola. Solución: que pase el siguiente. Y cuando el del teléfono vuelve, pues a coger otro número y hacer cola de nuevo. Como a los niños, oiga...

Pasando al terreno de lo misterioso, usuarios que desaparecen. Vienen a mostrador, piden un certificado. "Vale, le doy a imprimir, y cuando esté te aviso, pero hazte a un lado así mientras tanto sigo atendiendo gente". Sale el certificado de la impresora, y el usuario... desaparecido. ¿Habrá sido cosa de los alienígenas?

Como curioso era también el caso de uno al que habían suspendido por trabajar, y por lo visto no era cierto, sino que le habían suplantado la identidad, y alguien (supongo que algún preceptor listillo) había firmado el contrato a nombre de otro. Así que a este le salía en el informe de vida laboral un trabajo que por lo que decía, no había realizado. Y supongo que sería verdad, que no creo que nadie vaya a poner denuncias en la policía y en el Ministerio de Trabajo por ponerla.

Y el 95% restante de los usuarios, pues gente correcta y educad, con cuestiones normales y corrientes. Pero de ellos no hablaré, que lógicamente no son tan divertidos.

jueves, 28 de enero de 2010

La Herencia Valdemar

No es una película, es media película.

Comienzo diciendo que su director, José Luis Alemán, me debe dinero.

Porque esto no es una película. Es una estafa.

No se me entienda mal. No es mala, de hecho, es bastante entretenida, plantea una historia interesante, y aunque algunas actuaciones dejan algo que desear, se deja ver. El problema es que se salta uno de los pilares básicos de la narración, y obvia que de nada sirve un buen planteamiento si el nudo no tiene desenlace.

Y menos aún cuando el desenlace es un burdo "continuará", incluyendo, al más puro estilo teleserie, imágenes del próximo capítulo. Como lo cuento. Por tanto, me considero estafado como espectador, porque he ido a ver una película y solo me han dado media.

La historia en cuestión, tiene dos escenarios. Uno, el presente, donde una tasadora inmobiliaria debe ir a investigar una mansión abandonada, al más puro estilo Alone in the Dark (el videojuego, claro) y suceden eventos que obligan a que un investigador privado se ponga en marcha. La trama se olvida completamente de la tasadora, y al investigador le cuentan un relato. Relato que es el otro escenario, la historia de la macabra mansión Valdemar, y de los personajes que la poblaron, que es realmente de lo que va la película.

Aunque con todo colgando, lo que hace que el espectador se esté preguntando qué es lo que está pasando en el presente. Y cuando terminan de narrar la historia, pof, se acaba la película. Sensación de pasmo para el espectador, que se va convirtiendo en ofensivo insulto cuando plantan flashes de lo que se supone será una secuela, ambientada, esta vez sí, en el presente.

En cuanto a la ambientación cthulhuoidea, pues el relato de la mansión es bastante lovecraftiano, la verdad, y nos presenta a personalidades del mundillo como Aleister Crowley, Bram Stoker, Puccini o el propio HP Lovecraft, realizando una ceremonia a la que llaman "rito de Dunwich", y en uno de los flashes vemos que la segunda película amenaza con la presencia nada menos que del mismísimo Cthulhu.

La película no negaré que es interesante, al menos a mí me pareció divertida, y tampoco encontramos tantas películas españolas frikis, lo que le da puntos. Pero todo lo positivo que pudiera tener se va por el sumidero por la sensación de haber sido timado con que se sale de la sala. No todo lo que sirve para televisión sirve para cine.

miércoles, 27 de enero de 2010

Acoquinar/apoquinar


Unos acoquinan, los otros apoquinan.

Previamente aclaro que aunque lleve la etiqueta ortografía, ésta no ha de ser entendida en sentido estricto sino el el amplio, que es mejorar el uso del lenguaje. Aclarado lo cual, me referiré a una curiosidad de la que me percaté hace poco.

Conocía, desde hace bastante, el verbo apoquinar, que según el diccionario de la RAE es "1. tr. coloq. vulg. Pagar o cargar, generalmente de mala gana, con los gastos que a uno mismo le corresponden.". Es decir, soltar la pasta.

Y de un tiempo a esta parte estaba empezando a ver cómo se utulizaba, cada vez más a menudo, y de forma erronea, el verbo acoquinar para referirse al acto de desprenderse de recursos monetarios.

Di por hecho que simplemente estaban empleando mal el verbo, pero llamó mi atención que en el periódico utilizaran también "acoquinar" en vez de "apoquinar", para referirse a la acción del pago, por lo que pensando que tal vez el error era mío, consulté en el diccionario y vi que "acoquinar" sí existe, pero con un significado bien distinto:

1. tr. coloq. Amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo. U. t. c. prnl.

Por tanto, en la imagen, los de la pistola acoquinan a los empleador sel banco a fin de que apoquinen.

martes, 26 de enero de 2010

Sherlock Holmes (by Guy Ritchie)


-¿Cuál es su queso favorito, Sherlock?
-El emmental, querido Watson.

Hay dos formas de ver esta película. Una es salir indignado del cine, al grito de "¿qué han hecho con Sherlock Holmes?" y pensar que Sir Arthur Conan Doyle se retorcería en su tumba si la viera, o la otra, que es ver que estamos ante una divertidísima película de aventuras, digna secuela, sin pretenderlo, de la genial "El secreto de la pirámide" y que ofrece al espectador lo que le promete, resultando además, bastante más fiel al espíritu del personaje de lo que pudiera parecer.

Se puede decir, sin equivocarse demasiado, que esta película no es fiel a las novelas, pero seamos serios: el propio Sherlock Holmes era bastante poco fiel a sí mismo, y Doyle lo reinventaba constantemente al ritmo de sus necesidades económicas. Y francamente, si Doyle resucitara y viera la película se retorcería, sí, pero de placer. Primero por los beneficios económicos, claro, y segundo, porque creo sinceramente que esto se parece bastante al Sherlock que él hubiera concebido de vivir en el Siglo XXI.

Me gusta porque sobre todo mantiene la esencia primigenia del personaje; su espíritu analítico, su capacidad de extraer ingentes cantidades de información de hasta el más mínimo detalle, compartiendo con el lector (en este caso espectador) sus razonamientos. Con las salvedades, claro, de las diferencias del lenguaje literario y el cinematográfico.

Respeta también el que es el pilar más importante del detective de Baker Street 221 bis, sin el cual no se entiende este personaje, que es el Dr. Watson. Está claro, no se parece a ningún Watson que hubiéramos visto hasta ahora. Al menos yo nunca me imaginé al doctor repartiendo mamporros. Pero no es el hecho de que sepa pelear o no lo que le define (y siendo ex-militar, lo suyo es que sepa) sino que es el complemento perfecto. El pilar de cordura y confianza de Holmes, su imprescindible Sancho Panza.

Se nota también la mano de Guy Ritchie (Snatch, Lock&Stock, Rockanrolla) que introduce con audacia elementos muy dispares en la coctelera, y el resultado es sorprendentemente grato. La película es divertida, está bien hecha, y respeta la esencia.

En cuanto al personaje de Holmes, pues tal y como está concebido, y al igual que pasara con Ironman, pues solamente podía ser interpretado por Robert Downey Jr, quien nos regala nuevamente una excelente interpretación de sí mismo, y no desentona Jude Law, aportando el contrapunto de sobriedad al toque canallesco de Downey.

Y como premio, una ilusionante y nada disimulada puerta abierta para la secuela.

lunes, 25 de enero de 2010

La cinta blanca

"Recordad, hijos: si pecáis os haré ver esta película" -Dijo el reverendo Peter Griffin

Alemania, 1913. Una cosa une al espectador que entra a la sala de cine y a los protagonistas de este filme, y es que ninguno sabe qué es lo que se le va a venir encima. A los personajes la Gran guerra, a los que van a ver esta película, menos afortunados, el visionado de este insufrible tostón que es la cinta blanca.

Y es que está claro que a su director, Michael Haneke le gusta explorar sobre la maldad humana, y así como en Funny Games parecía disfrutar torturando a sus infortunados protagonistas, aquí hace lo propio con los incautos espectadores, sometiéndolos a 140 minutos de tedio.

A medio camino entre filme costumbrista y thriller sobre la naturaleza del ser humano, la Cinta blanca, que hace alusión a la pureza y la bondad, no tan omnipresente como debería, muestra una estética de película vieja y un ritmo lento. Cansino. Soporífero.

Una serie de desagradables acontecimientos sobrecogen una pequeña aldea alemana; un grave accidente (provocado) del médico del pueblo, dos niños que aparecen brutalmente maltratados, y(pensaron en incluir el estreno de una película de Michael Haneke, pero resultaba demasiado cruel), y nos va mostrando cómo es la vida, el día a día, en la Hacienda, mostrando al Barón, al administrador, al ultraconservador y rígido pastor, a los inquietantes niños del pueblo, y al joven maestro de escuela, que es quien nos cuenta la historia, ya de anciano, con una voz en off.

Puede que la película tenga alguna escena interesante, como la discusión entre el médico y su mujer (¡qué horror de hombre!), pero lo cierto es que la película cuenta en 2 horas y pico algo que podría contarse perfectamente en media hora. Y la única diversión consistía en identificar a los actores de doblaje (el pastor era Peter Griffin, el médico era Will Adama, la baronesa era Blossom, y uno de los niños Bart Simpson). Aunque admito que tal vez el error fuera ese, verla doblada.

Por tanto, salvo que se sufra de insomnio galopante, me veo en el deber moral de desaconsejar esta película.

Mi crítica en Muchocine.net

domingo, 24 de enero de 2010

Fin de semana de visitas


La misma mierda, pero con monigotines simpáticos

El viernes tuve ocasión de continuar la semana de reencuentros quedando con Carlos y Robin, dos amigos (de Bilbao él, de Wisconsin ella) que viven en Chicago, y que se dejan caer por Bilbao de ciento en viento, y por ahí anduvimos tomando algo y poniéndonos al día.

El sábado a la mañana (tras la digestión de 5 capítulos seguidos de Lost) la debida incursión tiendera para comprar el regalo a mi padre. Y por la tarde, grave error, fui al cine a ver la Cinta Blanca. Tenía la espina de que el lunes y el viernes había fracasado en mi intento, ante la escasez de entradas, pero el sábado al final pude. Grave error, aunque de la película ya hablaré en otro momento. Adelantaré que lo único divertido fue coincidir en el cine con el jefe de estudios de mi instituto y estar charlando un ratillo.

A la noche recibí la visita de cierta persona que venía de China, pero aquí no entraré en detalles, obviamente. Y el domingo, pues ronda de presentaciones y un par de partidas al Rock Band de Lego primero (negaré haber jugado) y luego un poco de Dominion, para acabar el fin de semana donde suelen empezar la mayoría de ellos: en el centro comercial Zubiarte.

viernes, 22 de enero de 2010

Visita/kedada exprés


Foto en la estación de autobuses

Ayer estaba yo en casa tranquilamente, cuando recibo un SMS se mi amigo Borja (de la cuadrilla de Santa Pola), donde me dice que va a pasar un par de horas por Bilbao, ya que tiene que pasar el fin de semana en Pamplona (nada menos) y que entre autobús y autobús tiene un rato.

Así que ahí se organiza la kedada-comité de recepción, donde también comparecieron otros ilustres veraneantes de Santa Pola, como Aitor y Koldo. De hecho, con Aitor y con Koldo estuve esperando hora y pico en la estación de autobuses, ya que borja es impuntual hasta cuando no es culpa suya, pues un atasco hizo que el autobús se demorara casi hora y media, con lo que la reunión tuvo que ser aún más relámpago.

Pero bueno. Siempre es agradable volver a ver viejos conocidos.

jueves, 21 de enero de 2010

Cuenta bloqueada


Pero quita dinero

Me encanta leer el spam. A veces tiene cosas tronchantes, y tiene su encanto ver cómo insultan a la inteligencia del internauta estos neotontos de la estampita. Uno muy común es el phising, por el que haciéndose pasar por la entidad en cuestión, solicitan los datos para reactivar la cuenta (y lo que hacen es reactivar su propia cuenta con el dinero que sacan a los incautos)

Por ello, es importante tener una cosa clara: ningún banco va a pedir a sus clientes que le manden las contraseñas por e-mail, nunca van a pedir la contraseña como medida de seguridad. Si recibes un correo de tu entidad financiera en el que te dicen que es para pedirte la contraseña, o una llamada telefónica para preguntarte tu número de visa, no te lo creas: ES UN TIMO.

Y bueno, tal vez suene prepotente mi frase de que insultan a la inteligencia, como si me creyera inmune a este tipo de timos. No lo soy. Perfectamente me podría jamar cualquier gol, y cierto es que muchas veces se lo curran, imitando a la perfección la página web de la entidad, el estilo de correo y tal. Pero cuando me refiero a que insultan a la inteligencia, lo digo por las chapuzas que hacen a veces, como este correo que he recibido del hasta hoy para mí ignoto grupo Davivienda.

Rezaba así:

Estimado Cliente :


Le informamos que el acceso a su cuenta ha sido bloqueado. Como parte de la seguridad e integridad de nuestros servicios, le enviamos este mensaje de alerta, comunicandole que sus servicios bancarios en linea se encuentran suspendidos debido a que presenta intentos fallidos para accesar a su cuenta.

Esta es una medida preventiva implementada por nuestra entidad para prevenir el acceso no autorizado, evitar la perdida, mal uso, alteracion y hurto de sus datos personales.

Para restaurar el acceso a sus servicios en linea, acceda a su cuenta de inmediato. Si el acceso es exitoso nuestro sistema eliminara el bloqueo de manera inmediata y usted podra seguir disfrutando de todos nuestros servicios. acceda a su cuenta de manera rapida y segura haciendo click sobre el siguiente el enlace:

https://www.davivienda.com
GRUPO EMPRESARIAL BOLÍVAR,
Av. El Dorado No. 68 C - 61 Bogotá D.C. Colombia
Conmutador: 3 30 00 00 Fax : 2 85 79 61 Apartado Aereo : 6944
Nit. 860.034.313 - 7 Código País 1075


Y bueno. No me meteré a analizar la lamentable redacción o los errores gramaticales de bulto que suelen presentar a veces (éste está bastante potable), sino que como me ha pasado en otras ocasiones, ni soy ni he sido nunca cliente de esa institución. ¿Que mi cuenta está bloqueada? Normal.

Por lo demás, por si alguien tiene curiosidad de saber qué pasa cuando pinchas en el enlace, pues te manda a una página que sin ser de Davivienda es exactamente igual. Te pide que insertes tu número de pasaporte/cédula de ciudadanía/documento nacional/número de bastidor, y tu contraseña. Y metas lo que metas, te dice que es erróneo, y te redirige (esta vez sí) a la web de Davivienda. Pero entre tanto, tu contraseña ya habrá sido cuidadosamente guardada en su base de datos. Ahora mismo debe de haber algún hacker metiendo en la web de esta entidad el número de pasaporte 666 y la contraseña "peroné", por si suena la flauta.

Pero valga esta entrada como aviso a navegantes. Esto no es nuevo. De hecho, el phising es tan viejo como la propia banca en Internet, pero nunca está de más avisar.

Y un consejo a los hackers-phisers: si el correo lo mandáis a alguien que no es cliente de ese banco, no va a colar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Museos de Cera: Washington


El lugar en el que puedes golpear al Rey de Inglaterra sin que te disparen.

Esta entrada llega como año y pico tarde, pues las fotos son de noviembre de 2008, de cuando visité Washington. Pero más vale tarde que nunca, y contaré cómo tuve ocasión de interactuar con personajes célebres.

Tras colaborar con la independencia americana, pude viajar a la Guerra de Secesión, pero está claro que elegí mal el bando:


General Lee, no se preocupe, hay un 50% de probabilidades de ganar la guerra: o la ganamos, o no la ganamos.

Y bueno, esa intromisión, y haber cooperado con el bando de los que hoy denominarían terroristas, me supuso una incómoda charla con los gerifaltes del FBI:


¿Así que usted es Edgar Hoover? Pues sepa que me encantan sus zumos.

Y claro, a resultas de esa foto, empezaron a echarme la culpa del asesinato de una de sus figuras históricas:


¡Señoría, esta foto está trucada!

Prometo que no fui yo el que asesinó al presidente aquel 15 de abril de 1865 en el teatro Ford. Es cierto que tampoco fue John Wilkes Booth, pero yo no fui. Además, se puede ver que Abe y yo nos llevábamos bastante bien.


Pero Abe, ¿para qué vas a ir al teatro pudiendo ir al baloncesto?

Entonces, si no fui yo y no fue Wilkes, ¿quién mató a Lincoln?



¡Ajá, el vil Rubén!

Una vez demostrada mi inocencia, debo decir que siempre me he llevado muy bien con los presidentes de los Estados Unidos. De hecho, cuando me preguntaron si iba a asesinar al presidente, puse "no". Algo quiere decir eso, ¿no?



Arriba, sugiriendo cosas al tito Bush. Lástima que justo después de eso cesara.
Abajo, apostando por el candidato ganador.


En cambio, con quien me llevaba peor era con algunos deportistas, y en algún momento es cierto que perdí un poco los nervios, pues tengo mal perder.


¡Estúpido golf!

El problema viene cuando soy yo el que gana, y alguno se lo toma a mal.


¡Está bien, no volveré a decir que el baseball es aburrido!

 Afortunadamente, pude utilizar mis influencias y conseguir instrumental para defenderme.



Round 1, ¡fight!

Y bueno, tras mis desventuras con los ases del deporte, decidí poner algo de distancia de por medio, y dar un pequeño paso para el Jokin, junto con el hermano del ciclista-trompetista:


Yo sin traje de vacío, que soy de Bilbao.