martes, 31 de julio de 2012

Fotoparques

¡Cuánto daño ha hecho Matrix!

¿Hay alguna forma mejor de empezar las vacaciones que haciendo el tonto? Se me ocurren pocas, así que hoy hemos optado por ir al parque de los patos a hacer un ligero pic-nic, y luego nos hemos liado a hacer un book de fotos, algunas más gamberras, algunas más artísticas, pasando un agradable día al aire libre. Y como además contábamos con bastantes materiales de atrezzo, excedentes de carnavales y fiestas varias, hemos obtenido un muestreo de lo más variado.

Algo original y divertido para pasar el día.

lunes, 30 de julio de 2012

Euskal y Artxanda

Dando a los clásicos.

Contraste de planes, con uno de encerrarse en un lugar oscuro y otro de salir al aire libre. El primero una visita a la Euskal Encounter, a la que hacía bastante que no iba (6 años sin participar y 3 sin ir de visita), y en la que aproveché para saludar a la gente del sector, así como de echar alguna partidilla. Pero sobre todo de ver gente, y más gente conocida. También de cenar con los amiguetes, que es parte de la gracia.

Y como era de prever, lo que podía haber sido una visita rápida se acabó prolongando varias horas, y acabé metiéndome en la cama a las 4 de la mañana.

Vista de Bilbao.

En contraposición, ayer tocó un plan de aire libre y naturaleza. Un paseo por Bilbao dio paso a la improvisación, y cogimos el funicular hasta el monte, y allí nos dimos un paseo casi hasta Sondika. Y a la vuelta, un garbeo por el mirador, para disfrutar del paisaje y del buen tiempo.

Y a la vuelta, una cena ligera y a la cama, que hoy tocaba madrugar. Pero solo hoy, que ya estoy de vacaciones. ¡3 semanas!

sábado, 28 de julio de 2012

Generation Kill

1, 2, 3,4... ¡Marines, americanos!

De la mano de David Simon (creador de The Wire), Generation Kill, a medio camino entre serie y documental, está basada en la novela que cuenta las andanzas de un reportero de la revista Rolling Stone, y que acompaña a un grupo de marines en la guerra de Iraq (liberación para unos, invasión para otros, cada cual que lo lea como quiera) en 2003.

Generation Kill nos muestra en 7 capítulos el día a día de los soldados en esta campaña, de forma bastante verosímil, y con el toque de HBO (cadena a la que pertenece), en lo bueno y en lo malo. La factura es impecable, los actores están muy bien, pero a diferencia de The Wire, le faltaba "algo", que no sabría decir qué es, y que no me terminó de enganchar. Tiene momentos muy buenos (la exposición del Coronel "Padrino" sobre los motivos o no de evacuar un civil herido me gustó mucho), pero por momentos se me hizo tremendamente aburrida. Aunque claro, seguro que por momentos la propia guerra se les hizo aburida a esos mismos marines. Pero claro, también es cierto que la primera vez que intenté ver The Wire, vi 5 capítulos y me aburrió. Así que esto no es un gran indicador de nada.

Tampoco ayuda, aunquee sto tal vez sea más cosa mía, que la serie se hace un poco confusa, y es fácil hacerse un lío entre tanto personaje, y como además son pocos capítulos, tampoco da tiempo a desarrollarlos mucho. O al menos a captarla.

Pero su corta duración es por una parte defecto y por otra virtud. Y su otra gran virtud, es que esta serie la ves y te la crees.

viernes, 27 de julio de 2012

Draw something

Lo que viene siendo el Pictionary de toda la vida.

Con el pie de foto casi he definido el juego. Draw something es una aplicación para móviles que permite jugar al célebre juego de dibujar con tus contactos, y cuyo funcionamiento es bien simple. Cuando te toca el turno tienes para elegir entre tres conceptos (Fácil: 1 moneda, Medio: 2 monedas, Difícil: 3 monedas). Eliges, dibujas, y si el otro jugador acierta, ambos ganáis ese premio. Cuando te toca acertar, igual. Tienes un dibujo y unas cuántas letras, y tienes que acertar la palabra que ha dibujado el otro. Si aciertas, puntos para ambos.

Las moneditas sirven para ir comprando colores o bombas, que sirven, cuando estás atascado, para eliminar letras y así tener una pequeña ayudita. Naturalmente, no faltan jugadores tramposos que directamente escriben la palabra en vez de hacer el dibujo. Ahí, con sus dos genitales bien plantados.

Más o menos esta pinta tiene.

El juego, que permite jugar con tus contactos, o buscar jugadores aleatorios, está simpático, pero tiene dos grandes pegas. Una, que es bastante lento al cargar, y la otra, que es un maldito vivero de spam, que no deja de "sugerirte" páginas y aplicaciones. Pero para pasar el rato tiene su aquél. Aunque a veces puede ser frustrante intentar dibujar algo sobre una pantalla capacitiva.

jueves, 26 de julio de 2012

Días de playa

Al rico solete.

Veo en el cielo una extraña esfera incandescente, y veo también que el cielo, habitualmente blanco grisáceo, presenta un inusitado color azul. "Es verano", me dicen. ¿Verano? Pero si eso ya fue, hace un par de semanas. Cayó en jueves. Y como todo el mundo sabe, el verano es el día más bonito del año en Euskadi. Pero sorprendentemente, llevamos unos cuántos días sin lluvia, y hay sol. Joder, parece que sea julio. Ah, coño, que es julio. Claro, también era julio hace un año, y... ni la ciudad de Sin City, oigan.

El caso es que con este calor y este solete, apetece, como hemos hecho un par de días, aprovechar y coger el metro, para ir a la playa. En concreto Ereaga, donde he estado martes y miércoles, ambos días con sus preceptivos bañitos. Con este tiempo da gusto, la verdad.

miércoles, 25 de julio de 2012

King of dragons

La épica batalla contra Gildiss.

Si digo que es un videojuego de Capcom de principios de los 90, creo que ya he definido medio juego. Scroll lateral, barra de vida y liarse a mamporros con los enemigos que iban viniendo, algunos simplemente versiones de los anteriores pero con color distinto, y por tanto más poderosos.

Grr, grr, Lechuck.

Pero este tenía a su favor la baza de la temática. Esa ambientación medieval fantástica caló hondo en el neófito jugador de rol que era yo, y ese mundo mágico lleno de dragones y mazmorras era como ver esas primeras partidas plasmadas en una pantalla. Tenía además un aliciente adicional que no todos los juegos del estilo tenían: sistema de experiencia, que te permitía ir mejorando al personaje, y consiguiendo objetos mejores. Vale, estos eran fijos, y realmente subir de nivel solo servía para ganar algo de vida. Pero como ya pasara en el Knights of the round, esto ofrecía la ilusión de subida de nivel. Y también tenía, claro unos gráficos bastante molones para la época (soy un enamorado de los 16 bits) y la posibilidad de elegir entre 5 personajes, cada uno con sus ventajas y desventajas.

Los 5 héroes.

Así, teníamos al Elfo, débil pero rápido, y con su arco podía disparar a distancia. Era un personaje muy compensado. La pega es un elfo. El Guerrero era teóricamente equilibrado, pero era tremendamente soso. No hacía nada especialmente mal, pero tampoco nada especialmente bien. Igual que el guerrero, pero peor, era el Enano. Sus ataques tenían un alcance ridículo, y era lento. Su teórica ventaja es que saltaba mucho, lo que puede ser muy útil jugando al Mario, pero no aquí. En su día me gustaba mucho el Clérigo, que en la práctica era un garrulo con armadura, y que era el tanque del juego, con gran armadura, mucha vida y ataques poderosos. Pero era muy lento. Y luego el mejor; el Mago. Empezaba siendo débil, pero a medida que avanzaba el juego (el mago sí mejoraba con los niveles), se volvía poderoso, hasta el punto de que pasarse el juego con una sola partida era relativamente sencillo con el mago, y una quimera con cualquiera de los demás. Tal vez el elfo... pero es un elfo.

Me llena de orgullo y satisfacción matar héroes.

En cuanto al guión, ¿he dicho guión? Sí, claro, eh, hay un dragón muy malo, llamado Gildiss. Tiene muchos tesoros, eh, y muchos PX. Y hay que matarlo porque, porque... es una terrible amenaza y tiene armas de destrucción masiva.

Orcos: Bolsitas de PX con patas.

Los enemigos eran muchos de los clásicos del género, con orcos multicolor, esqueletos, hombres-lobo (que disparaban con sus ballestas) y los jefes finales de fase, cada uno con su estrategia y su modus operandi:
  • Nivel 1 - Aldea de los orcos - Rey orco
  • Nivel 2 - Tesoro en el viejo castillo - Minotauro
  • Nivel 3 - Batalla en el pico de la montaña - Wyverna de fuego
  • Nivel 4 - Cueva de la Hidra - Hidra
  • Nivel 5 - A la isla del norte - Banda de trogloditas
  • Nivel 6 - El gigante en el santuario - Cíclope
  • Nivel 7 - Bosque de Trent- Arañas gigantes
  • Nivel 8 - Al castillo - Jinete de dragón
  • Nivel 9 - En el castillo - Caballero oscuro
  • Nivel 10 - Pasaje subterráneo - Fantasmas
  • Nivel 11 - Batalla en el fuerte - Gran draconiano
  • Nivel 12 - Castillo Garenos - Caballeros reales
  • Nivel 13 - Mago oscuro - Mago oscuro
  • Nivel 14 - Cueva en el bosque - Wyverna de fuego
  • Nivel 15 - Laberinto subterráneo - Hermanos Cíclope Maestro
  • Nivel 16 - Cueva caliza dorada - Gildiss, el dragón rojo
De estos recuerdo que eran especialmente puñeteros los Caballeros Reales, dos clones del Caballero Oscuro, que te acababan siempre recitando su frase "game over", o el Mago Oscuro, del que se insinuaba que era el maestro renegado de los personajes, y que era un festival de llenar la pantalla de cosas que matan. Los demás eran sencillitos, y tampoco era especialmente complicado el jefe final, el dragón rojo Guildis, al que matábamos en su cueva llena de tesoros.

martes, 24 de julio de 2012

El dictador

Mejor este que Rajoy.

En esta nueva comedia Sacha Baron Cohen vuelve a la carga con el pilar básico de su humor, que es la provocación. Y tras su rapero Ali G, su exótico Borat y su ultrahomosexual Bruno, Cohen viene ahora convertido en Aladeen, el terrible genocida de la ficticia Wadiya.

Aladeen es el dirigente de un país desértico que es traicionado por su consejero, un tipo turbio y ansioso de poder al que interpreta Ben Kingsley. Eh, un momento... ¡Eso es el argumento de Prince of Persia! Aunque bueno, más bien recuerda a una versión chabacana del Príncipe de Zamunda (aquella película en la que Eddie Murphy es un rey africano que se va a Queens, haciéndose pasar por un señor normal, para encontrar novia).

Debo decir que la película en líneas generales es bastante mediocre, y que durante parte de la misma resultaba algo floja, si bien intercalaba sketches muy graciosos (el del juego de la WII era especialmente tronchante), pero otros sin gracia (la escena del helicóptero era francamente mejorable), con la agravante de que muchas de las coñas ya se habían encargado de destriparlas en el trailer. Pero la película ha merecido la pena.

¿Por qué?

Por el magistral recital de sopapos que reparte en un minuto con su discurso ante las Naciones Unidas, en una de las mejores escenas que he visto en el cine en mucho tiempo:

"¿Por qué son ustedes tan antidictadores? Imagínense que América fuera una dictadura. podrían hacer que un 1% de la población tuviese todas las riquezas de la nación. Podrían ayudar a que sus amigos ricos lo fueran aún más reduciendo sus impuestos y sacándoles del apuro cuando apostaran y perdieran. Podrían ignorar las necesidades de los pobres en salud y educación. La prensa parecería libre, pero estaría controlada en secreto por una persona y su familia. Podrían pinchar teléfonos, torturar a prisioneros extranjeros. Podrían manipular las elecciones, podrían mentir sobre por qué van a una guerra. Podrían llenar sus cárceles de un grupo racial en particular y nadie se quejaría. Podrían usar los medios de comunicación para asustar a la gente y hacer que apoyen políticas que van en contra de sus intereses. Ya sé que para los americanos resulta difícil de imaginar."

Afortunadamente en occidente tenemos una bonita democracia. Nada que ver con la dictadura de Wadiya.

domingo, 22 de julio de 2012

Fin de semana con eventos García

El Garcibicéfalo.

El título, por poner algo, es en alusión a que por una parte ayer quedé para comer con mi señor padre, a quien tuve a bien presentarle a cierta persona. Y por otro lado que fue la celebración del cumpleaños de mi ex-compañero de piso, también apellidado García. La fiesta se celebró en su casa, y allí hubo reencuentros con algunos amigos a los que hacía tiempo no veía.

Hoy también tocaba socializar, visitando a unos amigos y su pequeñuela de 2 años, y luego otra visita al amigo Aitor (otro Aitor distinto), para suministrarle series. (De forma totalmente legal, que lo que le he pasado eran DVD originales)

Y siguiendo con el título, la coña de la partida de ayer, en la que se instauró, pues era propuesta mía, la llamada "Ley García", que nos permite meter en el microondas un dado si saca 3 unos seguidos. Medida dura pero necesaria. Y por supuesto en tono totalmente jocoso, que lo mismo esto alguien lo lee y se lo cree.

Y en cosas menos chorras, pues como ya conté, he organizado el viaje a Hungría.

sábado, 21 de julio de 2012

A Hungría

Imagen añadida a posteriori.

Esta entrada no tenía originariamente foto, pues estaba hecha íntegramente con el móvil. Con ella aprovecho para comentar que en octubre, concretamente del 25 al 30, estaré visitando Budapest.

Y como ya tengo cogidos el vuelo y el hotel, pues un problema resuelto

viernes, 20 de julio de 2012

Manifestación antirrecortes

Manifestantes, de los muchos que había ayer.

No me gusta mucho hablar de la situación económica y política en el blog porque me amargo. En el Gobierno hay una banda de sinvergüenzas que están activamente buscando agravar la crisis, y no creo que eso ya lo dude mucha gente, pues ni una sola de las medidas que ha tomado el Gobierno de Rajoy va encaminada a solucionar nada sino todo lo contrario. Y casi que prefiero morderme un poco la lengua, pues si realmente dijera lo que pienso, lo mismo estaría incurriendo en delito.

Precisamente contra las medidas de estos delincuentes, que no merecen otro nombre, era la manifestación de ayer. Una manifestación que fue, no sé qué dirán los medios, completamente pacífica y sin altercados.

Menos respetuoso me pareció en cambio, el protagonista del incidente que relato ahora.

Al acabar la manifestación había una mesita en la que recogían firmas, y me acerqué a preguntar para qué eran, a lo que me respondieron "firma, firma, esto es para que no haya deshaucios y haya alquileres sociales". De vez en cuándo tengo la desagradable costumbre de leer lo que voy a firmar, y le pregunté dónde podía leer para qué eran las firmas, y aunque se quiso hacer un poco el remolón, me enseñó que eran para una iniciativa legislativa popular, en la que defendían, entre otras cosas, la dación en pago retroactiva. Y como de esa medida no soy nada amigo le dije "lo siento, pero con esto no estoy de acuerdo, así que no voy a firmar".

Así que volví a donde estaba con mis amigos, y al de un rato viene un tipo, que debía de ser de los que recogían firmas y nos pregunta si se puede unir a nuestra conversación. Ok, sin problema. Y me pregunta, con tono de reproche, a ver por qué no estoy de acuerdo, que salvo que sea un banquero o un ricachón no tiene sentido. Lo cierto es que cuando uno viene con aires de matón de barrio, lo que más apetece es mandarle a la mierda, pero le respondí que no estoy de acuerdo con hacer esa medida retroactiva, que el que firmaba una hipoteca debía ser consciente de lo que estaba firmando. Se podrá estar de acuerdo conmigo o no, pero bueno, él me pidió mi opinión y yo se la di.

Con tono cada vez peor, sobre todo de sabelotodo y verbalmente muy agresivo, comenzó a decir que eso era una estafa, y que había habido gente que había firmado engañada, y que era una vergüenza, y que además él era asesor financiero y controlaba del tema, pero que no ejercía porque le repugnaban los banqueros, y tal y cual. Lo cierto es que de haber querido entrar al trapo habría sido sencillo meterse en una discusión absurda (vaya, o echarle en cara que no es el único con formación legal, o que los bancos no son los únicos que dicen "firma esto sin leer", que ya me lo habían intentado hacer ellos). Pero como vio que no le dábamos cuerda, y que no le íbamos a dar la discusión que quería.