jueves, 13 de diciembre de 2018

La Caja X-1-X

Dentro podría haber una consola.

Ayer fui mi propio Olentzero y decidí materializar una compra que llevaba tiempo estudiando: una Xbox One X, cuya finalidad principal será poder jugar a Red Dead Redemption 2, de próxima adquisición (a ver qué tal se portan los reyes magos). Estudié varias opciones y dudé mucho entre Xbox One o PS4, así como dudé si irme a lo barato o tirarme a la gama alta.

Me decidí por lo segundo, pues ya metidos en gastos mejor ir a lo bueno, pero seguía debatiéndome entre Xbox One y PS4, pues ambas tenían elementos a su favor. Por ejemplo de la de Sony me llamaba su cartel de exclusivos.

Sin embargo, la retrocompatibilidad y poder reutilizar los juegos que ya tengo de Xbox 360, así como un mando con el que ya estoy familiarizado, hicieron que Microsoft se llevara el gato al agua. 

En cuanto a juegos, me la compré pelada, ya que no me llamaba ninguno de los que incluía en pack (sobre todo juegos de coches, que no me gustan, o shooters, que ya tengo en el ordenador), así que me cogí el FIFA 18 de segunda mano por 10 euritos, y aunque no soy nada futbolero, me sirve para rememorar los tiempos en los que sí lo era.

Sin embargo, no es lo más importante que me compraré esta semana...

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Durante la tormenta

Frequency+El efecto mariposa

Un matrimonio se traslada a vivir a una casa marcada por una tragedia sucedida años atrás, el 9 de noviembre de 1989, fecha con la que hay en común la presencia de una enorme tormenta de varios días, y que parece provocar extraños fenómenos, haciendo que el viejo televisor que se encuentran en la casa haga cosas raras.

Y entre esas cosas raras está la posibilidad de hablar con el otro lado de la televisión, con 1989 (sin supervisión del Ministerio del Tiempo ni nada), lo que hace que se acabe alterando el pasado, y con esa alteración, el efecto mariposa produce enormes alteraciones en el presente, que solo pueden cambiarse si se tocan las piezas adecuadas antes de que termine esa tormenta.

Si hacemos un salto de fe y jugamos a creernos lo que nos plantea la película, nos encontramos con un interesante thriller de ciencia-ficción en el que la trama se va desarrollando de forma adecuada hasta llegar a un desenlace para mi gusto un poco pobre en el que el giro de guion queda excesivamente forzado y resulta, pese a sus esfuerzos por disimularlo, muy pero que muy previsible, casi anunciado con neones. Es además muy forzado porque cuando se confirma la sospecha muchas de las piezas de la historia se comienzan a caer. Tampoco me termina de convencer el epílogo, que resulta igualmente forzado, con la sensación no solo de ser un poco pegote, sino de que matan moscas a cañonazos. 

Pero yendo al aspecto positivo (pues podría parecer leyéndome que no me ha gustado nada), la película es francamente disfrutable, con una trama que captura y escenas de tensión muy bien llevadas, jugando de forma muy correcta con la narración en paralelo de los dos frentes, pasado y presente, sabiendo muy bien cuándo cambiar el foco. Es un viaje que se disfruta mucho, hasta que termina y vemos que nos han tomado un poco el pelo. Pero se disfruta, que es lo importante.

Ahora, sin desgranar la película entera, me voy a meter en el terreno de los spoilers del tamaño de la catedral de Burgos, que desaconsejo leer a quien quiera ver la película.

Policía, alguien está destripando la película.

Que Chino Darín iba a ser Nico de mayor era algo que se veía prácticamente desde el minuto en el que sale, por mucho que intenten disfrazarlo, lo que hace que la "sorpresa" sea nula, casi ridícula. Además, aun aceptando que pueda haber cambiado legalmente su nombre, choca un poco que no le reconozcan no ya Ángel o la madre de Aitor (su mejor amigo de la infancia), sino su compañera de trabajo. ¿En serio nadie se da cuenta?  Si en esa realidad paralela Vera es la mujer de Nico, ¿nadie se da cuenta de eso en su comisaría? ¿De verdad le van a dar el caso a él, siendo ella la implicada?

También queda muy forzado que al volver a su realidad normal Vera llegue a la conclusión de que David, su marido, la engaña simplemente porque el David de la otra realidad engañaba a su mujer (¡tienes una caja de cerillas del hotel en el que engañas a otra en una realidad alternativa, eso es que me pones los cuernos!). Ejem.

En cuanto al desenlace, pues hombre, entiendo que Vera quiere reencontrarse con Nico pero igual lo de colarse en el matadero a desenterrar un cadáver y convertirse en sospechosa de un delito no era la mejor de las ideas, sobre todo cuando tenía la opción de presentarse por la comisaría y preguntar por el policía, digo yo. O ya puestos ir a verle a casa, que sabe dónde vivía.

Otra cosa que también me rechinó muchísimo, por cierto, fue el momento en el que cuando Nico le pide a vera alguna prueba sobre la muerte de la mujer de Ángel, mágicamente consigan una orden instantánea para revisar el matadero (y sin que nadie informe al dueño ni nada). La magia del cine, sí, y esto es un poco protestar por protestar, pero quedaba ridículo.

¿Me ha gustado la película? No mentiré que disfruté viéndola. Ahora, hace agua por todos los costados y se ven demasiado el humo y los espejos.

martes, 11 de diciembre de 2018

Robin Hood: Forajido, héroe, leyenda

¡Como ir a una clase de Historia!

Difícil de clasificar, estamos ante una película que consciente de lo mala que es opta por regodearse en ello y acaba siendo magistral. Es basura, pero basura sublime. En serio, es muy divertida, pese a que no hay por dónde cogerla... No. Es divertida precisamente porque no hay por dónde cogerla.

Ya visualmente es un canto a la originalidad, una revisión moderna del mito o una patada, según dónde se mire, con esos vestuarios que son de todo menos medievales, con más cuero que una tienda de ropa del Casco Viejo y para muestra ese Fray Tuck hipster, o Marian, que va con chaqueta de cuero, escotadísima camiseta, pantalones, maquillaje y el pelo suelto. Muy adecuado para salir de fiesta pero que en un mercado medieval parecería que viene de gaupasa.

La coherencia de los personajes también navega por el río del hago las cosas porque sí, con los malos muy malos (en su papel de Sheriff de Nottingham Ben Mendelsohn repite registro de Rogue One, ropa incluida) y los buenos muy buenos, con la capacida de matar de varias pandemias juntas y la física de película de superhéroes o Matrix, que añaden confetti a la fiesta. Naturalmente, el respeto al mito original de Robin Hood y la Historia ni están ni se les espera.

Pero no importa, porque entre salto, flechazo y explosión uno se lo pasa como un enano, riéndose además de la legión de despropósitos que tiene delante.

Ahora entrando en el maravilloso mundo de los spoilers, todo empieza cuando niño rico noble (Robin de Locksley) sorprende robando en su casa a una atractiva ladrona, Marian, que roba por necesidad. Ahí empieza su idilio perfecto hasta que el vil Sheriff de Nottingham manda una carta de reclutamiento forzoso a Robin, obligándole a servir en los marines las cruzadas y es destinado a Irak Arabia (sí, cruzadas en Arabia). Y como el tema de las clases sociales no parece existir en toda la película, ser noble no le permite librarse de sus obligaciones militares.

Si esto no es un uniforme de soldado americano...

Tras cuatro años de duras batallas en el frente, donde se enfrenta a francotiradores y artillería pesada (no miento, en serio) conoce en un enfrentamiendo a un hassasin (los ninjas de la Europa medieval), en adelante Juanito, que casi acaba con él, pero Juanito es capturado y pierde una mano. 

La mano y lo que no es la mano, pues con los prisioneros capturados los marines malos se dedican a ejecutar gente porque sí, y entre ellos decapitan al hijo de Juanito, a pesar de que Robin se insubordina para intentar salvarlo. Esto le vale un flechazo al protagonista, que es enviado en un barco hospital de vuelta a Nottingham. Y sí, el barco le deja en Nottingham. Que esté a más de 100 kilómetros del puerto más cercano no es relevante para la trama.

Robin es feliz, pues está otra vez en casa y va a recuperar su vida y su idilio con Marian. Pero nada, oye, la mala suerte del héroe. Al regresar ve que le han declarado oficialmente muerto, su castillo ha sido confiscado y Marian expulsada, pues no estaban casados y se ve que el registro de parejas de hecho del Ayuntamiento de Nottingham funcionaba regular.

Así que en vez de hacer como cualquier persona normal e ir directamente a decir "oigan, que estoy vivo, devuélvanme mi castillo", se emobza y va por ahí a ver qué pasa, descubriendo con horror que Marian se ha arrejuntado con otro señoro, un líder sindicalista del sector minero.

Y cuando está Robin mohíno en sus melancolías aparece Juanito, que como buen ninja que es se ha escapado del campo de prisioneros (sin morir por la gangrena que suele producir que te corten una mano y no te trate un médico) y se ha colado en el barco para vengarse del artífice de la cruzada: el sheriff de Nottinhgam. Muy ninja, sí, pero nadie le explicó que lo mismo el Papa de Roma tuvo algo que ver con el asunto. Juanito le come la cabeza a Robin, y le convence para convertirse en una especie de V de Vendetta para atacar la economía del Sheriff que se lo ha quitado todo.

Me habéis matado un hijo, pero lo que nos hemos reído...

Con la ayuda de Juanito, Robin completa su entrenamiento y se convierte en Green Arrow. Ya está preparado para robar al Sheriff y recuperar su riqueza perdida. Ahora bien, ¿si en vez de hacer eso se hubiera dedicado a vender todo el arte sacro que tenía en casa y que destroza como parte del entrenamiento, no habría sacado más dinero? Tsk, tsk, eso es pensar...

Esto avanza y Robin empieza a ser Hood de noche y Bruce Wayne Robin de Locksley de día, robando dinero a espuertas con la ayuda de Juanito, mientras que se hace pasar por un respetable noble el resto del tiempo. No obstante, no queda muy claro qué significa ser noble, ya que los plebeyos pueden hablar libremente y criticar las medidas tributarias en régimen de concejo abierto, y pueden acudir como uno más a la fiesta rave que organiza el Sheriff (que es malo pero sin duda igualitario).

La historia, no obstante, ha de avanzar, y hay que mostrar que el villano tiene un plan malvado, que hasta el momento su único delito es tener cara de malo. Y sí, tiene su plan malvado: usa las cruzadas para financiar el terrorismo islámico a los sarracenos y conspirar así contra los Estados Unidos de América la corona de Inglaterra, conchabado con un senador cardenal corrupto.

Y como ya se sabe que es malo, pues empieza a hacer cosas de malo, como confiscar al pueblo las minas (Marx llegó varios siglos tarde), que dan mucho dinero, y su primera medida como nuevo dueño de las mismas es quemarlas. Sin duda, un gran gestor, si Robin Hood quería que se arruinara solo tenía que dejarle hacer.

Lo de las minas en el fondo es una excusa para poner una sucesión de trepidantes escenas de acción con persecuciones a caballo por las alturas y algo que me encanta, excusas para que los carros exploten cuando les disparan.

Este altercado de la mina es además el detonante de la revuelta popular, el grisú que lo hará explotar todo (sí, dicen literalmente grisú), pero es también la escena en la que capturan a Juanito, pero como el malo es muy malo, en vez de torturarle para sacarle la información, se dedica a hacerle travesuras, para desconcierto del hassasin, y a ilustrarle con gloriosas frases como "el ser humano es el único animal que teme a la muerte". 

¿Cobra algún tipo de prestación por discapacidad intelectual? Creo que podría optar a ella.

Sin perderme en detalles, toda película necesita su escena climática, y en este caso es el transporte del dinero rumbo a las cruzadas: furgón blindado a prueba de robos, soldados con armaduras completas y arreando. Pero todo furgón blindado que salga en pantalla sabe que va a ser irremediablemente robado, que es lo que sucede. Sin embargo, aquí Robin Hood no va solo, sino que ya es la voz del pueblo y una turba de campesinos encapuchados armados con cócteles Molotov (no miento si digo que en uno se reconoce perfectamente una botella de Heineken) se enfrentan a la soldadesca, en una escena batalla en la que yo no sabía si aplaudir como un mono, pegar fuego al cine o irme a casa llorando, pero en la que no podía dejar de mirar a la pantalla. Especialmente con momentos como ese en el que los soldados antidisturbios (la alegoría que nos traslada la película es TAN sutil) cortan el fuego con los escudos con el mismo arte con el que Moisés cortaba las aguas. 

Eso sí, los antidisturbios del medioevo resultan ser bastante comedidos, pues se disuelve la manifestación y no capturan a nadie, no rematan a ningún herido, ni tan siquiera toman los datos para una denuncia, lo que permite que el novio sindicalista, ahora cornudo, de Marian, salga indemne de ahí, pese a haber estado en primera línea de batalla. Se ve que tuvieron la prudencia de no poner urnas.

Mientras tanto, pues Robin Hood y Juanito tienen un malo al que matar, pero Robin es un chico bien educado y sabe que tiene que dejarse capturar para dar al malo su oportunidad de amenazar y soltar su triunfal discurso de malo antes de morir de forma estúpida.

Muerto el perro, sin embargo, no se termina la rabia, pues ponen a otro en su lugar y la historia queda abierta. Termina la aventura, empieza la leyenda. Empieza Robin Hood.

En resumen: todo mal, pero sumamente divertida. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Fecha para la miniobra de 2019

Por suerte el escenario es algo más grande.

El lunes es día de teatro, y a veces esto suele ser sinónimo de novedades (lo que viene bien para escribir la entrada del día), y esta vez es que ya tenemos fecha para la sesión de microteatro de marzo, que hacemos siempre en Muzzik. Será el 23 de marzo, como siempre en Bilborrock, aunque el tema todavía no lo sé. 

Lo que sí puedo decir es que puede que este año este recital de teatro incluya una novedad interesante. Y aunque me lea poca gente, voy a generar un poco de expectación no diciéndolo de momento.

domingo, 9 de diciembre de 2018

El finde de las no Rolea

Después de mucho tiempo, hoy lo he estrenado.

A falta de algo interesante que contar, aquí va otra gilientrada de domingo a última hora, pues como esto lo escribo muchas veces para mí, no tengo que dar explicaciones al mundo. Y mi política de blog es "mejor poner alguna tontería que no poner nada".

Esta entrada de fin de semana es especialmente escasa, dado que medio fin de semana ya me lo ventilé ayer contando lo de Zaragoza, plan sustitutivo de las Rolea que no fueron. Si no se hubieran cancelado, ahora estaría muy probablemente en Madrid, para ir mañana de vuelta a Bilbao.

Pero como no ha sido el caso, ayer no fue Mollina sino Bilbao, y cuando aterricé y deshice la mochila, comí y me fui a hacer la compra, sin darme cuenta de que era festivo, lo que aumentaba mi extrañeza inicial al ver los supermercados cerrados. Soy mu tonto.

Por la tarde-noche a la lonja, a jugar a juegos de mesa: primero un Rebellion y luego fillers varios, para luego ir a tomar unos cubatas (uno realmente) en el Churchil, donde estuvimos más o menos hasta las 3 de la mañana. Y de ahí a casa.

En cuanto al domingo, pues me ha dado por ponerme a jugar el X-Com 2, que lo tenía pendiente desde hace tiempo, lo que me ha llevado parte de la mañana, y por la tarde a la lonja a jugar a rol, un nuevo episodio de la larga campaña de Warhammer "El enemigo interior".

Y eso ha sido todo. La verdad es que para no contar absolutamente nada y ser una entrada totalmente de relleno me ha quedado bastante larga.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Puente en Zaragoza

Me refería a algo más metafórico.

El puente de la Inmaculada Constitución es el que me ha llevado de viaje, aunque ya estoy de vuelta. La idea original eran las jornadas Rolea, pero cuando se cancelaron me propusieron este plan alternativo, que era una kedada de la vieja guardia en casa de Iñigo (aunque esta vez éramos poquitos) y, como hacía mucho que no iba, me apunté.

Esto empezó el miércoles por la tarde, que me fui hasta Zorroza dando un paseo hacia el punto de encuentro, pues es ahí donde nos habría de recoger Pablo con el coche. Nos fuimos juntando y ahí que fuimos a la capital aragonesa.

Llegados a CasaIñigoTM nos instalamos y repartimos camas (a mí me toca el sofá cama del salón, ideal para interrogatorios del Santo Oficio), salimos a por unas hamburguesas de cena y luego nos ponemos con juegos de mesa, siendo el Dominion el elegido a falta de una opción mejor.

El jueves por la mañana nos vamos al cíber de Iñigo, pues él tenía que trabajar, y entre otras cosas nos echamos unas timbas de Unreal Tournament

Acabada la mañana nos pedimos unos pollos para comer y nos ponemos a jugar una partida de Dune, que no terminamos ese día. Por la noche, un par de capítulos de series (Big Mouth y Apartamento 23) y a dormir. 

Viernes por la mañana nos vamos de compras, visitando las tiendas de juegos de Zaragoza, y luego otro rato al cyber, hasta que nuestro anfitrión terminara su jornada laboral. Hecho eso, asaltamos un Domino´s Pizza y nos ponemos tibios a comer.

De sobremesa terminamos la partida de Dune (con inverosímil victoria de mis Fremen en el ultimísimo turno) y nos vamos a dar otra vuelta antes de cenar... pero estamos tan llenos que ni cenamos.

Para terminar la noche, una partida de La búsqueda del anillo, en la que soy vilmente apalizado por los Nâzgul, tertulia y a dormir, que hoy sábado había que levantarse pronto.

A las 9:30 ya estábamos desayunando y poco después en ruta. Antes de las 13:30 ya estaba en casa.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Malos tiempos en el Royale

Al pobre Chris Hemsworth lo tenían todo el rato sin camiseta.

A finales de los años 60, el Royale es un pequeño pero acogedor hotel de carretera edificado literalmente en la frontera entre California y Nevada, que ofrece a sus clientes la experiencia de estar a la vez en dos estados, con las comodidades adecuadas a cada uno. Pero el Royale es también el punto en el que las historias de siete personas se cruzarán, hacia un camino sin retorno.

Un intento de hacer una película con sabor a Tarantino, pues utiliza muchos de sus elementos, como el estilo episódico, las escenas con diálogos que parece que no van a ninguna parte pero en el fondo son imprescindibles para pintar a los personajes, una excelente banda sonora, muy bien integrada en la historia además, y un resultado muy violento, con toques muy gamberros.

No llega, pero la verdad es que le agradece el intento, y aunque tiene algún momento en el que decae un poquito, en general logra transmitir lo que quiere, y nos cuenta una historia muy interesante, que se encarga de ir cerrando con solvencia los frentes que abre y responde a todas las preguntas que nos plantea sobre este hotel.

No llega a ser genial, pero sí que llega a buena película, y merece un visionado. Casi me atrevería a decir que merece un segundo visionado, para ver cómo se percibe con todas las cartas sobre la mesa.

martes, 4 de diciembre de 2018

Arriba el telón 8.0

¿Qué nos deparará este año?

Octavo año ya. Eso significa que cuando termine el vigente curso habré estado el mismo tiempo haciendo teatro que el que estuve haciendo la EGB (esa que cuando tienes 14 años parece haber sido una eternidad, sí). 

Este año he empezado más tarde, ya que el año pasado me noté con un cierto desgaste con el tema, que me hizo estar bastante desanimado, sobre todo allá por marzo, e incluso me hacía plantear dejarlo. No a mitad de curso, que estaría feo, pero sí que muchas veces me planteé "este año el último".

Luego llegó la obra, y como siempre el escenario deja buen sabor de boca y el gusanillo de más, pero algo tenía que hacer para que no se repitiera la sensación de desapego del año pasado. 

No quería que llegara febrero y estar sin ganas, de modo que este año opté por esperar un poco y en vez de apuntarme en octubre empezar en diciembre (o sea, ayer), para tener toda la energía intacta, así que vuelven los lunes teatrales.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald

El verdadero villano era el estilista de Johnny Depp.

Secuela de la precuela de la saga de Harry Potter, esta película nos ahonda en el universo creado por J.K. Rowling y sigue con las andanzas del mago Newt Scamander, aquí enfrentado a otro gran villano, que es el malvado mago Gellert Grindelwald, al que interpreta un Johnny Depp que aquí tiene el detalle de no interpretar, como venía haciendo últimamente en todas sus películas, a Jack Sparrow con otro disfraz.

La película visualmente es espectacular, aunque a veces peque de ser tan oscura que cuesta enterarse de lo que está pasando, algo a lo que contribuye que parezca querer ser demasiado ambiciosa y contar tantas veces a la vez, que al final uno se pierde (fui al cine con sueño, confieso, y eso no ayuda en absoluto), y aunque alcanza un climax visual bastante vistoso, tiene algunos ratos muertos que no ayudan demasiado.

Sí que ofrece, algo que los muy fans de la saga agradecerán, la introducción de las versiones jóvenes de varios de los personajes de los libros, incluyendo por supuesto, aunque eso ya se sabía, al joven Albus Dumbledore (cuando era un señor elegante y no un anciano senil al que le da por vestirse de pitonisa Lola).

También ofrece, lo que no es ninguna sorpresa, un final abierto de par en par, allanando el terreno para la siguiente película de la saga.

Honestamente he de decir que no me entusiasmó demasiado (tampoco la anterior, a decir verdad), y que me costaba coger el hilo, pero en honor a la verdad reconozco que tampoco tenía yo el día. Lo que sí me da la sensación es que es una película hecha sobre todo para vender peluches. Y es que el topo era muy majo.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Matinal con victoria holgada (¡por fin!)

La bola entró.

Hoy tocaba ir a Miribilla a medirse con el Cáceres, y aunque  al lógica dictaba que se ganaría, era inevitable el mal regusto de la inverosímil derrota del otro día contra Araberri, y el runrún estaba presente en el pabellón.

El comienzo ha sido bueno, con un arrollador 7-0 de salida. Pero entonces lo de siempre: fallos en el tiro exterior, desconexión total, 0-12 de parcial y vuelta a ir a remolque en el marcador. Sin embargo, se arreglaba un poco el asunto y se llegaba un punto arriba al segundo cuarto.

Ahí el despiporre: el Cáceres seguía sin meterlas en un barreño, Bilbao Basket las empezaba a meter y la diferencia en la pista se iba al marcador con un 46-31 en el descanso.

¿Habrá caraja del tercer cuarto? Nos preguntábamos muchos antes de empezar la segunda mitad. La respuesta es que sí, pero a medias, pues hemos empezado marcando, luego ha habido varios minutos en los que no marcaba nadie, y terminábamos el cuarto con una cómoda ventaja (60-39, me suena), tras dejar a los rivales meter solo 8 puntos.

El último cuarto, lejos de torcerse nada, ha sido la continuación del monólogo del Bilbao Basket, que hoy sí metía las canastas y ha terminado con un bonito 82-53, en el que no solo ha metido las canastas, sino que ha impedido que Cáceres (muy, muy flojos) metiera las suyas.

Próxima parada: la complicada Palencia.