martes, 12 de diciembre de 2017

Pantomima Full

Alberto Casado y Róber Bodegas

Conocí a esta pareja de humoristas en un vídeo que vi en Facebook, en el que salía Róber hablando del festival de música BBK Live (tema que me interesa tanto como la reproducción del estornino en cautividad) con un estilo muy peculiar, que define sus vídeos, y que me hizo mucha gracia. Fui viendo otros vídeos en los que hablaban de otros temas, y picoteando acabé por ver creo que todos, pues son muy cortitos, de en torno a un minuto, y muy amenos. 

En ellos siempre sale uno de los dos (Alberto o Róber) hablando de algún tema, el que sea, y lo hacen desde la actitud de un poser, alguien que se cree que sabe de lo que habla, mientras que el texto se dedica a dejarles en evidencia, y queda bastante gracioso.

Como contado resulta bastante menos divertido que visto, pongo algunos ejemplos:

El primero que vi.


Clases de urbanismo.


Blablavídeo


Este les hizo ganarse críticas de gente que no pilló el tono paródico.

Y hay unos cuántos más, todos ellos bastante simpáticos a mi juicio. Luego tienen alguna otra cosa, una especie de vídeos de primera, que me ha gustado menos, pero estos minivídeos, cuando sacan alguno nuevo me alegran la mañana.

Se cree un blogger.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La higuera de los bastardos

El falanhipster.

La higuera de marras, eje central de la película, tiene su origen en un periodo muy oscuro de la historia española, cuando los infames "paseíllos" de los falangistas a todo aquel que fuera molesto al nuevo régimen sembraban el terror. En uno de estos "paseos", Rogelio (Karra Elejalde) sufre una mezcla entre miedo a la venganza o cargo de conciencia, no queda claro del todo, cuando mata a un maestro y a su hijo mayor, dejando al hijo de 10 años vivo, y a consecuencia de ello, le da por dejar de asistir a las cacerías, plantar una higuera sobre las tumbas y hacerse con el terreno, dedicándose en adelante a llevar una vida de ermitaño, custodiando la higuera y convirtiéndose en un símbolo de peregrinación con el paso de los años. En ese trayecto tendrá que lidiar con sus camaradas falangistas, con sus propios demonios personales y con el mezquino Ermo, vecino cuya delación dio comienzo a todo, y que vive obsesionado con el dinero que cree que hay enterrado con los cadáveres.

Y así va transcurriendo la película, en la que lo mejor es ese retrato costumbrista, aunque un tanto pinturesco, muy de cómic de Carlos Giménez, de la represión del franquismo, y la actuación de Carlos Areces, que está sencillamente soberbio. Por lo demás, una película que empieza muy fuerte pero que al de media hora se deshincha y a partir de ahí se limita a ir a la deriva.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Ya se ha pasado el puente

¡Se ha roto!

El clásico de los domingos, pero con 5 días para contar. 6, si contamos el martes, lo que de hecho sucede. Por la tarde una de empezar serie nueva ("La Zona"), con la señorita Ainize, y por la noche a la lonja, a socializar un poco (socializar y estornudar, para más señas). 

El miércoles por la mañana me lo paso jugando "un par de turnos" al Civilization y a última hora de la tarde me paso por la lonja otra vez, aunque estoy poco rato, la verdad. 

La noche del miércoles al jueves duermo realmente mal, y me despierto a las 5 completamente desvelado, por lo que aprovecho para hacer espacio a la mesa y a las 7 me vuelvo a meter en la cama... durmiéndome hasta las 12. Luego me paso por la oficina, pues me habían mandado ahí el router nuevo, y ya que voy a recogerlo, aprovecho para quitarme un par de cosas pendientes y así no dejarlas para el lunes.

Por la tarde el montaje de la mesa y luego a teatro, que el lunes no fui, por haber ido a ver Coco. Según salgo del cine, llamada del amigo Javi, que ha venido de Madrid, de manera que me convoca para cenar y tomar luego unos cacharros. En primera instancia vamos al Delorean, pero está cerrado y acabamos yendo al Azzurro. A eso de las 2, y bajo una torrencial lluvia, me retiro.

Viernes por la mañana me lo paso en casa y por la tarde, lo que ya contaba ayer, vuelvo a la lonja, para las labores de mantenimiento, retirándome no muy tarde, tras jugar al Arkham Horror de cartas.

Sábado por la mañana me lo paso con la Raspberry jugando al Secret of Mana y a la tarde también le doy un rato, antes de ir al cine y luego a la lonja, donde socializo, ceno y pruebo el juego "La Cosa" (una variante cthulhuoidea de la película de Carpenter). Ya puestos, menciono que cuando vuelvo a casa, antes de meterme a dormir me termino de leer Metro 2034, bastante peor que su antecesor Metro 2033, por cierto.

Y por último, domingo. Por la mañana sigo dando al Secret of Mana y por la tarde retomo la serie Vikings, antes de ir a la lonja a echar la partida de Warhammer (de rol, la campaña del Enemigo Interior). Y eso ha sido más o menos mi fin de semana.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Llueven Vacas

Los mejores, Verdú y Clavijo.

Rara. Una de esas películas que te dejan con la sensación de no haberla entendido. A ver, el mensaje subyacente se entiende a la perfección, pues es la radiografía de una escena abusiva con un marido maltratador anulando y sometiendo por completo a su sufrida mujer, con momentos que, por verosímiles, llegan a ser verdaderamente escalofriantes, pero a veces se pierde demasiado en lo alegórico, y no termina de quedar muy claro si esconde algo más detrás de tanto surrealismo.

El planteamiento es completamente teatral, pues es (y se nota), la adaptación a pantalla de un libreto, y es curioso el planteamiento de contar la historia en la que solo hay dos personajes (más un tercer elemento), que son interpretados por varios actores, pero la historia es la misma. Aunque claro, esto tiene sus riesgos, y es que si pones a jugar en la misma liga a Víctor Clavijo y a Eduardo Noriega... las comparaciones son odiosas y pasa lo que pasa. 

Al final son seis historias cortas, que en el fondo son la misma, y aunque consigue transmitir sensaciones, un exceso de psicodelia (el título es literal) llega a distraer demasiado, y el ritmo es tan excesivamente desigual (con capítulos mucho mejores que otros, en el que el peor es el último), que emborrona demasiado el producto, y además la fórmula se va deshaciendo demasiado deprisa, hasta el punto en que los 80 minutos que dura no se hacen cortos en absoluto.

Tiene cosas positivas, y momentos muy significativos, pero en general me parece una apuesta fallida y que no me ha emocionado especialmente. No me ha horrorizado, pero tampoco la recomiendo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Abacurrando

Uno de los estandartes.

Hoy día de ir a la lonja, pero no a jugar (que también), sino a hacer cosas. Primero labores de mantenimiento, construyendo y montando un ventanuco artesanal para tapar el agujero que tenemos en el baño, y por el que estos días entra un frío horrendo. No es la panacea, pero evitará el viento. Por otra parte, que ha sido la parte fácil, reemplazar la tapa del baño por una nueva y que no baile tanto como la otra (y que ya daba un poquito de cosa usar).

Terminadas las labores, una partida para probar el juego de cartas de Arkham Horror (¡victoria!) y luego a echar una mano al grupo de decoración de las Ómicron (han empezado con tiempo, y sobre todo con ganas), que están haciendo cosas muy chulas. 

Y como llevaba toda la tarde en la lonja, y hoy me he levantado relativamente pronto, me he retirado, que no estaba el día como para salir por ahí.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Nueva mesa

Pequeña pero eficaz.

Llevaba ya tiempo queriendo comprar una mesa nueva para el ordenador, pues la mesa en la que lo tenía ni siquiera era un escritorio, pero por A o por B lo iba dejando (es muy fácil acomodarse). Y con la venida del puente decidí meterme en la web de Ikea, hacer el pedido y hoy me ha llegado.

La cosa ya vino con un poco de susto, pues había pedido que me la trajeran hoy, así tenía tiempo de sobra para montarla tranquilamente. Pero el lunes me llaman y me dicen que a causa de la huelga de transportistas, me tiene que llegar el 14, entre las 14:00 y las 18:00 (lo que es malo, ya que normalmente salgo sobre las 15:45 de trabajar). Pero al día siguiente me vuelven a llamar y me dicen que sí pueden traerlo hoy. Eso es bueno.

Un poco antes de tiempo, como a las 13:45, me llaman y me dicen que ya está. Pero esto ya sabemos cómo funciona, que lo que te dan es un amasijo de tablas (como aquella otra vez) y un manual de instrucciones. 

Pero el miedo no monta mesas, así que con ella que me pongo (con ella y con las herramientas que esta vez sí me acordé de comprar). Monta que te monta, unas horas entretenido, y dos incendios, tres inundaciones y una invasión de hunos después, cuando parece que ya está... ¡el cajón está al revés! Empiezo a recitar mentalmente la lista de improperios para la ocasión, pero por suerte tiene fácil arreglo, y unos minutos después ya tengo la mesa operativa y en perfecto funcionamiento.

Ahora viene la parte que da más susto: cambiar el router nuevo que me ha llegado hoy sin que explote el ordenador ni se me caduque la leche de la nevera.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Skins

La segunda generación.

No, no va de nazis. Skins es una serie juvenil, al estilo de otras más conocidas por aquí como "Compañeros", pero en general bastante mejor. También es verdad que pinta una adolescencia, la comparo con la mía y me pregunto qué hacía yo en el instituto que no me pasaba el día borracho, drogado o follando, pero bueno, igual es que algo exagerada puede ser la serie. Que es ficción.

El título (pieles) hace referencia a los propios personajes, pues cada episodio está centrado en uno de ellos, que es lo que nos da la gracia y lo que nos ayuda a empatizar con ellos, aunque algunos sean unos auténticos cretinos y más tóxicos que una partida caducada de aceite de palma.

Otra cosa muy característica de la serie es que sus 7 temporadas (aunque me cuesta admitir la existencia de la séptima) están divididas en tandas de dos, teniendo cada una su propio grupo de protagonistas, aunque todos ellos residentes en Bristol, y si no me equivoco estudiantes del mismo instituto, que es el nexo de unión. Y hay de todo. Los hay populares, marginados, malotes, deportistas, estudiosos... ¿alguien se esperaba una serie juvenil sin clichés? Y lógicamente, algunos personajes caerán peor que otros, con algunos que se hacen directamente insufribles, pero bueno. 

La séptima temporada, de la que hablaba al principio, rompe un poco el esquema, y nos cuenta la historia de algunos de los protagonistas años después, ya separados del grupo, pero se me hizo bastante pesada, y la verdad es que salvo que se sea muy fan de alguno de esos personajes, resulta completamente prescindible. Y no solo eso, sino que además ni siquiera enlaza bien al personaje con su trasfondo, lo que le quita la gran parte de la gracia que podría tener. Como ejemplo, uno de los personajes, Cook, termina la serie con un enorme cliffhanger, y es uno de los protagonistas de esta séptima temporada, donde no solo no se explica qué pasó, sino que directamente ni se menciona.

Como suele pasar a menudo con este tipo de series, Skins ha sido también cantera de actores, saliendo de ella algunos que luego han tenido bastante éxito, como Dev Patel, Kaya Scodelario, Nicholas Hoult, Hannah Murray o Joseph Dempsie (estos dos últimos probablemente popularizados por Juego de Tronos).

martes, 5 de diciembre de 2017

Empieza el puentazo

Y seguramente me quede por Bilbao.

Tras una larga semana de dos días, este martes que parece viernes da paso al puente de la Inmaculada Constitución, que trae un fin de semana de 5 días. No llega a aquel que tuve hace unos años de 9 días seguidos (cogiendo lunes, miércoles y viernes), pero tampoco me voy a quejar. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Coco

Lo han vuelto a hacer.

Pixar, que últimamente había tenido algún patinazo, vuelve con fuerza y nos trae esta auténtica maravilla que se coloca directamente en la primera división del estudio, con una historia entretenida, con humor, acción y música, y sobre todo muy, muy emotiva. Yo aviso, que nadie se vaya al cine sin pañuelos y que se hidrate bien antes de la película, que hay escenas en las que puede escaparse alguna que otra lagrimilla. Creo que desde Toy Story 3 no me tocaba tanto la patata una película.

Nos cuenta la historia de Miguel, un niño que pese a la oposición de su familia quiere ser músico, y por una serie de acontecimientos que suceden el día de los muertos, acaba metido de patas en el mundo del más allá, teniendo que enfrentarse a una serie de dificultades para volver, entre las que están el verdadero sentido de la familia y la importancia de recordar a los que ya no están. Por el camino se encontrará con toda una serie de pintorescos e inolvidables personajes secundarios y tendrá que enfrentarse a un villano de lo más despreciable (cuya batalla final es sencillamente maravillosa).

Para la distribución de esta película en España se optó por conservar el doblaje latino, lo que es a todas luces un acierto, pues ayuda mucho a meterse en la historia y consigue que quede todo mucho más natural, siendo además una película llena de referencias culturales mexicanas, muchas de las que por aquí no terminamos de pillar, pero algunas sí, y son geniales (¡a ver si veis a Cantinflas!).

Lo peor de la película, y con diferencia, no es de la película, sino que es de corto de la precede, "La aventura congelada de Olaf". Un infumable corto de 21 minutos en lo que parece ser un intento sin chispa de hacer Frozen 2 (o Frozen 1.5), y que salvo dos o tres momentos simpáticos no aporta absolutamente nada, y consigue hacer bueno el corto de los volcanes. Solo estás deseando que se termine para que empiece Coco. Pero la delicia de película que viene después hace que merezca la pena.

Ahora cerraré acusando a los villanos de Pixar de ser unos maltratadores emocionales, que disfrutan haciendo llorar a los espectadores, y avisando de que una vez el espectador entra en el cine y descubre por qué la película se llama Coco, sabe que irremisiblemente va a terminar con un escape en los lacrimales.

¡Cabrones!

domingo, 3 de diciembre de 2017

Libros, comida, gente de Burgos y otras cosas

A falta de foto de grupo, foto de la comida.

Venga, una de fin e semana. El viernes lluvia y granizo desde casa, y a eso de las 20:00 salgo valientemente para ir al cine a ver "Perfectos Desconocidos" (que reseñé ayer). Al terminar, cena y charleta hasta las tres de la mañana.

Sábado por la mañana voy a comprar la entrada para el partido de baloncesto de hoy, que venía un amigo de Burgos a verlo (el señor Hank Scorpio) y luego a tomar unos pinchos por Diputación. 

Tras la comida me acerco al restaurante Udon, donde se celebraban las jornadas de rol "Vieja escuela", pero no me quedo. Simplemente saludo y me marcho. Luego un rato a casa y a la tarde noche voy a la lonja donde juego (y por fin gano) una partida de "La guerra del anillo", arrasando con Sauron Gondor, Erebor y Lorien. Pero el resfriado que no se termina de ir me hace irme a casa en cuanto termina la partida.

Hoy por la mañana, a Miribilla a ver el horrible Bilbao Basket-Burgos, donde se ve que el entrenador no era el problema y que echar a Durán ha sido una monumental cagada, y donde lo mejor es poder ver al amigo Hank y lo peor, claro, el partido.

Al acabar el partido nos vamos a comer con otro par de amigos a un italiano, y después voy con mi señora novia a una miniedición del club del libro. La cosa es que al siguiente no vamos a poder ir, así que hemos quedado con los que lo organizan para darles los libros. Y ya que quedábamos con ellos, a dar nuestras opiniones sobre los mismos mientras tomábamos una (lo que viene siendo lo que hacemos en el club del libro, vaya). Y al acabar, algo de sofá y tele, sabiendo que mañana es lunes... pero casi como si fuera jueves, que viene el megapuente.