martes, 14 de enero de 2025

Decepciones lúdicas

Nop confundir con "decepticones lúdicos".

Los juegos, ya sean digitales o analógicos, son una fuente de diversión, y no es ningún secreto que entre mis hobbies se cuentan los videojuegos, los juegos de rol y los juegos de mesa (que no solo compro sino que a veces hasta juego). Los suelo coger con ilusión y abrir una caja, quitar el plástico a un libro o instalar un juego es algo que se suele hacer con ilusión, pero lamentablementa hay veces en las que el producto adquirido no se ajusta a lo esperado y nos llevamos un chasco.

Por eso hoy, sin un orden determinado, paso a hacer un top 10 de decepciones lúdicas.

Tainted Grail: Puede que no sea la decepción más gorda pero sí la primera que me vino a la cabeza al pensar en esta lista. Recuerdo que tenía una pinta estupenda y lo cogimos con muchísimas ganas, para luego descbrir con horror que era peor que mediocre.

Zelda: Breath of the wild: Lo compré con muchísimas ganas, pues no en vano A Link to the past es uno de mis videojuegos favoritos. Lo intenté con ganas, pero no pude. No diré que sea mal juego, pero decididamente no era para mí. Cada vez que me ponía a ello me aburría como una ostra, así que lo acabé regalando.

The Bureau: Tenía reciente los modernos X-Com, que me habían encantado y me lancé a por este, que tenía una pinta maravillosa. Lo cogí pensando que iba a ser lo mismo pero en los años 50 y me llevé un chasco cuando vi que en realidad era un shooter. De la misma lo desinstalé y lo devolví a Steam.

L.A. Noire: Era de Rockstar, autores de la saga GTA y Red Dead Redemption, así que tenía puntos para gustarme, pero a pesar de que iba concienciado a que no iba a ser un simple "GTA en los años 50", su propuesta lúdica no me convenció nada de nada y tras darle un par de tardes se volvió a la caja, de la que ya nunca volvió a salir.

La Broma macabra: Pasamos de los videojuegos al rol, para esta campaña de mi idolatrado Alex de la Iglesia para La llamada de Cthulhu. La empecé a leer con bastantes ganas, pero el planteamiento que ofrecía era muy distinto al que a mí me gusta, así que ni la he dirigido ni tiene pinta de que vaya a hacerlo. Esto obviamente no cambia mi opinión sobre Álex como director, pero sí que me da la sensación de que tenemos concepciones muy diferentes del rol. 

Lupus in tabula: Uno de tantos trasuntos de Hombres Lobo de Castronegro, de este juego solo recuerdo dos cosas. Una es que me lo habían puesto por las nubes y otra que cuando lo probé en las CLN de Valladolid sufrí las 4 horas de aburrimiento más atroz que recuerde en unas jornadas de rol.

Pasión de las pasiones: Sorprenderá mucho ver este nombre aquí, y más sorprenderá si digo que es un juego que me encanta dirigir y una maravilla de propuesta. ¿Entonces por qué en esta lista? Yo descubrí Pasión de las pasiones con la versión ashcan (una especie de demo) que sacaron en su día, y me gustó tanto que cuando anunciaron el manual entero me metí de cabeza a la preventa. Pero cuando llegó el manual definitivo vi que no incluía cosas que necesitaba (como arquetipos nuevos) y sí que tiraba por vías que me parece que le pegaban como a un cristo dos pistolas y utilizaba un lenguaje "inclusivo" que el autor es muy libre de usar, pero que a mí me resulta incomodísimo. Lo único que salvo es la baraja de PNJs que traía, porque lo que es el manual, al cajón que se fue. Tal vez algún día me anime y lo reseñe.

Heroes of Might&Magic VI: Solía ser muy fan de la saga Heroes of Might&Magic y el V es uno al que metí muchísimas horas, pero cuando salió el VI me dieron ganas de tirar el ordenador por la ventana. No solo obligaba a instalar el launcher de Ubisoft, que a veces hacía que tardara más en arrancar el juego que uno de Spectrum, sino que cuando por fin podía entrar veía que metían un montón de cambios a peor, la dificultad estaba mal medida y no lograba divertirme ni un poco.

Dark corners of the Earth: Soy un admirador de la obra de HP Lovecraft, y cuando vi este juego en seguida me llamó la atención su estética y lo bien que adaptaba la esencia de La sombra sobre Innsmouth. ¿El problema? No era divertido.

Postal III: Esta sí fue de las gordas. Postal era un juego muy gamberro al que en su día le di bastante caña y su secuela Postal II parecía hecha para mí. Por eso cogí este juego con muchísima ilusión y disfruté como un enano... durante cinco minutos, hasta que me tuve que resignar y admitir que había tirado dinero. No puedo ser muy detallado en la crítica, pues no lo he vuelto a tocar y la solo es un mal recuerdo en mi cabeza.

Bonus track - Edge Days: No sabía si meter esto en la lista, puesto que ya fui con la sospecha de que no me iba a hacer mucha gracia, pero no se puede negar que si te sacas entrada para dos días del evento y al segundo, teniéndolo pagado, no vas, pues un poco de decepción igual sí ha habido.

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