jueves, 5 de enero de 2017

Pasajeros (Passengers)

El indudable atractivo visual del dueto protagonista.

Estamos ante una película que podría haber sido buena, PERO.

Una extraordinaria fotografía acompaña a una premisa más que interesante, y que bien explotada podía dar mucho de sí: una expedición de colonos interplanetarios tiene que ir a otro planeta, para lo que tienen que permanecer en animación suspendida durante 120 años, dejando atrás y para siempre toda vida pasada. Por el camino algo sucede que hace que dos pasajeros despierten antes de tiempo, y se encuentran ante la tesitura de que quedan 90 años para llegar, por lo que morirán solos en esa nave, sin más contacto humano.

La idea bien, y más cuando ¡ALERTA, SPOILERS! es él quien despierta primero, y tras estar un año completamente solo, sin más compañía que la de un camarero androide, decide que necesita compañía humana y comete lo que sabe que es un acto de puro egoísmo, despertando a una de las pasajeras (ojo, que no se va a por la fea, no, se va a por Jennifer Lawrence), pero sin atreverse a contarle la verdad.

Hasta aquí bien, e incluso se llegan a entender muchas cosas. Es entendible la actitud de él y lo es la de ella. Incluso no choca del todo que se enamoren, es natural, y da mucho juego el que sea una relación involuntariamente tóxica en la que ella es sin saberlo la víctima de un secuestro y concibe a su captor no como tal, sino como compañero de celda. Y mientras la película juega con la idea del "he hecho algo horrible, pero no me quedaba otra" de él, pues bien. Incluso me gusta la reacción de ella al enterarse de la realidad.

Pero ya. Lo que podría ser una buena, o al menos digna, película de ciencia ficción se estrella contra un muro, producto de la cobardía del guión, pues en vez de arriesgar e innovar tira por lo cómodo y se instala en la vía de la mediocridad. El personaje de Jennifer Lawrence se convierte en un florero, siendo ÉL quien hace y deshace, y el mayor logro de la rubia (además de ser muy guapa) es aporrear botones al azar hasta que activa de casualidad el truco del robomédico, haciendo algo, por otra parte, terriblemente estúpido. Todo eso eso sin parar de gimotear cual colegiala. 

A ver, que él la despierte es una actitud egoísta y dañina pero comprensible, pues a fin de cuentas es muy difícil ponerse en su situación, igual que es comprensible que ella se enamore, primero porque no sabe de qué va el pastel y segundo, es la única compañía humana que tiene. Incluso es aceptable que ella le perdone al entender sus motivaciones, pero ya que se reenamore de él y su personaje se convierta en una estúpida masa gimoteante es lo que me parecía más ridículo. Me rechinaba mucho la parte en la que él, en modo perdonavidas supremo manda y dispone "YO establezco que tú vas a ir a la cápsula, YO establezco que tú vas a ir a dormir 90 años, YO establezco que tú vas a escribir tu libro..." "Pero estoy tan bueno y soy tan irresistible, que tú, mujer, desobedeces mis generosas órdenes y renuncias a tu vida para estar a mi servicio, empoderada por tu furor uterino", lo cual, lejos de arreglar nada, lo EMPEORA. No contentos con cargarse el personaje de Aurora, la reducen a un perrete fiel. Vamos, que el final me parece malo de solemnidad. Y además, instalado en ese guión cobarde, se queda en el plano "vivieron felices y comieron perdices"

Tampoco ayuda el a priori interesante personaje del capitán, que queda reducido a secundario infraexplotado que pasaba por ahí, y que en una partida de rol sería el típico jugador que tenía un rato libre, se pasa por donde está la partida empezada, le dan un personaje que meten con calzador, y cuando parece que encaja saca el móvil y dice "chicos, ya lo siento, me tengo que ir". Al menos pensaba que de alguna manera iban a estirar la obvia analogía con Adán y Eva, y que el capitán simularía la serpiente (¡aparece en un puto árbol!), ofreciendo de alguna forma una "mejora" que propiciara el desastre. Pero ni para eso da la película, que se queda en el "no es bueno que el hombre esté solo, demosle una mujer para que le entretenga".

Y es una pena, pues la película tenía buenos mimbres para haber sido un interesante thriller espacial sobre aislamiento y relaciones humanas, en vez del despropósito de explosiones, carreras y salvamentos imposibles en el que acaba derivando. Hubiera preferido menos explosión y más buceo emocional en lo que supone que alguien cometa un acto tan horrible porque se ha visto forzado a ello por las circunstancias, empatizando tanto con él como con la víctima.

miércoles, 4 de enero de 2017

Crypt of the Necrodancer

Pixelazos a go-go.

No soy muy dado al género del roguelike (aunque es cierto que al Binding of Isaac le metí sus buenas horas) y este Crypt of the Necrodancer entra de lleno en ese subgénero, pero la verdad es que tiene un toque diferencial que me enamoró y me hizo fijarme en él, y es su música.

¿Qué música tiene Crypt of the Necrodancer? Pues sencillamente la que nosotros le pongamos, y lo mejor es que no solo suena mientras jugamos (que no tendría ningún misterio), sino que tenemos que mover al personaje por la mazmorra al ritmo de dicha música, para enfrentarnos a los enemigos que la bailan. Y ojo con perder el ritmo, o perderemos el bonificador que multiplica las monedas que recopilamos, las cuales son imprescindibles para conseguir mejoras.

Más o menos esta pinta tiene.

El juego, que es bastante complicado, tiene unos diamantes que podemos ir recolectando a través de los niveles (por supuesto, la cosa va de pasar de un nivel a otro y cada cierto tiempo un duro jefe final), para comprar mejoras permanentes, igual que también podemos ir liberando personajes que nos ayuden en nuestra causa. Pero como el juego es jodidillo y yo nací con dos manos izquierdas, apenas he avanzado y me queda todavía todo un mundo de cosas por desbloquear. Sin embargo, tiene su toque adictivo y cada vez que mueres quieres volver a por más, a exterminar los bichos, coger mejores armas, recopilar moneditas y todo eso antes de que se acabe la canción.

Un juego simpático y con un toque de genialidad.

martes, 3 de enero de 2017

Comida deustense

Aquí hemos comido.

Llevábamos mucho tiempo con esto pendiente, pues entre una cosa y otra siempre lo vamos dejando, pero hoy por fin hemos conseguido juntarnos los de la universidad, aunque con alguna ilustre ausencia, para comer, ponernos al día y sobre todo echar unas risas. Cotilleos, chascarrillos, batallitas de tiempos universitarios y todo el tipo de cosas que suelen ser habituales en este tipo de eventos.

La comida, por cierto, en el Colombo, donde a pesar de tener unas sillas horriblemente incómodas se comía bastante bien. Luego al Molly Malone a tomar algo y seguir de charleta, arreglando el mundo desde la barra de un bar, y a eso de las 19:30 cada uno a su destino. Muy a gusto, a ver si para la próxima no vuelven a pasar otros cuatro años, que la anterior fue al empezar 2013. Casi nada.

lunes, 2 de enero de 2017

La saga de los Sagaz

El cartel

Los Improvisamos presentan LA SAGA DE LOS SAGAZ. 

Conozcan a la familia Sagaz, una familia que no se organiza sino que improvisa, ustedes mismos decidirán que sucederá en cada capitulo de esta familia ejemplar. Piensen ustedes en situaciones absurdas, descabelladas, locas, imposibles, insufribles, enigmáticas, paradigmaticas, increíbles… y escríbanlas en nuestras tarjetas. 

 Conozcan y manipulen a su antojo a nuestros queridos personajes de la Saga de los Sagaz: Conozcan al padre, la madre, el hijo mayor, la hija mediana, el hijo pequeño, la hermana de la madre, el marido de la hermana de la madre, y el abuelo del padre del padre de los hijos que son también de la madre y que tiene una hermana casada con el marido… en fin. 

¡CONOZCANLOS! LA SAGA DE LOS SAGAZ, una familia improvisada. ¡Ustedes decidirán que sucede en cada capitulo!. ¡VENGAN CON NOSOTROS Y AFILEN SUS BOLIGRAFOS! Se trata de un show teatral dedicado a la improvisación para la comedía. 

La Saga de los Sagaz es el show de improvisación que haremos este domingo en Muzzik, a las 19:00. La entrada es gratuita, pero el sitio es muy pequeño, aviso. Quien quiera verme haciendo el tonto en un escenario, ahí tiene la ocasión.

domingo, 1 de enero de 2017

Entra 2017

Nochevieja de alcohol y dados.

El ritual de todos los años: hacer tiempo hasta las 22:00, cenar con mi padre mano a mano. Hacer tiempo hasta las 0:00. Campanadas, felicitaciones, esperar a que se pase el bombardeo. A casa, hacer un poco de tiempo, pereza máxima. Salir hacia la lonja, esperar a que vaya llegando gente. Ron, risas, música, este año fiesta sin temática. Por suerte tengo la prudencia de cargar poco los cubatas, así que no me llego a emborrachar más de la cuenta, y a las 6 me retiro a dormir, que es hora razonable.

Año nuevo, a comer a casa de mi padre, un delicioso cochinillo (el plato, no mi padre, que es un señor muy aseado), por la tarde, tras la siesta, a limpiar la lonja, que por suerte no quedó muy infame. Algo de charleta, juegos de mesa ligeros y a casa. Por fin termina el ritual del cambio de año, que cada vez me da más pereza.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Comanchería

Hoy, en "traducciones creativas".

Es inevitable ver en esta película ciertas reminiscencias al "No es país para viejos" de los Cohen, aunque con la diferencia de que es bastante más sencillo sentir simpatía por la pareja de atracadores, que no dejan de ser los protagonistas, que por el infame Anton Chigurh de Bardem (infame, digo, por lo malvado del personaje y por su peinado).

Con toques de western moderno y a veces aire de road movie, cuenta la historia de dos hermanos que se dedican a atracar pequeñas sucursales de la zona rural de Texas y paralelamente la de la pareja de rangers que tiene ante sí dos duras tareas: capturar a los atracadores y soportarse mutuamente, pues Jeff Bridges da aquí vida a uno de esos personajes tocapelotas que son muy agradables de ver para el espectador, pero terriblemente insufribles en la vida real.

Con un comienzo ya en harina, metiendo acción desde el principio, poco a poco nos va contando las motivaciones reales de los atracadores y nos muestra quién es el verdadero villano de la historia, hasta desembocar en un final muy cañero, digno de partida de GTA, antes de cerrar con un epílogo que si bien resulta fascinante, deja el final excesivamente abierto aunque funcional.

Cabe destacar la atmósfera de la película, en la que la música country nos transporta a esa Texas de paletos sureños y en la que casi podemos sentir el calor y el polvo de la carretera.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Rogue One

Episodio 3.5

Llegó tal vez sin hacer tanto ruido como otras, con la etiqueta de spinoff sacacuartos, pero la verdad es que Rogue One tiene a bien regalarnos algunas de las escenas más espectaculares de la saga, y de ser, cinematográficamente una de las mejores.

Debo empezar diciendo que a pesar de haberla disfrutado muchísimo, que es muy buena, especialmente de la mitad hacia delante, que es mejor película que el Episodio VII, pero que no es tan mágica. Me parece mejor, sí, pero no la he disfrutado tanto, o la  he disfrutado de otra manera. Rogue One es un buen plato de lubina al horno, acompañado con un vino caro, pero es que el Episodio VII era volver a casa de la abuela a que te pusiera un Cola Cao calentito con galletas. Rogue One mola, me hizo pegar saltos en la butaca, pero no me hizo volver a tener ocho años.

Tal vez una cosa mala, aunque plenamente justificada, de Rogue One, es que los personajes no tengan el encanto que caracteriza a los protagonistas y secundarios de la saga. No hay un Han Solo, un Luke o un Chewbacca, ni tan siquiera un BB-8 o un Poe Dameron. K-2SO lo intenta, y tiene sus momentos, pero no llega. Es una buena historia, y en ese sentido queda un poco hueca. Y no se me entienda mal, que no estoy diciendo que sean algo a horrorizar, que cumplen y tienen sus momentos. Pero al final son lo que son y está para lo que están: una banda de Poochies ad hoc que buscan contar una historia secundaria, accesoria para la principal. 

Siguiendo con las cosas "malas", es cierto que le cuesta un poco arrancar, que ya de entrada nos privan del rodillo de texto, tan característico de Star Wars, y nos dejan ver claro que es otra cosa, que va a haber cambios. Y el principio, hasta que las piezas van encajando, no enamora. Hay que presentar personajes, y se entiende, pero no engancha, ni siquiera divierte.

Pero entonces empieza STAR WARS. Hay un momento de la trama, en el que de verdad empieza Rogue One, y ahí agárrense a las enaguas, que viene lo bueno. Lo que estaba siendo un soso spin-off se convierte de pronto en CINE, y la olla que estaba hirviendo lentamente estalla en un orgasmo de acción y Alas-X, cuando el bote que contiene la esencia de Star Wars se cae de la mesa y desparrama su contenido por todas partes. No solo nos regala una maravilla del cine bélico reciente, sino que es la amalgama que casa perfectamente con la saga, y que además da respuesta a algunas de las cosas que en la saga original parecían absurdas, y nos muestra la rebelión desde dentro, enseñándonos lo que ya conocíamos, pero desde otro punto de vista. 

Visualmente cuidan mucho eso, rescatando personajes de las películas viejas, y resucitando literalmente a Peter Cushing para dar de nuevo vida al gran Moff Tarkin, así como a algún otro personaje mítico, que mejor no mencionar, para no chafar sorpresas.

Muy bien también el tema de los guiños y cameos, en su justa medida, y algunos tan sutiles que cuesta pillarlos, pero muy satisfactorios para el espectador, que sale de la sala queriendo ir a todo correr a ver "La guerra de las galaxias". Y creo que pocos halagos mejores puede haber para una precuela que "me han entrado ganas de volver a ver la vieja, para ver cómo sigue la historia".

Una cosa que me daba un poco de miedo era la música, pues en esta no estaba ya el inigualable John Williams, pero hay que decir que Michael Giacchino (que tampoco es precisamente un cualquiera) consigue dar el callo, integrando muy bien la música original con pistas nuevas. 

Por último, espero que nadie lo considere spoiler, pero me pareció de aplaudir que así como al principio eché en falta el rodillo de texto, los créditos del final son como tienen que ser: puro Star Wars.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Saldré en la tele

En la foto, que no ha sido retocada, se me ve a la izquierda. Un poco borroso, pero se me ve.

Hasta hoy he mantenido el secreto, pues contractualmente estaba obligado a ello, pero ya puedo contarlo. Bien sabido es que en octubre el equipo de rodaje de la conocida serie Juego de Tronos estuvo en Bilbao, y parte del motivo es que querían rodar en Barrika, pero esto no era del todo casual, pues otra razón que les movía es que, hartos de las críticas recibidas por separarse mucho de los libros, George R.R. Martin quiso tener un guiño de fidelidad hacia los libros, haciendo que uno de los personajes secundarios del mismo, cierto comandante de arqueros, fuera exactamente igual que como había sido concebido. Es decir: yo. 

La cadena HBO se puso en contacto conmigo, y en una conversación en la que sudé sangre para entenderles y hacerme entender, pues era en inglés, me propusieron hacer un cameo en la serie, y aunque ya no la sigo (esto, claro, no se lo iba a decir), me pareció que sería una buena idea probar. Además, les conté que tenía algo de experiencia teatral, me hicieron las pruebas de cámara y voz, les gustó cómo quedaba el tema y firmamos el contrato. Bueno, lo del contrato es un decir, que al ser un cameo no es remunerado y solo me pagaron el desplazamiento y la comida del día (no comimos mal, he de reconocer), pero fue una experiencia interesante, y algunos de los actores cambian mucho en persona con respecto a cómo los vemos en la serie. Kit Harington, por ejemplo, que en pantalla es un soso de cuidado, en directo es un cachondo mental y un tío bastante gracioso. La cosa fue muy divertida, y si se vuelve a dar la ocasión repetiré, que me lo pasé como un enano (este chiste, por cierto, se lo hice a Peter Dinklage y se partía de la risa).

Ahora toca esperar hasta finales de junio, aunque como no sé en qué capítulo aparezco, no podré saber qué día salgo en la tele.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Estafa involuntaria

Así de malvado soy.

Finales de diciembre trae dos eventos deseados y esperados en el planeta entero, sinónimo a la vez de alegría, ilusión y despilfarro de dinero. Uno, puede que alguien haya oído hablar de ellas, son las navidades. El otro, más relevante, son las rebajas de Steam

Steam saca sus juegos a precio rebajado, así que todos nos lanzamos a comprar como si no hubiera mañana, a riesgo, como me ha pasado alguna vez, de acabar comprando algún juego que no colme nuestras expectativas.

Me ha pasado en anteriores ocasiones, y esta vez ha sido el Small World, que lo compré, lo probé y no me gustó mucho. Pues se devuelve y listo, que Steam da la opción. 

Pero, y aquí es donde viene la parte divertida, aunque no llegué a jugar tanto como para no poder devolver el juego (creo que dos horas), sí jugué lo suficiente como para generar un cromo (aquí hablaba más de los cromos de Steam), cromo que por supuesto vendí, añadiendo 4 céntimos de euro a mi cuenta de Steam, gracias a un juego que compré y devolví, por lo que no tuve que pagar. Es decir, 0,04 euros ganados de la nada, vilmente estafados a Steam, lo que me pone a la altura de los grandes timadores que gobiernan el país.

Ahora toca fantasear, pensando en todo lo que puedo hacer con esos cuatro céntimos, o en las grandes riquezas que podría atesorar si repito el proceso... ¡millones de veces!